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07 julio 2018

La voz de Emilio Gutiérrez Caba evoca escuchar con el alma los textos de Fray Luis

Doble estreno en la noche de ayer, por una parte se inauguraba el Palacio de los Oviedos y que mejor forma de hacerlo que con textos de Fray Luis de León en la voz de uno de los actores más relevantes del panorama nacional como es Emilio Gutiérrez Caba. No sólo hubo recital sino que la música acompañado al verbo. Una conjunción perfecta para una noche que albergaba a llenar el alma de mística.


Si algo hay que agradecer a la nueva dirección del Festival, es el hecho de haber recuperado un espacio histórico para albergar obras de teatro y enriquecer el patrimonio cultural con el que cuenta Almagro. Ignacio García inauguraba el Palacio de los Oviedos con unas palabras en las que destacó el gran valor histórico del lugar y para lo que se había recuperado el antiguo cine de verano de la localidad encajera, que no es otro que para: “el teatro, la palabra y la cultura”.

Tras la inauguración del espacio, los textos de Fray Luis de León en la voz de Emilio Gutiérrez Caba pusieron el alma a la noche de verano que nos brindaba la localidad almagreña. Once versos elegidos a conciencia en los que acompañados por unas pantallas con imágenes relacionadas con lo que el verso decía ponían el toque místico al espectáculo.

Textos elegidos con sumo esmero que convivieron con la música histórica de “Los músicos de Urueña” que sirvieron para el deleite del público entre los que se encontraba el actor Arturo Querejeta y parte del elenco de ‘La cueva de Salamanca’ como son José Manuel Seda, Juan Carlos Castillejo y María Besant, para ver en acción a su director.


Desde un primer momento la música que te adentra en los textos pertenece a César Carazo, Aníbal Soriano y Luis Delgado quienes inician y finalizan el espectáculo. Aunque la voz protagonista es la de Emilio Gutiérrez Caba. Su voz nos dejó conocer la mística de Fray Luis de León invitando a leer esos textos y tomar conciencia de ellos. 

La cueva de Salamanca cautivo a los presentes en el AUREA

Sentarte en la butaca y disfrutar de una obra desde el principio es una alegría para el espectador, pero mucho más para los actores y el director puesto que es una recompensa al trabajo realizado. Eso fue lo que pasó en la Antigua Universidad Renacentista ‘La cueva de Salamanca’ enganchó desde el primer minuto. El metateatro gusta y de qué manera. Un acierto por dar ese aire fresco a una obra clásica.

Encantado salió el público de la Antigua Universidad Renacentista tras disfrutar de la obra ‘La cueva de Salamanca’. Una obra de Juan Ruiz de Alarcón en la que Emilio Gutiérrez Caba se ha encargado de dirigir y escribir la dramaturgia para cautivar al espectador, no sé si los efectos de la magia que pululan por el escenario han sido los causantes en conjunción con el buen trabajo del elenco de actores.

La obra en sí es un reflejo de cómo los actores de pequeñas compañías se tienen que buscar la vida en otros trabajos para poder subsistir. Con motivo del VIII centenario de la Universidad de Salamanca este reducido grupo de actores buscan una obra para poder presentar y ser seleccionada. Prueban con ‘La Fénix de Salamanca’ de Antonio Mira de Amescua y ‘Obligados y ofendidos y gorrón de Salamanca’ de Francisco de Rojas Zorrilla. Ninguna termina de llenarles. Mientras los actores ensayan es el director desde una de las butacas del patio donde observa y los dirige.

Al final recuerda uno de ellos haber leído una obra titulada ‘La cueva de Salamanca’ de más extensión que la que escribiera Cervantes. Buscando en internet dan con ella y se ponen manos a la obra a ensayar para llegar a tiempo a la presentación. Claro que llegaban a tiempo con un año de antelación, es por ello que deciden cambiar de ubicación y decantarse por el Festival más próximo, en esta ocasión el de Chinchilla.

El peso fuerte de la obra, dejando atrás el metateatro, donde el espectador es participe de cómo se prepara una función y lo que cuesta dar con las teclas perfectas para que el conjunto de las mismas llegue a la butaca y llene la vista y el alma, es el desarrollo de ‘La cueva de Salamanca’, fiel reflejo de la magia que se practicaba por aquellos entonces, tanto la blanca como la negra. Y como fiel reflejo la vida cotidiana de la época en la que ha querido ahondar el director. No sólo de magia trata la obra también hay amor.

Cabe destacar la escenografía de SUSO33 y Alfonso Barajas, donde tan solo cortinas pintadas forman parte de la representación de cada lugar en concreto. Gran belleza y originalidad. El vestuario pasa desde actuar con ropa normal a la propia del siglo en el que fue escrita. Y qué decir del elenco de actores, en los diversos papeles que han interpretado lo han bordado desde Eva Marciel pasando por María Besant, Daniel Ortíz, Juan Carlos Castillejo, Chema Pizarro y finalizando con José Manuel Seda.


Obra muy recomendada coproducida por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, VIII Centenario de la Universidad de Salamanca y la Compañía de Salvador Collado (Euroscena). 

06 julio 2018

Un don Juan burlado por la valentía de las mujeres

La obra que Tirso de Molina escribió en el Siglo de Oro está muy de actualidad en los tiempos que vivimos. En la sociedad moderna sigue patente el maltrato y abuso hacia las mujeres indefensas, y por ende, el quedar impunes de castigo quien han cometido tal aberración, por ello la obra que la Compañía Nacional de Teatro Clásico presentó en la inauguración del festival viene tan a colación con el reflejo de la humanidad de hoy día.

Tras la entrega del premio Corral de Comedias, en el que un Carlos Hipólito muy emocionado recordó la magia del lugar y sus primeras andanzas en el Festival de la mano de la Compañía, en la cual rechazó un papel de don Juan, nos trasladamos al Hospital de San Juan, sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y con ello al comienzo de la primera de las funciones. La que levanta el telón del sueño de Almagro, en el que la ciudad en lugar de dormir, vive muy despierta, con el alma de todo un pueblo brindando su hospitalidad en este mes de bullicio cultural.

‘El burlador de Sevilla’ se muestra al espectador con un claro mensaje. Un mensaje en el que reivindica que la mujer tiene la valentía, la fuerza y el coraje para luchar contra las injusticias. Donde se atreven a desafiar a todo y a todos con tal de que un ser despreciable no se salga con la suya.

En este caso el ser despreciable es don Juan. Un personaje que retrató Tirso de Molina como un conquistador sin piedad, que se beneficia de las mujeres sin ningún tipo de sensibilidad ni pudor. Tan solo busca su goce y disfrute, importándole bien poco los daños colaterales que pueda causar. Claro que, siempre que alguien actúa de esta forma, es porque cuenta con la protección de alguna persona. En esta ocasión, es su padre, consejero del Rey, quien le proporciona la libertad de actuar a su libre albedrío.  

Aunque se piense don Juan que siempre puede salir indemne de todas ellas, ya que tampoco cree en la justicia divina. Al final es ella, la que imparte el castigo correspondiente a singular personaje. Toda la trama muy bien orquestada por Josep María Mestres gracias a la versión de Borja Ortiz de Gondra.


Y si hay que destacar algún personaje son los encarnados por las mujeres, que le dan fuerza a la obra en especial el de Mamen Camacho como Tisbea. Un poco más flojo, en escasos momentos, es el trabajo de Raúl Prieto, al que le falta un poco más de garra, tal vez es porque no han querido hacer un don Juan mucho más libertino por no herir sensibilidades, si es el caso, entonces Chapeau. El que brilló con luz propia fue Pepe Villuela como Catalinón, que viendo las injurias de su amo no podía hacer nada. El resto del elenco que completaba el reparto se sincronizó a las mil maravillas para la que la obra fluyera y llegara a cada espectador con la pasión que ellos le ponen. Cabe decir que el sonido, que era una asignatura pendiente, este año se ha corregido y se escuchaba en todos los rincones bien. 

19 mayo 2018

Mora, Tendero y Lorenzo abren la puerta grande en tarde gris

Fría la tarde, fría la presidencia en contrapunto con el calor de la escasa afición que albergaba el tendido de la plaza de toros de Puertollano. Tras el aluvión caído momentos antes de empezar el festejo los toreros, junto con la empresa y delegado gubernativo decidieron esperar diez minutos para echar para adelante una corrida que en su día se había suspendido por idénticos motivos. Al final se tomó la decisión acertada puesto que el tiempo dejó que se celebrara. Algún que otro chaparrón que al resguardo de un paraguas se pudo disfrutar del espectáculo que dieron tres toreros valientes de corte muy distinto. Seis orejas que se repartieron entre los tres. Una por cada toro de los lidiados, aunque en el caso de Álvaro Lorenzo se llegó a pedir la segunda en cada uno de sus enemigos, cosa que el Usía no concedió.
Abría plaza David Mora que recibió a su primero con verónicas muy templadas y mimando la embestida del de José Luis Perera dejando una media de cartel de toros. Quitó a la verónica con la misma templanza. Con la muleta el astado no terminaba de salir del engaño humillado sino cabeceando, tuvo que amoldarlo Mora por ambos pitones para fabricar una faena que tras la estocada caída le permitió pasear una oreja por el albero.
Al cuarto de la tarde volvió a instrumentarle unas suaves verónicas rematadas con dos medias de gran calidad. Destacó el toreo al natural con este ejemplar dejando una tanda de gran calado. Con la derecha el toro se quedaba corto, pero la veteranía del diestro tapaba esas carencias de flojedad del animal. Estocada y oreja.
Fernando Tendero recibió al de la Dehesilla flexionado lanceando a la verónica. Con la muleta quiso favorecer la embestida del animal sacándolo a los medios con su estilo personal. Muy buenos naturales aprovechando que ese era el pitón del toro, ya que por el derecho se quedaba más paraíto. Mató de estocada casi entera y tendida. Oreja.
Aunque dicen que no hay quinto malo, pero en esta ocasión no fue así, de salida el toro estuvo abanto, sin querer repetir en el capote de Tendero. Para meterlo en la bamba de su muleta comenzó la faena flexionado. En esta ocasión todo el trasteo muleteril lo realizó por el pitón derecho, el que más posibilidades le otorgaba para el triunfo. Con la espada tuvo que entrar por segunda ocasión ya que la primera no quedó muy ortodoxa. Descabello y oreja.

A pesar de que Álvaro Lorenzo cortó las mismas orejas que sus compañeros pero la calidad de su toreo estaba un punto por encima, muestra de ello fue la petición que hubo en ambos astados para conseguir el corte de la segunda oreja. Ramillete de verónicas para saludar al tercero de la tarde, un toro que había que entenderlo, ya que de primeras con la muleta se quedaba cortito, el torero supo amoldarlo y conseguir una faena cuajada por ambos pitones. Estocada en su sitio y oreja.
Con el que cerraba plaza no le brindó la oportunidad de saludarlo con el capote, tan sólo dos verónicas sueltas le consiguió dar, pero lo importante llegó con la muleta, en el que el temple fue el denominador común, daba igual que se echara la mano a la derecha como a la izquierda que la faena fue subiendo el diapasón. Remates con gran aroma a toreo grande. Pinchazo hondo que le sirvió para pasear una oreja.

Ficha del festejo
Se lidiaron cuatro toros del hierro de José Luis Perera (1, 3, 4 y 6) y dos de La Dehesilla (2 y 5) de juego desigual y sosos.

David Mora, oreja y oreja.
Fernando Tendero, oreja y oreja.

Álvaro Lorenzo, oreja y oreja. 

29 abril 2018

Puerta grande a la constancia de Munera, Garrido y Lorenzo

Hoy el único protagonista ha sido el torero, tanto a caballo como a pie, ya que el toro no ha llegado con la bravura suficiente para que se cree el binomio perfecto que conjugan toro y torero. Una lástima que Fernando Tendero no haya podido salir a hombros junto a sus compañeros en esa puerta grande. La espada ha sido el denominador común en los tres matadores pero con peor suerte para Tendero que tan sólo ha paseado una oreja.

Abría cartel el rejoneador Juan Manuel Munera que ha conseguido echar al esportón dos orejas cortadas gracias a su labor delante del novillo que pocas posibilidades le presentaba para la pelea. No quería arrear cuando hacía falta para que todo saliera en sintonía. Aún así, Munera posé una buena cuadra junto con su arte para conseguir los logrados trofeos. 

Fernando Tendero quedó inédito en su primero, poco se pudo lucir con la muleta y mucho menos con el capote. Tan sólo la estocada certera le hizo partícipe de pasear una oreja con la que el diestro no estaba de acuerdo. El pundonor de un torero que sabe cuándo es merecedor de trofeo o no. Con su segundo se quitó esa espinita y dejar naturales de bella factura. La espada fue la que le truncó de un triunfo mayor.

José Garrido vino con las pilas de la moral bien cargadas. No desaprovechó la oportunidad de torear en esta plaza. Con su primero el fallo con el descabello y los dos avisos le privaron de pasear por el albero la recompensa a su labor, tanto con el capote como con la muleta. Este torero mostró mucha torería al expresar su estilo al natural. En el quinto, sin embargo, la expresividad vino por el pitón derecho, donde recogía las embestidas y las vaciaba lejos. El quite por chicuelinas tuvo gran empaque y arte. Rubricó la faena con dos orejas.

Álvaro Lorenzo no consiguió cortar las orejas a su primero ya que falló con la espada tras recibir un aviso. Muy buena faena en la que ligó los muletazos, bajando la mano al natural pero que se fue al traste tras el fallo con el descabello. Cuando brilló con luz propia Lorenzo fue en el que cerraba plaza, ramillete de verónicas con el compás abierto para rematar con una media de cartel de toros. Con la muleta el astado iba mejor por el pitón derecho y así lo entendió el toledano. Aunque no por ello dejó de probar el toreo al natural. Estocada casi entera que le sirvió para abrir la puerta grande.

Ficha del festejo.

Con casi media plaza se lidiaron siete toros de Castilleja de Huebra, sin raza y flojos.

Juan Manuel Munera, dos orejas.
Fernando Tendero, oreja y silencio.
José Garrido, silencio tras dos avisos y dos orejas.

Álvaro Lorenzo, silencio tras aviso y dos orejas. 

21 abril 2018

Veteranía junto a juventud se aúnan en solidaridad

Tentadero benéfico a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer, una causa por la que debería haber acudido mucho más público del que asistió a ver este espectáculo. Se ofrecía la posibilidad de ver una de las labores principales del campo, el tentadero. Ese laboratorio en el que se pone a prueba a las futuras madres de la ganadería. La bravura es una de las claves principales para sacar unos hijos dignos de ser lidiados en cualquier parte de la piel del toro que es España.

En esa ocasión el cartel era muy atractivo. Estaba compuesto por toreros veteranos que fueron maestros en sus tiempos y siguen siendo maestros puesto que los alumnos de la escuela taurina de Alcázar de San Juan han podido aprender de estos diestros durante el tentadero.

El ganado pertenecía a El Pizarral. Se han tentado tres añojas para los maestros y los pupilos. Y una erala como clase práctica para los alumnos de la escuela. Ganas no han faltado por parte de todos los que han hecho el paseíllo. Lo que ha faltado ha sido material, que aunque han servido casi todas las becerras pero les ha faltado ese punto para salir satisfecho de la plaza, tanto los maestros como los alumnos y el público. Sin olvidarnos del ganadero que tendrá que seguir experimentando en su laboratorio.

Ortega Cano abría plaza, su becerra se ha dejado y el maestro Cano ha podido disfrutar de unas tandas por ambas manos dejando claro su poso y temple. Ha compartido vaca con Guillermo Soto y Alejandro Velasco que han exprimido las pocas embestidas que tenía el animal.

Tanto Frascuelo como Carlos Cid han quedado inéditos ya que su oponente apenas les ha presentado batalla, se ha desentendido de capote y muleta y no ha querido saber nada de ellos, sin poder sacar ningún muletazo lucido, por mucho que Frascuelo la ha querido someter por medio del macheteo, de poco ha servido.

Con Sánchez Puerto se ha podido degustar el toreo por la derecha, toreo con sabor añejo de calidad en el que tan sólo un maestro es capaz de medir la distancia y altura a la que hay que torear a su enemigo. Una vez que ha terminado la faena ha cedido el animal a José Enrique Cortés que poco ha podido hacer ya que no tenía mucho más el animal.

Buen sabor han dejado los alumnos de la escuela de Alcázar de San Juan. En ella hay nombres que no hay que perder de vista y seguirles la pista, puesto que tienen madera de torero. Esta vaca la han compartido entre Aarón Infante, Adrián Reinosa, Rubén Muñoz, Carlos Cid, que se ha quitado la espinita de antes, y José Enrique Cortés. Ojo con estos nombres que si siguen así pueden decir mucho en el toreo. Aunque es un duro camino, de sobra sabrán que el triunfo de un día no significa nada, y que cada día es un comienzo, aquí nada se regala, todo hay que ganárselo uno mismo. Por ello adelante, tanto a alumnos como a profesores a seguir adelante con este proyecto tan bonito de ir forjando toreros en nuestra tierra. 


Al final del tentadero se ha procedido a la presentación de feria del próximo 2 de septiembre. Tauroemoción ha echado la carne en el asador y ha presentado un cartel muy interesante, cartel en el que aúna la despedida de Padilla que comparte cartel con Castella, un torero muy querido por la afición y que hace mucho que no se ve por la provincia, para combinarlo con el torero de la tierra, el novillero Carlos Aranda que está en un gran momento profesional. Los toros que se lidiaran son de Guadalmena. La corrida comenzará a las seis y media de la tarde. 

02 abril 2018

Pascua florida para Castaño, Bersó e Infantes

Como viene siendo tradición el Lunes de Pascua está reservado al festejo de Carrión de Calatrava en la Mancha. Siguiendo con la tradición los jaboneros de Víctor y Marín han vuelto al saltar al albero para dejar un regusto en el tendido. En esta ocasión un festival taurino mixto en el que el diestro Damián Castaño junto con el novillero con caballos Emilio Bresó y el novillero Aarón Infantes han salido por la puerta de la Gloria. Por su parte, José Ponce lo tuvo que hacer a pie.

Aunque el tiempo no era muy favorable, en cuanto al viento que soplaba, puesto que es el peor enemigo de un torero al enfrentarse a un toro, se pudo contemplar un espectáculo sin percances en el que los toreros estuvieron con muchas ganas a la hora de realizar su tauromaquia.

Por veteranía y estar doctorado en el arte de Cúchares abría plaza Damián Castaño. Con dos largas cambiadas en el tercio recibió al jabonero que salió por la puerta de chiqueros. Ramillete de verónicas con compás y cadencia. Quitó por tafalleras Emilio Bresó. De nuevo de rodillas comenzó la faena, pero pronto se dio cuenta que el novillo necesitaba distancia y no acortarle el viaje. Su faena la realizó por el pitón izquierdo. Su toreo al natural dejó tandas interesantes. Con la espada no estuvo acertado y su trasteo se vio silenciado.

Sin embargo, la espinita se la quitó con el cuarto, un toro con una nobleza que le permitió disfrutar y hacer disfrutar a los aficionados, todo ello enseñando al novillo con cada muletazo que le daba. Le enseñaba por dónde embestir y cómo hacerlo mejor para que luciera todo el conjunto de su faena. Dos orejas paseó con orgullo por el albero.

El único toro que no fue jabonero salió en segundo lugar, un castaño al que recibió Emilio Bresó genuflexo lanceando con mucho mimo a la verónica. Un novillo que tuvo sus complicaciones, había que hacerle las cosas muy bien, estar muy firme. En el momento que lo arrolló el eral cambió su comportamiento, en eso consiste la inteligencia de un torero en crecerse ante las adversidades y hacer frente a ellas, le dio ventaja al novillo llevándolo a las tablas y allí terminó con manoletinas. Errar con la espada silenció su faena.

El quinto fue otro eral de gran calidad al que Emilio Bresó supo aprovechar, sacarle toda la raza y nobleza que llevaba dentro. Verónicas de manos bajas para poner el broche con una revolera. Empaque, gusto y personalidad definen la faena que cuajó Bresó antes este eral de Víctor y Marín. Gusto a la hora de colocarse y mostrarle la muleta, empaque al embarcar al novillo en la franela y personalidad por hacer un estilo tan amanoletado que poco se ve hoy día. Estocada casi entera mas descabello que le dieron el pasaporte para abrir la puerta grande.

Cerraba cartel Aaron Infantes, un joven de Alcázar de San Juan que tiene maneras, aunque no porque haya abierto la puerta grande debe confiarse, en esta profesión hay que trabajar muy duro. Lo que debe hablar en el ruedo es el capote y la muleta, en esta ocasión hablaron acompañados de banderillas, que aunque no estuvo muy acertado en algunas, pero no desistió en su empeño de dejar los rehiletes clavados, incluso puso un par de banderillas cortas como lo harían los rejoneadores. Con la muleta estuvo muy variado con gusto. Estocada trasera que le sirvió para cortar dos orejas.

El menos afortunado de la tarde fue José Ponce, aunque cortó una oreja, recibió varios revolcones sin consecuencias, la falta de oficio es lo que hace que muchas veces ocurran estos leves percances, pero eso se corrige toreando mucho. Mató de dos estocadas.

Ficha técnica.
Con la plaza llena se lidiaron seis erales de Víctor y Marín nobles y de buen juego. Se guardó un minuto de silencio por la tía de los ganaderos recientemente fallecida.

Damián Castaño, silencio y dos orejas.
Emilio Bresó, silencio y dos orejas.
José Ponce, oreja tras aviso.

Aaron Infantes, dos orejas.  

31 marzo 2018

Soledad de puerta grande con tres toreros con muchas ganas

Sábado de Gloria en el que ninguno de los diestros ha obtenido la Gloria de cruzar la puerta grande. El único que la ha rozado ha sido Víctor Puerto, la tizona le ha privado de ese momento. Alberto Gómez se quedó a mitad de camino. Por su parte, Emilio Huertas le tocó bailar con la más fea.

Eran indudables con las ganas con las que iban los tres espadas. Comenzar temporada en una fecha tan señalada y en un albero con tanta solera era motivo más que suficiente para poner toda la carne en el asador. Aunque no fue suficiente puesto que el toro no quiso colaborar en tan loable hazaña.

Víctor Puerto estuvo a punto de salir triunfador de la tarde, la mala fortuna con la espada le privó de ese privilegio. Quien más lo sintió fue el torero que después de expresar su tauromaquia en el albero se quedó con ese mal sabor de boca de no haber rubricado una obra en la que dejó pinceladas de buen regusto. Esto pasó con su segundo ejemplar con el que confiado y tan metido en faena llegó a escuchar los dos avisos.

Con su primero tocó pelo por su toreo templado tanto con el capote, uno de sus fuertes y la muleta. Inteligente a la hora de darle la querencia al toro para así aprovechar más sus embestidas y poder pasear esa oreja tan preciada.

Alberto Gómez como su compañero Puerto tocó pelo en su primero. Un ejemplar que se dejó aunque fue el diestro quien más puso de su parte. A media altura y dejando la muleta en la cara fue como consiguió hilvanar una faena en la que primó la mano diestra. Tras la estocada tuvo que descabellar.

Con el quinto poco lucimiento obtuvo Gómez, un astado que lo buscaba, siempre con la cara arriba y que no dejaba que el diestro expresara su toreo. En mitad del muletazo se le quedaba parado. En esta ocasión donde puedo robarle algún muletazo más cuajado fue con la izquierda. Con la espada tampoco tuvo suerte.

Emilio Huertas no tuvo suerte con su lote, ni el tercero ni el sexto le dieron opciones, aún así Huertas mostró que no está de paso en el toreo, que está para que cuenten con él. Su toreo se basó en torear con los pies juntos, en pasárselos muy cerca pero cuando no hay un material potente para acompañar es muy difícil lograr una obra cumbre. Aún así hubo petición de oreja que el palco no atendió.

Con el sexto se la jugó al inicio de faena con dos pases cambiados por la espalda que al de Herederos de Aristrain le dieron igual, se refugió en tablas cada vez que Huertas le ofrecía la muleta. Lo cambió varias veces de terreno pero aún así cada vez que se veía podido volvía a su refugio, las tablas. Aunque el torero no desistía en su empeño por mostrar su tauromaquia no hubo maneras.

Ficha:
Con un cuarto de plaza se han lidiado toros de Aguadulce (1 y 5) y Herederos de Aristrain (2, 3, 4, 4 bis y 6) nobles y de juego desigual.
Víctor Puerto, oreja y silencio tras dos avisos.
Alberto Gómez, oreja y silencio tras aviso.
Emilio Huertas, petición de oreja con saludos desde el tercio y ovación con saludo.

En el sexto se desmontera José Otero. 

25 noviembre 2017

La esencia de un cómico llamado ‘El Brujo’ arranca las carcajadas en el Teatro Quijano de Ciudad Real

Que ‘El Brujo’ levanta pasiones, allá por donde actúa, es un hecho constatado. Ciudad Real no iba a ser menos, es más, la pasión la desató semanas antes cuando colgó el cartel de no hay billetes. En los tiempos que corren ver un teatro lleno es algo maravilloso. Cómico aterrizó en las tablas del Teatro Quijano para divertir al espectador. Mostrando de esta manera que Rafael Álvarez aparte de con los clásicos también ofrece otro tipo de espectáculos. La esencia de diez años sobre los escenarios con distintas obras se concentra en Cómico. En ella se adentra en lo más profundo de su persona para explicar el fin con el que llegó a cada obra y por qué la hizo.

Con un escenario minimalista, como es costumbre en sus diversas representaciones, ya que únicamente su palabra lo llena todo, en el que una silla y un libro con el foco de luz en ellos esperan a que Rafael Álvarez irrumpa en el escenario. La primera ovación de la noche no se hace esperar, pues son muchas las ganas de ver a este gran actor, muestra de ello las novecientas personas que allí se dieron cita, y muchas más que se quedaron sin una butaca para verlo actuar.

Amalgama de palabras en una dicotomía perfecta en la que se podía diferenciar los momentos en los que recita sus obras y las anécdotas de su propia vida. Hora y media en la que el verbo de ‘El Brujo’ arrancó las carcajadas más sinceras de la noche e incluso tuvo que parar en varias ocasiones, puesto que los aplausos espontáneos irrumpieron en la sala. Salió recitando a San Juan de la Cruz, pasando por Santa Teresa de Jesús para terminar con San Francisco, Juglar de Dios. Toda esta influencia mística tiene un sentido importante en la vida del actor, como explicó sobre las tablas un mal momento en su vida persona le llevo hasta el Monasterio de Silos, donde bebió de la fuente de los místicos.

El Brujo 02Para ‘El Brujo’ los pensamientos tienen una vibración que son sonido. Por ello, sus pensamientos fluyen para que con su alma, voz y corazón lleguen hasta la última butaca de cualquier teatro por el que representa su obra, en esta ocasión en el Quijano, esforzándose para ello. Haciendo gozar y gozando él mismo con éste Cómico esencial. No podía faltar el toque de actualidad, en este caso, centrándose en el problema de Barcelona con Puigdemont a la cabeza y el 155, pasando por la vanguardia que le gusta a Merkel, Franco que era un humorista de humor negro que los jóvenes no han conocido. Explayándose en los platos gastronómicos tan de moda, a los que se le otorga la estrella Michelín, con los que no se come nada, ya que te ponen un plato del tamaño de una plaza de toros y sin apenas comida. También tuvo su mención Master Chef.

El libro que estaba sobre la silla era de Quevedo, del cual leyó el fragmento “Gracias y desgracias del ojo del culo”. Con ello le dio para criticar el hecho de lo mal que se habla ahora y qué pensarían nuestros antepasados cuando escucharan el lenguaje más burdo que emplean los jóvenes de hoy día. Es más, añadiría dónde quedó ese respeto de antaño que con las nuevas generaciones ha ido desapareciendo. Aunque si de lenguaje hemos de hablar, más si cabe hay que hacer un estudio exhaustivo para descifrar los poemas de nuestros literatos. Qué nos quisieron decir con ello tanto Quevedo como Rafael Alberti que fueron los poetas que recitó.

Con ese pensamiento el espectador viaja entre las risas al mundo que regala éste Brujo, que embruja cada noche con su actuación, donde la magia del teatro hace que las penas queden atrás para pasar un buen rato. En el que el “fitness-misa” lo inventó él, en su época de monaguillo, cuando con el poder de la campanilla hacía que se pusieran de rodilla y se levantaran los feligreses. En el que la música flamenca irrumpe en escena para volver al misticismo por el que más se le conoce a este actor. Y la luz va apagándose, poco a poco, para dar por finalizado El Cómico, ante los aplausos más fervorosos de un teatro abarrotado y rendido a los pies de Rafael Álvarez ‘El Brujo’.

18 noviembre 2017

Magia, sentimiento, emotividad y mucho arte

Para brillar en algo hay que estar rodeados de un aura especial. Ése aura lo tuvieron los toreos que se dieron cita en la cena de gala que organizó el Club Taurino de Almodóvar del Campo. Aura que transmitieron en la pasada feria taurina de septiembre en la localidad ciudadrealeña. Aura por la cual han sido galardonados para recibir tan merecido premio al final de los postres.

Para brillar en algo hay que estar rodeados de un aura especial. Ése aura lo tuvieron los toreos que se dieron cita en la cena de gala que organizó el Club Taurino de Almodóvar del Campo. Aura que transmitieron en la pasada feria taurina de septiembre en la localidad ciudadrealeña. Aura por la cual han sido galardonados para recibir tan merecido premio al final de los postres.

La noche no pudo empezar mejor que con un mensaje de Vicente Ruiz “El Soro”, ya que fue uno de los conferenciantes en la semana cultural. Aunque la cosa no quedaba ahí puesto que va a torear un festival, el que abrirá temporada en Almodóvar,en el cual están incluidos Román y Daniel Luque. Como el toreo es así de grande, cuando se trata de un acto benéfico los toreros son los primeros en apuntarse y no lo dudaron ni un segundo los presentes, Antonio Sánchez Puerto, Curro Díaz, Diego Urdiales y el novillero Emilio Bresó en cuanto escucharon la noticia se ofrecieron a torearlo. El festival será en beneficio a la Cruz Roja de la localidad almodovense que necesita una ambulancia para asistir a los enfermos.

Si a alguien hay que agradecer el éxito de la noche es al Club Taurino de Almodóvar del Campo, con un lleno absoluto en los salones y con la casi plena asistencia de los triunfadores, la velada fue transcurriendo tras un manto de magia por los recuerdos que se vivieron cada tarde en el albero de las Eras de Marta.

Emilio Bresó, el novillero de Almadenejos recogió el galardón al mejor novillero. Esa tarde Bresó demostró con su valor sereno que en el toreo hay que saber aprovechar las oportunidades que te brinda, por ello con la mejor manera que tiene para hacerlo, le demostró a esta gran afición como se habla con la muleta y se agradece que lo pusieran dos tardes en la temporada. Aparte de dar las gracias por tal premio y la enhorabuena tanto al empresario como al Ayuntamiento.

Tan importante como un matador es un banderillero. Su labor es fundamental para el maestro con el que van a las órdenes. Por ello el trofeo “Modesto Prado” recayó en el alcazareño Óscar Castellanos conjugándose en esta distinción el de mejor banderillero y mejor subalterno de brega. Tanto con el capote como con las banderillas brilló en el coso. Es la tercera vez que lo recoge y no descartó poderlo hacer en años sucesivos junto a sus compañeros.

El torero riojano Diego Urdialesfue el único que recogió dos galardones a lo largo de la noche. Por una parte, al mejor quite artístico, trofeo “Victoriano de la Serna” por ese toreo tanto a la verónica como por chicuelinas bien ceñidas en las que la plaza vibró de una manera muy especial al sentir esa simbiosis que se creó entre el torero y la afición. Por otra, la mejor faena, trofeo “Sánchez Puerto”, que  fue el reconocimiento a su pureza, toreando sobre todo al natural en el cénit de su obra. Urdiales agradeció al Club el hecho de hacer posible estos premios al ser tan importantes para los toreros y sobre todo para la Fiesta. Al igual que agradeció al alcalde su asistencia, ya que según el propio torero: “El toreo no es de derechas ni de izquierdas sino que es del corazón”.  También tuvo palabras para Sánchez Puerto, que reconoció que era un grandísimo torero y le hacía ilusión tener un trofeo que llevara su nombre por la amistad que los une. Antonio Sánchez Puerto que salió junto al patrocinador a entregar dicho premio dijo que: “el mérito es lo que hizo Diego Urdiales a los toros”.

Román no pudo estar presente en la entrega de trofeos al encontrarse en México ya que toreaba ese mismo día allí. Su trofeo fue al de la mejor estocada que lleva el nombre “Paco Camino”. El empresario Jorge Buendía fue el encargado de recogerlo, el cual tuvo palabras de recuerdo para David de Miranda, que fue cogido en Toro y aún se está recuperando de esa cornada, por ello su sustitución la cogió Román. Desde el otro lado del charco Román mandó saludos para los presentes y dio las gracias por dicho premio.

“Soplón” de Soto de la Fuente fue el protagonista al alzarse con el trofeo al mejor astado de la feria. Trofeo “Casta Jijona” que recogieron sus ganaderos. Ellos reconocieron que a los toros buenos los tienen que torear los toreros buenos, y ese concretamente fue a parar a las manos de Curro Díaz. Quien mostró las cualidades de dicho ejemplar que no fueron otras que bravura, casta, nobleza…

Cuando un torero se encuentra con un buen toro surge la magia y el duende. Duende que más de una vez ha demostrado Curro Díaz en el coso de Almodóvar. Hace diez años lo hizo en su plaza portátil y se llevó el mismo trofeo que este en la plaza de obra donde toreaba por primera vez y de la que salió encantado. El triunfador de la feria fue Curro Díaz recibiendo el trofeo “Calatraveño”. Cada vez que el jienense viene a esta localidad manchega siente el cariño de todos, así lo mostró ayer, agradeciendo ese trato que le brindan. Lo que más le encantó fue ver el salón lleno, ya que para el mundo del toro es muy importante, según las palabras de Curro Díaz.

Si la noche estaba resultando cálida y acogedora, el voltaje subió cuando llegó la hora de entregar el XV Memorial Reina Rincón, en esta ocasión a don Rafael Ruiz Ruiz, unos de los ángeles de la guarda que tienen los toreros, puesto que durante más de treinta años ha ejercido su profesión de cirujano en los encierros de Almodóvar del Campo, siendo cirujano jefe de la plaza de toros de Ciudad Real. Un reconocimiento bien merecido a la persona de este gran hombre y excelente profesional. El cual siempre que lo ha llamado el pueblo de Almodóvar no ha dudado en acudir a la cita. El galardón le fue entregado por parte del padre del diestro fallecido Reina Rincón, José Reina y su nieto Oliver Reina, quien dedicó unas palabras de agradecimiento.

Junto al recuerdo permanente de la memoria de Reina Rincón hubo otro muy especial para el desaparecido Iván Fandiño al tener una gran vinculación con el pueblo almodovense. Y otro para Víctor Barrio.


El acto fue presentado por Roberto García-Minguillán que sin lugar a dudas el peor momento fue cuando dedicó las palabras de recuerdo a su amigo Iván Fandiño, pero como buen profesional supo capear el momento. El presidente Carmelo García, al que todos elogiaron, cerró el acto con unas palabras agradeciendo sobre todo a los toreros por las grandes tardes de toros que dieron, a los ganaderos por embarcar a “Soplón” y a la empresa por la feria que montó. Aunque no nos debemos olvidar que al principio de la entrega la fotógrafa aficionada Ana Muñoz recibió la medalla de la ciudad por la exposición de fotografía desde el tendido que entregó el alcalde de la localidad José Lozano, el cual es un gran aficionado y apoya a la fiesta al 100%.