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17 agosto 2018

El arte y la personalidad de Álvaro Ramos cautivan el alma de los presentes

La palabra tiene una fuerza muy arrolladora en muchas ocasiones, depende de quien la pronuncia te cautiva y te llega al alma. Palabras que embrujan cargadas de sentimiento, que enamoran si tienen una historia buena que contar, en las que a pesar del calor que se respiraba en el ambiente han hecho magia en los oídos para que nadie se mueva y llegue al éxtasis final poniéndose en pie y rindiéndose ante un emocionado pregonero, que regó con su esencia el antiguo Casino de la capital, desprendiendo un aroma cargado de personalidad.


El cielo ha empezado a rugir, a clamar esa ovación a las cinco de la tarde, esa hora tan taurina en la que las buenas faenas comienza y que quedan prendidas en el recuerdo de los buenos aficionados. Esos truenos rugían ante el preludio de lo que acontecería a las nueve de la noche, donde un almagreño de pro, dueño y señor de una voz que cautiva, nos dejaba obnubilados con las palabras que entonaban sus cuerdas vocales y nos deleitaba con uno de los pregones con más personalidad e historia de los últimos tiempos.

No es que quiera exaltar al pregonero de este año, que no es otro que Álvaro Ramos Golderos, es que todo el recinto se ha puesto de pie a ovacionarlo tras el término de este magnífico pregón en el que el protagonista indiscutible era “Cagancho”. Un torero que según palabras del propio Ramos “aún no se le ha hecho justicia”. Un torero de arte que ha escrito las páginas más importantes de la historia del toreo y por lo que más se le recuerda es por el típico dicho de que “has quedado peor que “Cagancho” en Almagro”. Pero tras esta historia se encierra una apasionante vida de un torero gitano que en su época encandiló al aficionado, como esta noche lo ha hecho Álvaro Ramos con su investigación sobre este singular maestro “trianero, gitano y guapo” Joaquín Rodríguez Ortega “Cagancho”.

Abría el acto, otra singular voz que lleva la pasión por bandera, Juan Luis Huertas. Quien se ha encargado de presentar al pregonero con una acertadísima descripción de la vida de este gran aficionado, que con su verbo nos ha dado una magistral lección de tauromaquia. En la que nos ha contado anécdotas, que muchos de los presentes desconocíamos, o bien por la edad o bien por no ser investigadores de nuestras raíces taurómacas como lo es Álvaro Ramos.

Aunque pueda parecer que un pregón basado en un torero del siglo veinte no es lo más correcto, no hay ningún protocolo que marque el tema que cada pregonero tiene que elegir para pregonar las fiestas taurinas en honor a la Virgen del Prado. Álvaro Ramos ha sabido encauzar muy bien su pregón, ha sido un acierto elegir a “Cagancho” como tema central del mismo. No debemos dejar en el olvido la personalidad con la que ha marcado desde el principio hasta los cerca de 60 minutos que ha durado su prosa, el contenido de la misma. Ramos es personalidad pura. Ha sido 100% él, mostrando sus desacuerdos con la fiesta, exigiendo el por qué no hay esas espantadas que existían antes, puesto que con ellas también el público se encontraba activo. No como ahora que termina aburrido, sin participar viendo tarde tras tarde lo mismo. Ha exigido ser exigentes con lo que se ve, valga la redundancia, puesto que es ahí donde la voz del aficionado toma fuerza. Si ha dado un toque de atención con esto, también lo ha dado con los libros, en los que ha manifestado que “leer fortalece y enriquece”, en los que se adquieren conocimientos para formarse y culturizarse. Varios han sido los títulos que ha recomendado de los muchos que existen en el mercado actual.  

Y sí con el cierre de su pregón, en el que ha recitado unos versos dedicados a la niña de sus ojos que es su hija, se le ha dado una fuerte ovación, con el significado que conlleva ello, que ha triunfado y salido por la puerta grande. Otra gran ovación de la noche se la ha llevado el párroco Don Pedro Lozano. Su presencia para el pregonero ha tenido un gran valor, por el esfuerzo que ha hecho y por conseguirle la partida bautismal de Joaquín Rodríguez Ortega. Ha mediado en la parroquia de Santa Ana en Triana para que ese documento obre en poder del pregonero.

No quiero olvidarme de algo tan importante que ha dicho Ramos, como el hecho de que ahora la tauromaquia tenga tantos detractores y haya tanta demagogia con el tema de los animalistas. Ha dicho que la diferencia entre estar de acuerdo un antitaurino y un taurino es de 15 minutos. Son los minutos en los que el arte marca la diferencia. Puesto que el arte es tan subjetivo que cada uno lo interpreta y valora como mejor cree. Sobre todo como le hace sentir.

La enhorabuena al Ateneo por organizar junto al Ayuntamiento de Ciudad Real un acto de la magnitud del pregón con el que da el pistoletazo de salida para la feria taurina, en la que tanto el presentador como el pregonero han emplazado a todos a estar en el tendido disfrutando de los carteles que ha organizado la empresa. Álvaro Ramos no ha podido dejar en el olvido que este año es cuando se celebra el veinte aniversario de la alternativa de Aníbal Ruiz y es un placer para él ser el pregonero en tan importante Feria.Como también ha recordado a Emilio Huertas que en Almagro se le quiere mucho.


Todo su pregón ha estado muy bien documentado e ilustrado con imágenes que en movimiento hacían más atractivo el acto, que de por sí solo con la palabra nos hubiera bastado, pero siempre es de agradecer el ver documentos e imágenes de antaño. 

30 julio 2018

Original propuesta del Quijote por Tropa Teatro

‘Quijote, espejo del hombre’ se estrenó en España, en el Teatro Municipal de Almagro, con gran acogida del público. Una versión que nos llega desde el país invitado por el Festival, Colombia. Tropa Teatro muestra su creación musical junto a los versos de Cervantes de la mano del director José Alonso Mejía Román.

Muchas son las versiones que se han hecho del Quijote, pero ninguna tan original como la que presenta Tropa Teatro desde Colombia. Ver a los actores interpretar las hazañas de don Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho con la camisola, ya te suscita prestar atención a lo que te van a ofrecer, y máxime cuando los actores complementan su recitar con música en directo.

El elenco de actores colombiano mostró en el Teatro Municipal una versión diferente y atrevida en la que las marionetas y las máscaras acompañaban la trama. Se entremezclaba el caballero de la triste figura en sus delirios con la marioneta al que le intentaban extirpar los libros que había leído para que volviera a la realidad. Varios fueron los capítulos de este rico libro las que representaron, todas en armoniosa sintonía.

Con una escenografía sencilla que no necesitaba más para llenar el espacio, ya que los propios actores con su interpretación y gestos lo llenaban, junto a sus singulares amigos las marionetas, en varios tamaños aparecieron en el escenario. Las alucinaciones de don Quijote estuvieron latentes en toda la obra.

La creación musical corre a cargo de Tropa Teatro compuesta por los actores Maryury Ruiz López, Robinson Cardona Rengifo, Johnathan Rodríguez Obando, Diego Zabala Vargas, Bárbara Figueroa Caelles y Gustavo Vidal Agudelo. Cada uno de ellos tocaba un instrumento según la escena lo requería.


29 julio 2018

“El teatro es el alimento del alma y la espiritualidad de una colectividad, de un pueblo”

Entrevista a Ignacio García, director del Festival de Teatro Clásico de Almagro

Este año más que nunca Almagro rezumaba Siglo de Oro por cada rincón de la ciudad. Un Siglo de Oro en el que nuestros autores más carismáticos han tomado el mando. Esa es la idea de Ignacio García como director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Tiene claro el objetivo para los cinco años que tiene firmados como director del mismo. Lo importante para él es el Siglo de Oro. El teatro aureo es el que va a reinar en la programación de cada año, puesto que en tanto en España como en Latino América tenemos escritores del Siglo de Oro para ser la cuna del teatro de Almagro. En su primer año, su trabajo se ha visto con creces, con una programación novedosa y variada que el público ha recibido muy bien. A pesar de ser su año de aprendizaje, ha tomado muy buena nota de los gustos de los espectadores, porque raro era el día que no se viera en el teatro observando. Como buen observador se augura que el año próximo nos volverá a sorprender y a dar en el gusto de más de uno con obras clásicas de nuestro Siglo de Oro, que se impregna del patrimonio cultural que nos ofrece Almagro en este mes de julio.

-Desde octubre de 2017 que fue nombrado director del Festival habrá tenido en mente muchas cosas para hacer, ¿se le ha quedado algo pendiente por hacer para este primer año?
-La verdad, las ideas fundamentales están todas expuestas. Lo que nos queda es desarrollarlas sin ir más lejos. Digamos que las cuatro ideas fundamentales que teníamos, se están cumpliendo. La defensa patrimonial, este festival tiene más Siglo de Oro que nunca, la historia y hay un Siglo de Oro muy amplio, con drama, con comedia, con auto sacramental, con mística, con picaresca, con música, con danza y con muchos textos conocidos y menos conocidos. Bajando la cuota de autores extranjeros para darle más protagonismo a lo que nosotros somos como Siglo de Oro. No un siglo de Oro español sino en español.
Esa es la segunda parte del proyecto que es la relación con América. Está clarísima desde el propio cartel de Botero hasta la programación. No sólo que están obras de Sor Juana  o de Juan Ruiz con La cueva de Salamanca, sino el concierto de Betty Garcés, el concierto de Melón Lewis, viene música ficta, Divino Pastor Góngora de México. La relación con América Latina va a ser una clave fundamental. Claro que aspiramos a más, pero estamos muy felices de este primer año.
La parte femenina del Siglo de Oro, este año está representada por Juan Inés, con María de Zayas, fue un gran éxito la producción. María de Zayas dirigida por otra mujer Ainhoa Amestoy, Sor Juana Inés de la Cruz dirigida por Pepa Gamboa, Amparo Pascual, Helena Pimenta, cerraremos con Sor Juana dirigida por Elisabeth Arciniega. No son declaraciones de intenciones, son actos que marcan unas líneas de programación que nos hemos planteado muy claras.
Luego la parte accesible e inclusiva nos parece muy importante. Que el teatro clásico sea accesible para todos los públicos y sea inclusivo. La ONCE ha colaborado muy generosamente, tuvimos una función en la plaza Romancero de un ciego con el grupo La Ruina, ‘De lo fingido verdadero’, con una adaptabilidad total para discapacidad visual, auditiva, discapacidad intelectual. Para personas con movilidad reducida todos los espacios son accesibles.
No niego que este año estoy conociendo Almagro desde esta óptica de la dirección que es distinta que venir como artista. Estoy conociendo mejor los espacios, mejor el público. Conociendo mejor lo que esperan de cada lugar. Confío en que podamos ir mejorándolo año tras año.
-¿Qué diferencia hay entre dirigir una obra a dirigir todo el Festival?
-Mucha, porque cuando haces una obra estás concentrado en la parte creativa de tu idea con respecto a un texto del Siglo de Oro. Es verdad que hay una cosa parecida, se trata de optimizar el talento de los demás. Se trata de poner en valor las capacidades artísticas de otros. Como director del Festival, lo que tenemos, junto a un fantástico equipo, primero que diseñar la filosofía del proyecto, hacerla posible y dar a todas las compañías su lugar y las mejores condiciones técnicas para que puedan venir. Informar adecuadamente al público para que sepan en qué se basa esta oferta, para que puedan elegir de todo lo que hay, que es mucho y es una maravilla, que se adapta mejor a su gusto y lo que ellos quieran que sea su experiencia de su manera de vivir Almagro.
-No cree que aún hay personas que vienen con un desconocimiento total de lo que han elegido para ver y a mitad de la obra se van.
- Sí, no tanto. Es algo normal, que si no le gusta lo que ven, se levantes y se vayan. Eso está dentro de los derechos de los espectadores. También está bien que el espectador arriesgue a ver una cosa que no sabe lo que es. Creo que la mayoría del público, y ahora que hay tanta venta anticipada, tan información en las redes y en los medios de comunicación, la mayoría del público sí sabe lo que viene a ver. Luego te puede sorprender en positivo o en negativo, pero en general sí saben lo que vienen a ver.
-Aún es pronto para saber un balance total en la venta de entradas, y más difícil aún compararlo con lo de otros años puesto que es su primer año.
-Es muy difícil compararlo con otros años en los que nosotros no programábamos. Es muy difícil compararlo con la edición 40 porque era una edición especial presupuestariamente y en condiciones promocionalmente. Estoy muy satisfecho porque los teatros se ven llenos, está viniendo mucha gente, hay mucho ambiente y sobre todo porque la apuesta filosófica la estamos cumpliendo. De convertir este Festival en el centro mundial del Siglo de Oro. Creo que en ocasiones se había diluido un tanto la personalidad con la presencia shakesperiana masiva y con otras cosas. Creo que hay que arriesgar, incluso sin conocer las cifras todavía, aunque haya una pequeña corrección en la presencia de público, no pasaría nada si estamos haciendo el Festival que tenemos que hacer y poco a poco vamos convenciendo a la gente de que el repertorio español también vale la pena y que el público venga. Aunque hubiera algún pinchazo, que siempre en todos los festivales hay algún pinchazo, no pasa nada. Lo importante es que la apuesta sea clara. También como señal para las compañías nacionales e internacionales de que este es un lugar eminentemente patrimonial.
-No le parece que este año, sobre todo en el Patio de Fúcares ha habido gente que se ha quedado con ganas de asistir, en especial para ver El banquete y La dama boba.
-Nos hubiera gustado programar más días algunas funciones pero no se podía por agenda. Por la de los actores y por la de la compañía. Esa es probablemente una reflexión que a lo mejor tenemos que hacer a futuro. Es decir, Fúcares era un espacio donde el año pasado se hacía After Classics y donde en todo el festival fueron aproximadamente 400 espectadores. Este año va a ser el triple de espectadores y aún así se nos queda gente fuera. Es difícil calcular a medida de dónde va a haber más demanda o menos demanda. Para nosotros era un gran paso adelante. Estoy en lo filosófico, más allá de que haya muchos más espectadores en Fúcares o menos en otro lugar, lo importante es que este año hay dos espacios del Festival programados por la Compañía Nacional, cosa que no había ocurrido nunca.
-Es cierto, antes sólo se podía disfrutar de una obra de la Joven en el espacio que tocara, y sin embargo este año, han traído más obras.
-Claro, este año ha sido una gran apuesto. Porque además filosóficamente yo creo en el modelo de Stratford, del Festival Shakespeare de Stratford, donde la Royal Shakespeare Company es un poco el alma del Festival y es quién marca la pauta de por dónde van los caminos de interpretación del repertorio. Tener cinco producciones y veintiocho funciones de la Compañía Nacional supone una apuesta muy fuerte por los dos lados. Por parte de la Compañía que generosamente programa todo eso en el Festival y por parte del Festival de asumir que una parte muy importante del Festival, de las ciento veinte funciones, veintiocho son de la Compañía Nacional, quiero decir una cuarta parte del Festival es  Compañía Nacional. Estamos muy contentos, no sólo porque la demanda es muy buena sino porque representa una manera muy poderosa, muy valiente y muy contemporánea de hacer a los clásicos.
-La Compañía aunque repita obra nunca defrauda puesto que la gente responde.
-Cuando una producción triunfa en un lugar regresa. Este año hay una larga gira de La dama duende van a ir al Piccolo Teatro de Milán vuelven a Madrid. No había ninguna razón para no regresar acá. Eso ellos lo entendieron igual que nosotros. Estamos muy contentos y hay muchísimo público para ver las funciones de La dama duende.
-Aparte de las obras de la Compañía Nacional, qué otras obras recomienda al espectador.
-Es difícil porque lo importante es adaptarse al gusto del público. El que quiera una versión para la familia tiene el Barroco Infantil. Quién quiera una visión de vanguardia tiene Almagro Off. Donde tanto en lo uno como en lo otro son muy buenas todas las propuestas que han llegado al Festival, porque vienen de un filtro previo que son los comités que seleccionan de las cincuenta y tantas propuestas, las seis que vienen al Barroco Infantil o de las cien que vienen al Off, las diez que participan. De manera que ahí la calidad está garantizada.
Si te gusta el teatro renacentista, tienes a Ana Zamora y Comedia Aquilana.  Si quieres una comedia está Moreto. Si quieres un proyecto más social está el Don Quijote de la tropa de Pereira. Si quieres metafísica teatral a primerísimo nivel europeo, La vida es sueño de Clément Poirée. Hay música, hay danza incluso dentro de la música, hay danza barroca y flamenco sobre textos del Siglo de Oro con el espectáculo de Rafaela Carrasco. Hay picaresca con Marcos de Obregón con la obra de Espinel.
Para nosotros es muy difícil y lo que tenemos que hacer es dar una oferta variopinta y de altísima calidad. Luego dejar que los gustos del público marquen hacía un camino u otro. Luego aprenderemos con la experiencia. También este año con el 40º aniversario, es cierto que el nombramiento fue en octubre pero mi toma de posesión fue el 1 de enero y el 16 de abril presentamos el Festival.
-Fueron pocos meses para trabajar.
-En tres meses y medio, en enero, febrero y marzo hubo que hacer la programación porque el 16 de abril estábamos presentando. Confío en que los próximos años, habiendo marcado ya claramente un camino este año de cuál es la identidad del Festival, tengamos más tiempo para también sumar más fuerzas de compañías nacionales e internacionales que estén abordando este repertorio.
-Este año tan sólo dos son las obras en idioma extranjero, la gente ante eso aún se asusta, al no conocer la lengua en la que recitan el verso.
-La gente se asusta. Históricamente en la tendencia del Festival es que lo exótico es muy atractivo para los medios pero para el público masivo todavía cuesta. Además, esto es una opinión personal, muchas veces hemos sido aspiracionales mirando a Europa con complejo y no hemos mirado de igual a igual a América y nos hemos creído el potencial que tenemos en un mundo de quinientos millones de hispano hablantes. Nuestra apuesta claramente es que Almagro sea un ejemplo de la relación también cultural, diplomática, política, económica que deberíamos tener con América, de igual a igual y estableciendo un camino de ida y vuelta que nos enriquezca a todos. Lo vemos en la venta de Macbeth que viene del Teatro Colón  o de muchos espectáculos que vienen que son extranjeros, grandes compañías internacionales pero en lengua castellana tienen muy buena demanda, con lo cual es un camino a futuro.
-¿Cómo ha surgido la idea de hacer un Karaoke barroco?
-Esa idea la vi en un festival en México hace tiempo, con textos contemporáneos y me pareció que era una buena iniciativa para llegar al público. Gracias a unir en España la universidad en línea y teatro de Babel en México han colaborado en esta iniciativa. Es una manera de acercar lúdicamente el teatro a otra gente. Tenemos la obligación de que el Festival tenga una parte innovativa y una parte popular. Parte gratuita en la plaza para el público, para quien entre función y función quiera disfrutar en la plaza sobre el Barroco o quien quiera ver una exposición tenga una oferta grande de ocio sobre el Siglo de Oro. Para convertir a Almagro en lo que decimos que es. Que es una reserva natural del Siglo de Oro, un lugar en el que el Siglo de Oro suena, se ve, se escucha y se siente por las calles. El karaoke nos parecía una iniciativa novedosa y atractiva para que también el público conozca las obras desde otro punto de vista. Va a estar un fin de semana como un programa piloto.
Este año queremos probar muchas cosas para aprender y después ver cómo funcionan mejor. O qué textos funcionan mejor o cuales peor. Qué horarios funcionan mejor y cuales peor. Estamos en fase de aprendizaje, vuelvo a repetir, hace apenas seis meses que hemos entrado a dirigir el Festival.
-El balance de estos seis meses, cuál sería.
-Maravilloso. Creo que dirigir el Festival es el mejor trabajo del mundo. Es agotador. Muy intenso. Todo es intenso, porque hay que elegir las obras, hay que contratarlas, hay que hacer la parte técnica, hay que difundirlo. Este año también hemos hecho un gran esfuerzo en contar lo que es Almagro en América, en Europa pero es muy bonito. Es muy cansado y muy gratificante al mismo tiempo.
-¿Qué tiene Almagro que no tengan otras localidades?
-Todo. Un patrimonio histórico artístico único. Un Corral de Comedias que cumple 390 años. Un ambiente formidable, respetuoso, cultural, positivísimo. Una ciudadanía entregada al teatro y que engalana el municipio maravillosamente para que la gente disfrute paseando por las calles. Una hostelería y hotelería que acoge maravillosamente a los visitantes. Una tradición de 41 años defendiendo más que en ningún lugar del Siglo de Oro y el teatro clásico. Yo digo que es un milagro, que una localidad de nueve mil habitantes se transforme en el centro mundial del Siglo de Oro es milagroso. Es gracias a muchos apoyos de compañías, de un patronato espléndido que apuesta claramente por el Festival, de voluntarios, de trabajadores, de instituciones, de sponsor… Eso no lo tienen muchos lugares. Y sobre todo, un lugar dedicado con devoción a un patrimonio como el del Siglo de Oro como Almagro no lo hay en el mundo.
-Este año me ha chocado más que ningún otro año que hay padres que llevan a sus hijos al teatro desde bien pequeños, ¿es bueno que le vayan inculcando desde esa temprana edad esa devoción por el teatro clásico?
-Es buenísimo para hoy y para mañana. Es buenísimo porque un mundo en el que a veces las ofertas de ocio son muy banales, muy estúpidas, muy superficiales poder ver una obra de teatro en familia sobre un texto clásico, que permita a la familia disfrutar juntos, pero también pensar y hablar sobre temas importantes de la vida. Es una manera de crear mejores ciudadanos, sin ninguna duda. Además seguro que despierta vocaciones al futuro, o como actores, o como directores, o como espectadores. No importa, en cualquier caso, lo que sí va a hacer es mejores ciudadanos.
A veces no valoramos eso. Cuánto le aporta el municipio al Festival en cuanto al entusiasmo de los ciudadanos, y cuánto les aporta el Festival a los ciudadanos en cuanto al valor que tienen las ideas. El valor que tiene que haya un director francés, que vaya a venir gente de Australia, de Estonia, de Polonia y que viva por las calles de Almagro y que conviva con la gente de aquí. El hecho que desde niños puedan ir a ver en el teatro las mejores compañías del mundo. A decirles los grandes clásicos. Cuánto le aporta a la ciudadanía de Almagro que Calderón les diga: “Más sea verdad o sueño, obrar bien es lo que importa”. Que les haga reflexionar sobre la necesidad de hacer una sociedad más justa, más ecuánime y mejor. A veces valoramos todo. Por eso yo me niego y quiero cambiar la tendencia a valorar el Festival en cuanto a cuánta cerveza más se vende o cuánta es la ocupación hotelera. Que son datos importantes pero creo que la importancia del Festival va mucho más allá. Cuánto vale el lazo cultural con América y con Colombia que hemos hecho este año.
-Justamente es eso que dice, ahora la sociedad ha perdido la esencia de coger un libro y leerlo, con tanta tecnología se olvidan un poco de la cultura.
-Los valores del Siglo de Oro. En el Quijote está la justicia. En La Vida es sueño está la libertad. En Fuenteovejuna está la dignidad, la compasión, la cercanía, la honorabilidad. Son valores importantes. Probablemente la política del país y los valores del país se han ido al traste porque no se ha sabido conservar algunas ideas que no son ni de ayer ni de hoy, que son de siempre. Los clásicos nos dan esa oportunidad y por eso tenemos que ser capaces de ponerlo en valor y necesitamos mucho la ayuda de los ciudadanos, de las compañías, de los medios de comunicación para contárselo al mundo. Creo que muchas veces en España nos puede la timidez o el complejo, no sé cómo explicarlo, algo que nos impide gritar a los cuatro vientos las cosas positivas que tenemos en nuestro país.
Los italianos llevan muchas décadas vendiendo aceite de oliva, queso y en esta tierra que hay un magnífico aceite de oliva y un magnífico queso, hemos tardado mucho en venderlo, porque como ya nos lo comemos parece que no hay que contarlo. Es importante contarlo. Es importante transmitirle al mundo los valores del tipo de vida, el tipo de cultura que tenemos, el valor que tiene nuestra lengua en la relación con América.
Ya les gustaría a otros países tener una hermandad de quinientos millones de hispano hablantes receptivos a una cultura, a una lengua y con un patrimonio común. Porque somos nietos de Sor Juana Inés de la Cruz que es mejicana y de Calderón. A sor Juana la leemos aquí y allá y a Calderón lo leemos aquí y allá. Somos países hermanos y como tales tenemos mucho que crecer. Eso este año Colombia lo ha entendido muy bien. Desde el propio Fernando Botero que nos ha cedido la imagen del cartel hasta el ministerio de Cultura, las compañías que vienen.
Creo que lo más positivo en el balance que hago hasta hoy del Festival es el entusiasmo con el que muchas instituciones, compañías, artistas se han involucrado para ayudarnos a tener una visión más amplia de Almagro y del Siglo de Oro.
-El lema de este año “Soñemos, alma, soñemos otra vez” nos evoca a venir a Almagro y soñar en el momento que te sientas en la butaca para transportarte al Siglo de Oro.
-Sin duda. Nos evoca a soñar con un mundo distinto. A soñar con un mundo mejor. A soñar con un mundo con mejores valores. Apela al alma. Apela a la profundidad, que el teatro es el alimento del alma y de la espiritualidad de una colectividad, de un pueblo. También es en primera persona del plural. Soñemos entre todos que son los clásicos. Porque lo que son los clásicos no lo vamos a poder decidir nosotros desde el Festival. Nosotros podemos orientar la programación en un sentido patrimonial. Decir queremos más Lope de Vega y menos Shakespeare pero cómo se hace ese Lope de Vega no lo vamos a decidir nosotros. Lo va a decidir cada compañía, cada artista y cada institución que decida apoyar la presencia de Lope de Vega en Almagro.
-Bien es cierto, que según la programación hay obras que el espectador sin verlas ya las decantan como las mejores, un ejemplo es Mestiza o Nacida Sombra que está de boca en boca, sin olvidarnos de los Desengaños Amorosos, El banquete… y otras tantas.
-Creo que no va a ser fácil. Nacida sombra es una maravilla es flamenco sobre textos del Siglo de Oro cantando versos de María de Zayas, versos de Sor Juana Inés, versos de Santa Teresa. De nuevo el hilo de la mujer, el hilo de América. Es difícil elegir un pódium de un Festival porque al final depende mucho del gusto. Además no necesariamente, una cosa son las obras que más le gustan al público y otra cosa, a veces, son las obras que son más representativas desde una visión del Siglo de Oro o que representan una calidad en la exhibición. No siempre va exactamente igual. Nuestro deber en el Festival es tener lo uno y lo otro. Es tener las mejores obras y también la visión del Siglo de Oro que más atrae al público. Cuando se juntan en el mismo texto y en la misma producción maravilloso. A veces no es así y hay que tener lo uno y lo otro.
-Otra de las cosas que se ha recuperado este año es la ficción sonora, hacía nueve años que no se había vuelto a ver.
-A mí me había dicho que era imposible, que era muy difícil por los gastos de producción. Hemos tenido la ventaja de tener dos grandes socios. En esta idea de acumular fuerzas RNE ha hecho la versión de ‘Casa con dos puertas mala es de guardar’, maravillosa con Benigno Moreno en la dirección, con Luis García Montero en la versión y un reparto encabezado por Verónica Forqué, Fernando Cayo, Carmen Ruiz… espléndido. Y el cierre lo hacemos con Valle Hidalgo, otra autora y directora, dirigiendo el ‘Lindo don Diego’ con Eloy Arenas, Eloy Azorín, Pepa Pedroche, Emilio Gavira, Joaquín Notario, con un gran reparto.
De nuevo, cuánto vale, que un espectador en Colombia, en China, en Australia pueda conectarse en directo en la página web y escuchar lo que está pasando en Almagro en el Corral de Comedias. Cuántos miles y miles de espectadores escuchan esa edición sonora. Cuánto vale la democratización de la cultura que supone que quién tiene un problema de movilidad, quien tiene un problema de dependencia y que no puede venir a Almagro pueda escuchar el Festival de Almagro desde su casa. Tenemos que derribar todas esas barreras y la apuesta es clarísima.
-El presupuesto con el que ha contado este año se ha visto mermado en cuanto al del año pasado que se aumentó un 20% al ser una fecha especial, pero además también se ha visto reducido al tener que invertir una parte en la recuperación de un espacio. El año que viene influirá positivamente.
-Claro, esa obra ya está hecha. Consideramos que este año valía la pena. Era un edificio que se encontraba en un estado muy precario. Hay unas fotos que se puede apreciar. Creemos que eso cumple con la función que el Festival tuvo desde el inicio que es recuperar el patrimonio histórico artístico y ponerlo en valor como un lugar en el que se vea el patrimonio vivo que es el teatro. La verdad que hay mucha gente que nos felicita por la calle por lo que supone esa recuperación. Precioso, con un aire estupendo, con unas butacas comodísimas, con un cielo… De nuevo, cuánto vale eso. Yo no estoy preocupado porque este año haya sido un año de transición y el presupuesto haya sido un poco menor al de la 40 edición, como digo es un año de aprendizaje, también de carta de presentación de hacia dónde va a ir el Festival de aquí a unos años. Creo que eso está cumplido. Creo que la gente entiende bien el Festival que queremos hacer y lo comparte. Lo disfruta, tanto desde las compañías, como desde las instituciones, como desde los espectadores. De manera que nosotros hemos pactado que vamos a estar cinco años al frente del Festival y lo importante es marcar el camino. Tenemos cinco años para crecer.
-La herencia es buena.
-Sí, queremos ser buenos herederos en el sentido que lo importante para nosotros es que lo que se hizo bien, quedó bien se mantenga. Barroco Infantil es una gran iniciativa y la hemos mantenido. Almagro Off es una gran iniciativa que no sólo mantenemos sino que lo hemos hecho crecer porque vamos a un espacio nuevo, al Silo con el doble de aforo y con el doble de espacio escénico, con lo cual aspiramos a que se vendan más entradas. Pero de nuevo, no voy a valorar que el Almagro Off es mejor porque se venden un 10% más o un 3% menos, sino porque uno, recuperamos un espacio público para la cultura, que es el Silo municipal, le damos unas condiciones mejores a las compañías, mejores al público, está más cerca, es más accesible. De manera que para nosotros es más importante el concepto de lo que defendemos y la herencia recibida. Que la recibimos de Natalia pero también de los equipos anteriores, que durante cuarenta años han construido una realidad de la que nosotros somos galantes. Nuestra responsabilidad es mantenerla y acrecentarla.
-Aparte de hacerse cargo del Festival tendrá otros proyectos como director de teatro que es. Eso sigue manteniéndolos o no le da tiempo.
-Sí. Ha bajado mucho el ritmo. Me he comprometido con el patronato en estar muy implicado en el Festival. Dirijo puntualmente fuera. Lo que sí pacté con el Festival, con el patronato, mantener los compromisos que tenía sobre el Siglo de Oro, para intentar que algunos proyectos que tengo que dirigir en América Latina, en Europa, en Estonia, en Polonia se hagan allá, pagados por los gobiernos de cada uno de estos países. Si el resultado vemos que nos gusta, intentemos traerlo para que cada año haya más países representados haciendo el Siglo de Oro. Porque lo que queremos es cambiar esa dinámica. Comprendo y respeto la decisión de que vengan de Alemania a hacer Shakespeare o que vengan de Inglaterra a hacer Shakespeare. Nuestra opinión es que eso hace menos competitivo el Festival en el panorama internacional. Porque festivales shakesperianos hay muchos en muchos países con más presupuesto, más músculo y más visibilidad que Almagro.
Si Almagro no consigue diferenciarse radicalmente, siendo un Festival único y excepcional se va a diluir en el mercado internacional y va a ser poco competitivo en el mundo globalizado como este. Quiero decir, para que ir a Almagro a ver algo que puedo ver en Stratford o en Edimburgo. Nosotros queremos apostar por esa diferencia y parte de esa diferencia está en que en más países y más lugares estén haciendo repertorio del Siglo de Oro y lo traigan a Almagro. De manera que ahí convive un poco la parte institucional como director de la fundación, con mi carrera como director, en la que siempre he tenido un compromiso con los clásicos.
Desde hace diecisiete años que estrené mi primer clásico en Almagro. He venido catorce de esos diecisiete años a trabajar a Almagro. He dirigido clásico y aquí he traído clásicos que había dirigido en la India como el Quijote Kathakali o en México. No tengo que renunciar a mi identidad como director de clásico para dirigir este Festival. Al contrario, creo que son hechos que se suman. Por ejemplo, el trabajo con Colombia este año ha sido muy fácil porque es un país con el que tengo muchos vínculos, porque llevo dirigiendo muchos años allá y tenemos una relación de gran respeto y de gran concordia con el ministerio de Cultura. Con quien quiero seguir manteniendo esa sinergia.


La emocionante historia de una mujer libre: ‘La Baltasara’

Triunfo absoluto en su estreno el de ‘La Baltasara’. Los aplausos y ovaciones no cesaron en varios minutos. Llegó de nuevo al Corral de Comedias para triunfar a lo grande y poner de manifiesto que las mujeres somos libres de elegir lo que queramos hacer. Obra con un mensaje impreso para concienciar.

No podían haber cogido mejor lugar para el estreno de la obra ‘La Baltasara’ que en el Corral de Comedias de Almagro. En los Corrales era donde triunfaba Ana Martínez, más conocida por La Baltasara, hasta que un día se bajó del escenario en mitad de una función y salió de ese Corral de la Olivera. Pero no del de Almagro, donde Pepa Zaragoza nos sumerge en la vida de esta actriz barroca que pasó a Santa Anacoreta.

El nombre elegido para sus espectáculos lo eligió al haber nacido el día de Reyes y sonar mucho mejor Baltasara que el de los otros magos de Oriente. A través del patio del Corral empieza su narración. Para continuar sobre las tablas su intenso periplo a lo largo de su vida, desde sus éxitos hasta su retirada en el monte, donde se convierte en ermitaña. Esta obra es un claro manifiesto de las injusticias que se cometían con las mujeres en aquella época, donde ser libre estaba más que criticado.

El texto de Inma Chacón y la dirección de Chani Martín llega al espectador para cautivarlo. Un texto ágil en el que Pepa Zaragoza y Nacho Vera imprimen agilidad a la escena. A pesar de que la historia no tiene nada de cómico, arranca las risas del espectador por su manera de hacer fácil el verso, con un lenguaje que entendemos todos. Puesto que las injusticias, da igual los siglos que pasen están a la orden del día. En el caso de Ana Martínez fue la censura de la iglesia y la sociedad la que le hizo abandonar su carrera en el momento más álgido.

La música es parte fundamental del espectáculo, en donde Nacho Vera acompaña en escena a La Baltasara en su relato. El cual hace de músico, marido, padre, obispo y cura, según el momento de la narración de Ana Martínez. La escenografía de Fernando Sánchez-Cabezuelo llama la atención al tratarse de un confesionario que simula el camerino de la actriz. Es una construcción de madera que gira según el momento de la escena que necesite, tan pronto es el camerino, como es la cueva, como la ermita. Y lo que más llama la atención es el caballito de los parques infantiles que con monedas se mueve simulando la cabalgadura del caballo original de la artista.

A pesar de la media hora de retraso con la que empezó la función, el público se involucró desde el primer momento con esta obra que nos vuelve a mostrar una vez más que las mujeres tenemos voz y voto, que somos valientes y libres. Que ni la iglesia ni la sociedad nos debe cortar nuestros logros ni triunfos. Aunque para más de uno la huída de la Baltasara fuera una victoria para ellos, nada más lejos de la realidad, la victoria fue para ella.


28 julio 2018

El hechizo de ‘El caballero de Olmedo’ cautivo las almas de los espectadores

Con una versión propia de Eduardo Vasco y bajo su dirección, ‘El caballero de Olmedo’ cautivo en el Aurea. Por esa sencillez en la puesta en escena y por la energía que desprendía cada verso interpretado por el magnífico elenco de actores de la compañía Noviembre. Embelesados estaban los espectadores pendientes de cada escena. A pesar de ser un drama la versión de Vasco tiene partes de comedia. 

Muchas son las versiones que se han hecho sobre la gran obra de Lope de Vega ‘El caballero de Olmedo’. Sobre muchos escenarios y a lo largo de los siglos se ha ido representando este clásico que en el juego de amor, envidias y traiciones se ha desenvuelto la trama. Pero ninguno de tan gran calado como el que presenta Eduardo Vasco en la Antigua Universidad Renacentista. En el que su versión le imprime un ritmo en el que no todo el dramatismo de la misma es el que lleva el peso, sino que el amor y la comedia le ponen ese punto que lo hace tan atrayente.

La música siempre anima y que el elenco de actores comience la función cantando “Esta noche le mataron, al caballero, a la gala de Medina, la flor de Olmedo” ya te pone en antecedentes de lo que va a suceder. Nos espera una tragedia en toda regla, aunque hay que verla para dejarse sorprender. La historia quien haya leído el libro la conoce. Aquí lo que pretenden reflejar es que la envidia es siempre mala consejera, máxime cuando se llega a matar de forma ruin a quién son mejores que nosotros. Eso le pasa al final a don Alonso, que llega a Medina, conquista a la dama y aparte también es triunfador en la corrida de toros. Don Rodrigo al ver que no tiene los favores de su dama, doña Inés, pues se quita a su enemigo del medio. 

Esta historia no sólo destacan los personajes principales, en el que de nuevo Daniel Albaladejo llena con su presencia y actuación la escena, sino que los personajes de Tello y Fabia tienen un valor importante. El primero, interpretado por un magistral Arturo Quereja, le imprime la gracia que la obra requiere en ciertos momentos. Y el segundo, representado por Charo Anmador, nos viene a recordar los enredos de La Celestina, por sus teje manejes y brujerías. No nos podemos olvidar del resto del elenco de actores en el que Antonio de Cos pone la música en directo en la mayoría de las escenas, hasta que se convierte en el Rey Juan II.


Nadie ha dicho que un escenario recargado es belleza, o que cuanta más decoración más atractivo ha de verse. Muchas veces el minimalismo es sinónimo de estilo y eso ha pasado con la escenografía de Carolina González, que a simple vista ver sobre las tablas un panel central en el que se vislumbra algo abstracto y tres columnas no dicen mucho. Pero el gran juego que dan hace que sirvan para dar funcionalidad a la trama. Importante también la iluminación de Miguel Ángel Camacho que juega con las luces para formar sombras que se reflejan en el panel central. Qué decir del vestuario diseñado por Lorenzo Caprille, de gran belleza estética y muy acorde con la época. 

25 julio 2018

Un Volpone inclusivo que triunfa a través de cuatro Clowns

La versión libre sobre el texto de Ben Johson “Don Volpone” triunfó en su estreno en el Teatro Municipal. Arrancó las risas en más de una ocasión, ya que la farsa disparatada de Belén Pérez nos llevaba a un mundo muy actual, en el que todo está permitido con tal de obtener el poder, sin importar a quién haya que pisar. Una clara alusión con el humor gaditano de nuestra España más profunda.

Antes de dar comienzo la obra, que fue estreno absoluto en la 41º edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, el director del mismo Ignacio García acompañado por el alcalde de la localidad Daniel Reina, el director General de la ONCE Andrés Ramos y la consejera de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha Aurelia Sánchez tuvieron unas palabra de agradecimiento por el hecho de que este año el Festival haya logrado incluir en su programación obras inclusivas, ya que todos tienen talento para acercar a la sociedad hacía la cultura, sin que su discapacidad visual les prive de realizar lo que más les gusta, que no es otra cosa que representar sobre las tablas de un teatro.

Los más reacios a este tipo de espectáculos se lo habrán pensado a la hora de ir a ver este tipo de teatro, pero muchas veces hay que dejarse llevar y que te sorprendan, como lo hizo en su estreno Orozú Teatro. Cuatro actores con discapacidad visual que en ningún momento dan muestra de ello, puesto que conocen muy bien las tablas y saben cómo moverse y dar espectáculo, y lo que es más importante, arrancar las sonrisas del respetable. Josema Gómez, Beluki Daza, Jessi Romero y Benjamín Colomer representan varios personajes cada uno, dando a la trama gran agilidad y frescura. Andrés Alcántara ha hecho un magnífico trabajo de dirección puesto que el éxito en el estreno fue tal. Eso es sinónimo de que se ha trabajado bien.

La trama consiste en que Volpone tiene ansias de enriquecerse, para ello idea un plan junto a Mosca, el plan consiste en que tiene una dolencia aristocrática y va a morir. Es por ello que necesitan a una persona muy chismosa para que difundan la noticia, esa no es otra que la señora Costrone. A partir de ahí empiezan a desfilar varios personajes que le ofrecen su dinero para poder convertirse en sus herederos como son el señor Bonario, que es un político. El señor Corvino que es médico y el señor Corbaccio que es juez. Cada uno de ellos ofrece parte de su fortuna para poder enriquecerse más. El perverso Volpone no se conforma con eso y también quiere a la mujer de Corvino. De nuevo mosca vuelve a idear como conseguirla con el favor del marido, que es quien consiente los cuernos. Al final de tanto enredo, Volpone se hace pasar por muerto y redacta un testamento en el cual deja su herencia a Mosca. Pero antes de saber eso, es Corvino con su sombrero con cuernos quien se encarga de matar a sus enemigos, como son el señor Bonario y el señor Corbaccio. Una vez logrado su objetivo se enfrenta a Volpone, quien vestido de torero y con un capote con lunares que hace de muleta lo mata con estoque tras realizarle una faena con arte. Mientras en el burladero del tendido 4 Mosca y su mujer Celia, que vive los vientos por Volpone, observan la lidia. Una vez que Volpone se deshace del marido de Celia y reclama su testamento es Mosca quién no se lo da. Y terminan en un duelo en donde ambos mueren al desenfundar sus pistolas y salir las balas con la palabra BANG.

Entre toda esta trama fluye la música y la canción para darle más vivacidad al asunto, desde canciones populares como Amante Bandido de Miguel Bosé hasta la propia de Chu chu ua chu chu ua… claro está con su propia letra, sin dejar el toque de clarines y timbales en el olvido.. Tampoco hay que dejar pasar por alto el maltrato a la mujer, y cada vez que Corvino amenazaba a Celia, Mosca estaba al quite con llamar al 016. Clara alusión a la Infanta Cristina en el final de la obra cuando le preguntaron por su marido a Celia y declaro que no le consta que eso lo lleva su marido. Y muchas más alusiones a la actualidad que está viviendo nuestro país en la que los ricos son más ricos a costa de las personas trabajadoras.

No podemos olvidar el trabajo impecable de sonido de Almudena Rodríguez, de luces de Lola Sabajanes, la escenografía de Artifex en la que con tres bancos, un mini escenario, una percha y un muro fueron suficientes para realizar una obra con este calado.


Una obra inclusiva con demanda social, que pone de manifiesto que todos podemos lograr nuestros sueños, y como soñar es gratis, Soñemos, alma, soñemos otra vez. 

24 julio 2018

‘Comedia Aquilana’, un renacimiento dentro del barroco

Ana Zamora nos transporta al prebarroco de la mano de Torres Naharro con una comedia brillante, sencilla y atrayente, que hace las delicias del espectador. No sólo recupera una obra de este autor del Renacimiento, sino que mantiene el texto para imprimirle más realismo conjugándolo con la música y el danzar de los actores. Belleza en movimiento es lo que se ve sobre las tablas del Teatro Municipal.

Llegar al Festival de Almagro y triunfar con su obra ‘Comedia Aquilana’ es lo que ha hecho Ana Zamora y el elenco de actores que la han acompañado en este viaje. La magia ha resurgido en las tablas del Municipal para llegar con su verso primitivo al espectador. Un verso más arcaico pero bello de escuchar aunque el oído no esté hecho para eso. Una comedia llena de humor y sencillez que enamora nada más ver el escenario montado antes de que se abra el telón.

Cuando la música, el cante, la danza y el verso fluyen poco hay que decir, se forma una amalgama de belleza incomparable. Lo más importante es que nadie quiere destacar por encima del otro, se nota el buen trabajo que ha hecho esta compañía Silvia Acosta, María Besant, Javier Carramiñana, Juan Meseguer y Alejandro Saá, junto a los músicos Belén Nieto, María Alejandra Saturno e Isabel Zamora.

La comedia trata los amores del caballero Aquilano y la princesa Felicina hija del rey Bermudo. Todo eso representado sobre un teatro en el que los protagonistas van tomando partida. Con cinco actos en los que al principio nos cuentan todo lo que va a ocurrir y luego lo desarrollan. El vestuario de Deborah Macías llena la escena, del negro inicial de sus vestimentas, a la belleza de los trajes coloridos en lo restante. Importante también la iluminación a cargo de Miguel Ángel Camacho que le da suavidad a la escena. Todo ello bajo la atenta mirada de Ana Zamorano que está al mando de Nao d’Amores y con la colaboración de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.


23 julio 2018

Los versos de Calderón recitados por cuatro muñecos y Moscatel

Con una apuesta un tanto peculiar Producciones Esquivas estrenaron “No hay burlas con el Amor” en el Teatro Municipal. Muñecos divertidos caracterizados como los protagonistas de la novela de Calderón que eran dirigidos por cuatro de los actores. El único que estaba exento de la caracterización de su personaje era Moscatel, el gracioso de la obra según el dramaturgo del Siglo de Oro.

El amor, quién es capaz de jugar con él o burlarse. Por mucho que se intente, nunca se vence algo tan fuerte que nace de dentro. Es imposible derribarlo por muchas barreras que se interponga. Eso es lo que intenta decir Calderón, si realmente somos dueños de quién nos enamoradas. En esta comedia tan divertida, el amor no es burlado, el amor es correspondido y todos acaban consiguiendo su objetivo.

La trama comienza en casa de Don Alonso de Luna cuando su amigo Don Juan de Mendoza acude a pedirle ayuda puesto que está enamorado de Doña Leonor de Enríquez, claro que con el pensamiento que existía en aquella época, el honor de una hija era lo primero para un padre y sobre todo, quien debía casarte antes era la primogénita. Por ello Don Juan le pide a Don Alonso que enamore a Doña Beatriz de Enríquez. Si ya de por sí en la obra se ve el humor de Calderón si además se adereza con unos muñecos muy característicos y peculiares, la risa y la atención están garantizadas. Máxime cuando aparece en acción un personaje tan serio como es Don Pedro Enríquez con ese cuello que parece un acordeón cuando lo estira en sus inmensos cabreos. Y el acento de Inés o el simpático Moscatel. Todos ellos crean una puesta en escena con un ritmo muy ágil y fácil de seguir con tanto enredo amoroso en el que al final Don Juan consigue a Doña Leonor, Don Alonso a Doña Beatriz y Moscatel a Inés.

Riqueza visual en cuanto a los decorados y los muñecos, que hacen atractivo el conjunto de la obra. Una escenografía de Javier Mateo en el cual según la casa en la que estén muestra un salón muy hogareño en la de Don Alonso, con dos retratos suyos, interesantes y curiosos si se fijan puesto que recuerdan a pinturas de artistas El Greco con su famoso “Manco de Lepanto” o Caravaggio con “Baco”. Mientras que la casa de la familia Enríquez es más sencilla y con una alacena que le sirve para esconderse a Don Alonso y Moscatel en una ocasión. Y si curiosos y bonitos son estos decorados, la calle por la que pasean Don Luis y Don Diego es típica de la época, empedrada y con fachadas regias.

El vestuario va acorde con el de los muñecos para no desentonar. Muñecos que son guiados por las manos de los actores que gesticulan la boca con una, mientras que con la otra es utilizada como parte del cuerpo del propio muñeco. Muy bien sincronizado. Cada uno de los actores tiene doble personaje que a veces salen enfrentados en una misma escena, diferenciando las voces con una dicción perfecta. Antonio Ponce encarna a Don Alonso de Luna y a Inés, la criada de las Enríquez. Por su parte, Enrique Meléndez es Don Juan de Mendoza y Don Pedro Enríquez. Doña Leonor es Claudia Salas y Doña Beatriz es Susana Martíns. Las chicas también hacen de Don Luis y Don Diego respectivamente. El único personaje que es de carne y hueso es Moscatel interpretado por un dinámico Alberto Arcos.


Para que todo este conjunto visual se dé hay un responsable que no es otro que el director. Juan Polanco ha hecho un trabajo encomiable junto al elenco de actores y los muñecos de Mónica Florensa. Sin olvidar a Karmele Aranburu en la dirección del verso. La música de Jaume Carresas. Un estreno en el que han dado el do de pecho. 

21 julio 2018

La mestiza Pizarro que reinó en el Corral de Comedias

Con gran éxito conquistó los corazones de los espectadores la mestiza Francisca Pizarro Yupanqui, que aunque no fue reina en Perú, lo fue por unas horas del Corral de Comedias. Divertida y entretenida la obra dirigida por Yayo Cáceres y texto de Julieta Soria. Una obra que invita a desconectar y pasar un grata agradable viendo sobre las tablas a Gloria Muñoz y Julián Ortega.

La música llena cada rincón del Corral de Comedias para dar la bienvenida a Mestiza, que no es otra que Francisca Pizarro, la hija del conquistador español Francisco Pizarro. En su jardín de su casa de Madrid donde vive recluida, ya que allí es libre entre “el susurro de las flores y el murmullo de la brisa que se escucha en el jardín”. Allí aparece un joven Tirso de Molina para entrevistarla con la excusa de escribir una obra sobre su vida. Una vida en la que fue hija de princesa inca y terminó sin reinar en su país.

Francisca se deja convencer por Tirso y termina narrándole su historia desde que sus padres se casaron hasta que fue traída a España a la muerte de sus padres. Allí recibió correspondencia de los distintos reyes que gobernaron en el país natal de su progenitor, empezando por Carlos I de España y V de Alemania que la envió a Castilla. Estuvo en Sevilla donde la Giralda al ser cristiana y mora le pareció como ella cristiana e inca. Después Felipe II la mandó a Mediana del Campo a casarse con su tío Hernando. Su estancia en el castillo no fue nada agradable a pesar de tener hijos. Cuando muere su tío es cuando ella vuelve a nacer y es en el Madrid de Lope donde renace con un nuevo amor más joven que ella. Aunque recibió críticas por doquier al tener sangre de conquistadores y sangre de incas, allí la llamaron mestiza.

Toda esta historia se entremezcla con la música de Manuel Lavandera y la voz de Silvina Tabbush, que en algunas ocasiones el son y el estilo te recordaba a Ron Lala, sin llegar a ser ellos, aunque dos de sus componentes estén involucrados en la obra con Yayo Cáceres en la dirección y Álvaro Tato como asesor de dramaturgia.

Historia fresca y divertida en la que al final tras ser ordenado Tirso de Molina como sacerdote vuelve al jardín de Francisca para presentarle el libro que la Inquisición entre unas cosas y otras ha dejado, sin llegar a contar su historia realmente, ya que, “hablar de mujeres era ofender a los hombres”. Y otros motivos más por lo cual apenas sale ella y menos es la protagonista.
Aunque a veces se le fue el texto a Gloria Muñoz su maestría en las tablas le hizo salir de la situación y solventar la escena como si no pasara nada. Una actriz con recursos y saber estar en el escenario. La escenografía adornaba las tablas del Corral con un simulacro de jardín con un banco y macetas. A la izquierda del espectador un baúl donde Francisca guardaba sus recuerdos, y a la derecha dos sillas para completar la escenografía. Y un elemento clave, el botijo del que dio buena cuenta Francisca, muy español y que no puede faltar en un jardín en esta época del año.


Gran ovación con el público en pie fue la que recibieron todos. Puesto que el conjunto de la obra hizo las delicias del espectador. 

20 julio 2018

La ambición del poder sin límites encarnada por Macbeth

El poder siempre por encima del bien o del mal, sin mirar a quién o qué destruyen los que se aferran por dominar el mundo. Eso es lo que le pasa a Macbeth que le ciega el poder y para conseguirlo es capaz de destruir a todos los que le impiden alcanzarlo. Con una dirección soberbia de Pedro Salazar, el país invitado en el Festival conquista el escenario del AUREA.

Como mensaje claro que la obra nos quiere transmitir es que cualquiera de nosotros puede caer en la ambición por conseguir el poder. En seguir un camino erróneo tan sólo por conseguir llegar al objetivo sin juego limpio. Ese mensaje dejó ayer Macbeth en la Antigua Universidad Renacentista. Bajo la dirección de Pedro Salazar a partir de la obra de Shakespeare los artistas dieron forma a la tragedia de un Macbeth que termina convirtiéndose en rey sin merecerlo, tan sólo por su ambición.

Con una escenografía minimalista pero muy bien utilizada para diferenciar los espacios y aprovechando el juego que ofrece el Aurea, el montaje duró 110’ en los cuales la intensidad de la obra iba creciendo a medida que se acercaba el final. Las luces jugaron un factor importante para darle a las escenas los momentos de tensión que precisaban. La música al inicio adentró al espectador en el bosque donde Macbeth y Banquo encontraron a las tres brujas que le predijeron su futuro.


Los espectadores salieron contentos de lo que vieron en las tablas, donde Colombia el país invitado en el Festival hizo gala de su saber hacer encima de un escenario con una interpretación exquisita en la que al final a Macbeth se le apaga la luz efímera.