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26 diciembre 2008

“En mi trabajo quiero ser el mejor y lo tengo que demostrar día a día”

Con la entrevista al banderillero Jesús Navas inauguramos esta nueva sección “Bulerías de Plata”, en la que ofreceremos la otra cara del mundo taurino, la de los hombres de plata. Aquellos que son el eje fundamental para sus matadores. Los cuales están siempre en el momento justo para hacer el quite.

El banderillero Jesús Navas es uno de los terceros más importantes y certeros que ha dado La Mancha, concretamente Ciudad Real. Sus comienzos fueron con el malogrado torero Reina Rincón. Lo pasó tan mal que tuvo que dejar de torear puesto que la ilusión la había perdido. Esa ilusión que es el pilar fundamental para poder realizar tu trabajo a gusto. Pero nuevamente volvió a llenar su vida con el toreo y hoy día va con Alberto Lamelas. Aparte de ser un gran profesional, tiene un gran corazón, en sus comienzos lo ayudaron y por ello no duda en ayudar a los jóvenes que empiezan. Dos de sus vestidos de torear los ha regalado, en lugar de venderlos como hace la mayoría. Eso da muestras de la gran humanidad que encierra su corazón. Al igual que lo hace cada año cuando organiza el partido benéfico de los toreros. Se desvive por esos niños con Síndrome de Down que tanto necesitan de la ayuda de los demás. Por ello inaugura la nueva seccion “Bulerías de Plata”.

—¿Cómo comenzó en esto?
—Mis comienzos fueron en la finca de Bernardino Galán, donde allí echábamos de comer a los animales y esas cosillas. Empezamos a entrenar con Víctor Puerto, Aníbal y Reina, echábamos vaquillas en la finca, y una de esas veces le pegué dos capotazos a una vaca medio en condiciones, me gustó y tiré para adelante.
—¿Desde un principio de banderillero, o en algún momento se plantea ser torero?
—Quise hacerme novillero, incluso Bernardino quiso apoderarme, pero como vio que era muy malo, me dijo, coge los trastos. Gracias a Valentín Cuevas y Bernardino que me dieron cosas. Valentín me regaló una camisa, unas zapatillas, Bernardino me regaló un vestido de torear, unas medias, la montera, capote de paseo. Y bueno gracias a ellos conseguí un traje y un capote. Poquito a poco empecé.
—¿Cómo se fue haciendo?
—Me fui haciendo a base de golpes. Gracias a Bernardino, Angelín, Valentín Cuevas, David Fernández, pues hombre los banderilleros te orientaban un poco más, entonces poquito a poco hasta que el cuerpo se adapta a este mundo que es muy complicado. Aunque seguir aguantando es más difícil aún.
—¿Considera que el público valora la labor de un banderillero?
—Te voy a hablar de la labor de un banderillero tanto a pie como a caballo. Los banderilleros que van con los rejoneadores no están muy bien mirados porque los abuchean, les faltan al respeto, e incluso se acuerdan de las madres de algunos. A pie se tiene mucho más respeto, sobre todo a la hora de poner banderillas, porque es lo que le gusta a la gente. Nos tienen mejor mirados como banderilleros de a pie que a caballo.
—¿Cuáles son las cualidades necesarias para ser un buen puntillero?
—Esto es muy complicado. Gracias a Dios, no es que lo diga yo, pero gracias a Rafael Redondo, que ha sido uno de los banderilleros que ha estado siempre con las figuras, nunca ha ido a una plaza de carros, desde que se hizo banderillero el hombre, siempre ha estado con Curro Romero, Víctor Méndez, bueno con todas las figuras, incluso matadores de toros franceses. Ese hombre lleva tres años asesorando a Alberto Lamelas, que es el torero con el que voy recientemente, y me dice que ando muy bien con la puntilla. Yo no me quiero echar ningún halago, porque puede ser que mañana me ponga a dar puntillazos y no de ninguno.
—Ser puntillero requiere mucha responsabilidad, puesto que en cualquier momento no aciertas y puede levantar al toro, ¿ha sentido alguna vez esa presión?
—No gracias a Dios, los toreros con los que ido, por ejemplo Reina Rincón, aparte de ser banderillero suyo, era amigo. Entonces, por ejemplo en Madrid, cuando fui la primera vez en el 98, estaba con Reina en la habitación y me llamó el padre para decirme que sí quería arreglarlo con el puntillero de Madrid, gracias a Dios andaba, y sigo "andando" con la puntilla. Llego Reina y me dijo que si has dado la puntilla en todos sitios, y estas bien porque no en Madrid, Y la verdad es que la di en Madrid y desde entonces nadie me ha dado la puntilla en mis toros. Siempre la he dado yo, en Madrid, Sevilla, Valencia, Jaén, en todas las plaza importantes he dado la cara lo mejor posible.
—Hablando de toreros, ha estado con Reina, con Alberto Lamelas, ¿y con quién más?
—He estado, fijo con Reina Rincón. Luego estuve con Iván Magro, un rejoneador, un año. Luego volví con Reina, antes de que pasara lo que pasó. Luego estuve con Genaro Tent, otro rejoneador, ahí estuve dos años, hasta que ya me dieron la colocación con Alberto Lamelas. La verdad que muy bien, porque somos amigos también. La presión nunca la tengo en el tema de la puntilla con ellos, porque aparte somos amigos y ese es uno de los apoyos que tengo para no fallar con la puntilla. Me animan y confían mucho en mí. Nunca me ponen nervioso, al revés cuando hay un toro que se queda con problemas enseguida me lo dicen, y sobre todo Alberto me dice que soy el mejor puntillero para que me anime más.
—Es difícil abrirse camino dentro de este mundo.
—Sí, yo todavía sigo como el primer día empezando. Y cada día pues más difícil, porque salen más banderilleros, se ofrecen por otras cosas, y a lo mejor el que medio funciona se queda en su casa parado. Y a lo mejor otro puntillero o banderillero que no va bien al toro, pero como van de otra forma tienen más opciones que nosotros.
—¿Quizás esas otras formas de las que habla son las que hay que intentar eliminar?
—Ahora la Unión nos está apoyando mucho con el tema del dinero. Y la verdad que se están haciendo muchas cosas muy bien, tiene que estar el seguimiento y todo. Esperemos que siga hacia delante. Los toreros nos respetan cada vez más, entonces nos valoran nuestro trabajo y nuestro sueldo, que es lo importante.
—¿Es difícil hacerse respetar entre los compañeros?
—Hacerte respetar es andar bien en la plaza. Es andando bien y no te respetan, pues imaginate si andas mal.
—Se dice que sois toreros dentro y fuera de la plaza, también se mirará como se ande fuera, o eso no influye.
—Hombre, siempre está la envidia. Lo que más veo en esta profesión es que la gente es muy envidiosa, muchas veces intentan hacer daño sin tener por qué. Yo no me acuerdo de nadie, pero a lo mejor alguien se acuerda de mí, y no se acuerda para bien.
—¿Algún secreto de todos los años que lleva de puntillero?
—Secreto, pues tener mucha afición y muchas ganas. Sobre todo cuando toreas que disfrutes de lo que estás haciendo.
—Los hombres de plata tenéis que tener un poco de psicología, sobre todo a la hora de tener que apoyar a vuestro matador en los momentos duros.
—Eso sí que es difícil, cuando ves a un toro que no. Sobre todo yo estos años que estoy con Alberto, he estado matando novilladas muy duras, muy duras. Y ver que un toro es un barrabas, sabiendo que puedes salvar al torero, intentar darle un ánimo, confianza, que sepa que estamos ahí apoyándole, que en caso de que le coja estamos enseguida ahí. Mandar a un hombre a la guerra, me cayo y me reparo, y sobre sobre todo a Alberto que no hace falta arrearle, sino al revés, hay que aflojarle. Con Alberto he pasado tardes muy malas, porque veo el peligro de verdad. Y se pasa muy mal.
—Una duda que me asalta en estos momentos, aunque vosotros los puntilleros os dicen terceros, da igual el orden porque vosotros estáis al lado del matador, al igual que el lidiador.
—Sí, sí, siempre estamos pendiente porque somos uno más. Lo fundamental de la cuadrilla no es que sea yo tercero, uno primer lidiador y otro segundo lidiador, eso no tiene nada que ver. Lo que tenemos que estar es compenetrados entre nosotros mismos para siempre estar pendiente del torero y que no le pase nada.
—Los banderilleros no tenéis apoderados como los toreros, ahora porque va fijo con Alberto, pero cuando un banderillero va suelto cómo se busca los contratos.
—Te va saliendo si andas bien, de boca en boca por los compañeros. Si andas mal no consigues contratos.
—¿Cuál es el momento más difícil que ha vivido?
—La verdad es que fue en el 2002, cuando pasó lo de Reina, incluso dejé de torear porque realmente lo pasé mal, me vine muy abajo. Ese año fue el que toreé con Genaro Tent, cuando cogí la colocación al año siguiente. Estaba en mi casa acostado. Ni quería saber nada de toros, ni iba a los toros. Nada.Estaba completamente ido. Porque si una persona no disfruta del trabajo me da lo mismo ganar más o menos. Lo que no quiero es ir a una plaza, no estar donde tengo que estar por si pasa cualquier cosa, sino estoy al 100% puede pasar alguna tragedia y no poder yo responder en mi trabajo. Incluso que le pase algo a otra persona. Cuando uno de verdad no disfruta y está haciendo las cosas bien, lo mejor es estar parado.
—Una pregunta obligada, aunque más o menos lo hemos hablado anteriormente. ¿Por qué no toreó de oro y eligió la plata?
—Lo de plata es porque el apoderado me dijo muy rápido, tú vas a ganar más dinero de banderillero que de matador, y como esto está tan difícil.
—Siendo un torero de plata, ¿la meta es ser el mejor?
—Yo en mi trabajo quiero ser el mejor, y eso lo tengo que demostrar día a día, y luchar por ello.
—El objetivo para el próximo año es entrar en el circuito de los matadores.
—He toreado corridas de toros, estuve con David Parra, toreé diez corridas de toros. Y por ejemplo este año he toreado con Valentín Ruiz que lo lleva Rafael Redondo. Y anda muy bien. Y la verdad esperemos que se me de mejor que este año, que ha sido muy bueno, porque he toreado 50 tardes, y de las 50 ha sido todo novilladas picadas y una corrida de toros. Porque podían haber toreado dos o tres corridas de toros, pero estaba en activo Adrián Gómez pues como siempre ha estado con el maestro Rafael pues le dio dos corridas de toros a él.
—¿Se nota mucho la diferencia entre el novillo y el toro, a la hora de lidiar o banderillear?
—En la lidia sí, es más pausada es más tranquila. Las corridas de toros son más cómodas que las novilladas picadas. Y las novilladas picadas, más cómodas que las novilladas sin caballos. A mí cuando más grande sea el toro mejor, porque te deja más estar, colocarte. El toro tiene otro movimiento. Eso sí, si te coge el toro te hace más daño que el novillo.
—Por último, para el año que viene, ¿qué planes hay?
—De momento sigo con Alberto, no me ha salido ninguna colocación todavía. Esperemos que salga alguna ahora en enero que es principio de temporada, y sino con Alberto torear unas cuantas novilladas picadas, y creo que la alternativa. Que no nos quedemos parados, que toreemos, por lo menos unas 20 corridas de toros este año.

—Sus trajes—
En la actualidad cuenta con tres vestidos de torear y dos capotes de paseo

—Su rincón—
En su casa cuenta con un rincón taurino donde tiene los trofeos y vestidos de torear

—Con el traje corto—
Como todos los toreros Navas se casó de corto, y con él toreará en los festivales

—Certeza—
Jesús Navas es un puntillero certero, son pocas las veces que falla con la puntilla

—Amistad—
Uno de los mejores amigos de Jesús Navas es el banderillero Carlos moya