ir arriba

31 julio 2017

Sueña la vida que Calderón te invita a dibujar

TODOS SUEÑAN PORQUE ‘LA VIDA ES SUEÑO’


La propuesta que hace el Teatro del Temple es muy diferente a la que se haya podido representar a través de los años. Es una obra que aunque está muy presente el mundo onírico entre mezcla el pasado donde fue escrito el verso con el presente de los tiempos que corren en la forma de vestir y representar este drama. Aunque el elenco de actores no lo hacen desde el punto de vista dramático que tienen otras versiones.

Sentados en el patio de butacas, del Espacio Miguel Narros, nadie se imagina que la obra va a empezar con tan solo el foco de unas linternas que llevan los protagonistas. Poco a poco la luz sube al igual que el nivel de la escena. El Teatro del Temple presentó una versión de Alfonso Plou muy innovadora, con una estructura compleja que te hace estar pendiente de cada detalle.

La obra de por sí tiene una gran profundidad, pero esta propuesta, dirigida por Carlos Martín, te lleva al mundo onírico con un Segismundo que no te da tanta pena, ya que su forma de expresarse es mucho más reflexiva, más ágil y comprensible, adaptada a la mentalidad moderna de hoy día. El juego que ofrece el elenco de actores, jugando entre la realidad y los sueños roza el límite de lo complejo de la obra.

La interpretación de la obra calderoniana se sostiene con la música de Gonzalo Alonso. No sólo está presente a lo largo de la interpretación en una esquina del escenario visible al público, sino que los propios actores interpretan algunas piezas en distintos momentos de la obra con diferentes instrumentos y su voz. Eso hace que coja ritmo debido a la percusión.

El escenario creado por Tomás Ruata está compuesto de unas rampas, que se van utilizando según las necesidades de escena, unas telas colgadas que forman parte de la cárcel en la que habita Segismundo, un trono para denominar el lugar del monarca, y cierran con unos paneles que se juntan al final del espectáculo en el que está el logo de ‘La vida es sueño’ con un entramado de círculos.


El elenco actoral está compuesto por José Luis Esteban en el papel de Segismundo, Yesuf Bazaán como Basilio, Félix Martín en Clotaldo, Minerva Arbués es Rosaura, Francisco Fraguas hace de Astolfo, Encarni Corrales encarna a Estrella, Alfonso Palomares es el punto cómico de la obra en Clarín. Una representación magnífica en una obra de esta magnitud. Así lo supo reconocer el espectador que acudió al Espacio Miguel Narros con la ovación que le tributaron al final del espectáculo. 

Apunten…Erminia tenía alma

CONFERENCIA REVERENCIAL SOBRE ELLA MISMA

Con el estreno absoluto, de la obra ‘Erminia’, se ponía punto y final al After CLASSICS. Un monólogo dramático con el que debías entrar desde un primer momento en la obra. La voz de Sandra Arpa subía y bajaba según lo requería el texto al ritmo de la música con el micrófono de mano, y sino con el de fondo. Un juego de voces que te mantenía alerta.

Enfrentarse a un público siempre es una cuestión difícil, y mucho más a la crítica. Así es como afronta Erminia su conferencia, hablando de tú a tú a los críticos, dictándoles lo que deben destacar de su personaje. Con un ‘apunten’ apostillaba una reflexión sobre el error que habían tenido a lo largo de los siglos. De este modo pretendía que no sacaran conclusiones erróneas al leer lo que Torcuato Tasso pudiera escribir en su obra “Gerusalemme Liberata”.

Erminia hizo una diatriba con revelaciones inéditas, como aquella que revela que es homosexual. Que tiene alma y que la arcadia es un lugar mágico en su imaginación. Todo ello con un desarrollo exhaustivo de lo escrito sobre su personaje de ficción durante la Primera Cruzada. A lo largo de los setenta minutos que dura la obra, se ve la transformación de Erminia desde la dama de la novela caballeresca hasta el absurdo y enajenado personaje de tragedia contemporánea.


Con un escenario en el que tan sólo lo acompañan una mesa que sujeta el portátil en el que la propia actriz pone la música según la necesidad de su palabra en escena, a un micrófono con adaptador de voz para darle más ímpetu a su diálogo. Completando el attrezzo con una palancana para quemar los papeles que tenía a pie de micro. Su capa con la que sale a escena y termina la obra forma parte fundamental de su personaje.  

De rufián a santo a través de un continente

EN SEVILLA ERA UN CANALLA Y EN MÉXICO LO QUIEREN CANONIZAR

Una de las ocho comedias que escribiera Miguel de Cervantes, entre los años 1605 a 1615, fue ‘El rufián dichoso’ que se interpretó en el Corral de Comedias por la compañía Producciones Teatrales Siglo de Oro. Obra de mucha acción con dos partes: una en Sevilla donde habita el rufián Cristóbal de Lugo y otra en México donde entra en un convento y lo quieren incluso hacer santo tras morir lleno de llagas.


Con tan sólo una función y un Corral a reventar se representó ‘El Rufián dichoso’. Pelea en los bajos fondos de la sociedad hispalense para introducirnos en la vida de Cristóbal de Lugo, criado del inquisidor Tello de Sandoval y su mujer, María de Sandoval. Este rufián al sentirse protegido por sus amos, campaba a sus anchas, con total libertad, haciendo lo que le venía en gana junto a su fiel amigo Lagartija. No hay quien los pare en sus fechorías, hasta que alguien les planta cara y sus correrías se terminan. Se alguien no es otro que el alguacil.

Es a partir de ese momento en el que deciden cambiar de aires y cruzan el charco para ingresar en un convento en México. De esa forma quiere limpiar su conciencia. Tal es el asunto que se contagia su cuerpo con llagas al atender a una feligresa. En el final de sus días cuando ya no le queda poca vida, le comunican que lo quieren hacer santo. Algo en su humilde opinión no ve. Su amigo Lagartijo lo acompaña en esos momentos como Fray Antonio.

Un canalla que después de hacer el mal se transforma parar convertirse en santo. Aunque según Cervantes: “Quien vive bien, muere bien; Quien mal vive, muere mal”. A pesar de que este no fue el caso de su protagonista. Las excepciones existen. Con un elenco en el que la expresividad de sus cuerpos habla más que sus versos demostraron que estar en el Corral interpretando esta obra tiene su aquel. Tanto Nicolás Illoro, Pablo Vázquez, Javier Collado, Alejandra Mayo como Montse Díez, Julio Hidalgo, José Juan Sevilla, Raquel Nogueira y Raúl Pulido dejaron buena constancia de sus dotes sobre las tablas.

Con un escenario muy sencillo en el que la única pieza de attrezzo era la silla de rueda en la que terminó el rufián al estar su cuerpo plagado de llagas. Lo demás se sostenía con los recursos que alberga el escenario del Corral de Comedias de Almagro por donde los siete actores dan vida a los personajes de esta comedia cervantina, algunos de ellos desdoblando las personalidades.



27 julio 2017

Rafael Álvarez ve a su personaje ‘El Lazarillo’ con una fuerza especial

OBRA METAFÍSICA QUE LLEVA REPRESENTANDO DURANTE 25 AÑOS

La 40 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro no podía dejar fuera a un clásico de escena en la ciudad encajera como es Rafael Álvarez ‘El Brujo´. Hace 25 años estrenó ‘El Lazarillo de Tormés’ en el Corral de Comedias y este año no podía faltar con su personaje más carismático. Dos funciones con el cartel de no hay billete. Llenazo en la sala y satisfacción al ver su representación. En esta ocasión la Antigua Universidad Renacentista fue la encargada de albergar su obra.

Rafael Álvarez es un alma libre, le gusta volar alto por la escena, no dejarse dirigir nada más que por el mismo, ya que puede improvisar o crear arte con su verso en cualquier escenario. Embruja con su carisma, lleva 25 años interpretando un mismo personaje, que no es otro que Lázaro de Tormés. Aquel que le descubrió lo que era ser un juglar del siglo XX. Apostó fuerte con este tipo de teatro y conquistó en todos los escenarios que ha pisado, no sólo nacionalmente sino que el Lazarillo ha cruzado fronteras, el alma de su público. 

-¿Cuál fue ese destino especial que se habla por el cual se creó esta obra?

-Con un destino especial, no sé a qué se refería eso. A lo mejor me refería a que mi vida pegó un cambio en todos los aspectos, profesionalmente y de paso de forma personal también. Ya que enfoque ese trabajo que me abrió un campo n de investigación de los textos y de independencia frente a las estructuras establecidas del mundo teatral, profesional, de producción. De que te llame un director, de coger un texto, un autor, un reparto. Todo eso ya no dependía tanto de todo eso. Cuando hice el Lazarillo y vi que funcionó, me entraron ganas de seguir por ese camino. Después de hacer el Lazarillo durante cuatro años, volver a trabajar con otra gente, con un texto que te proponen y tal, eso para mí era como una cosa pasada. Es como el que estaba en bachillerato y le dicen que vuelva a la primaria. Era deprimente, a todos los niveles. Lo que tenía que hacer era crecer a todos los niveles. El segundo paso fue coger un texto de Alonso de Santos, hacer mi propia versión y dirigirlo. Montarlo a través de la productora Pentación de la que formaba parte, participar de la producción. Así sucesivamente hasta el momento actual.

-Con ‘El Lazarillo’ es como empezó con los monólogos y desde entonces no lo ha dejado. No vamos a volver a verlo actuar en cine ni nada.

-Sí. Bueno después de hacer ‘El Lazarillo’ y ‘La sombra del Tenorio’, hice ‘El avaro’ que era unas ganas que tenía de trabajar con José Carlos Plazas. Porque José Carlos Plazas es un gran maestro y profesor. Un gran pedagogo del teatro. Es especial. Era una oportunidad de la que no quería privarme en la vida. Al menos una vez. Había trabajado con él de jovencito, así un papelillo, pero no intensamente. Pasé por esa experiencia de hacer ‘El avaro’ con él y fue una experiencia enriquecedora, maravillosa… y ya la viví. A partir de ahí ya no había ningún director con el que quisiera trabajar, especialmente era José Carlos y trabajé con él. 

-Lleva 25 años interpretando ‘El Lazarillo’, ¿qué le sigue aportando ese personaje?

-El Lazarillo tiene una fuerza especial, el propio personaje y la obra. Es una obra que es metafóricamente mística. Es una especialidad mía y una predilección, una tendencia irrefrenable hacía el mundo de los místicos del Siglo de Oro y el entendimiento del fenómeno místico que es una visión del mundo. No solamente una visión relativa a la transcendencia y al orden espiritual de las cosas o religioso. Sino la visión mística, es una visión estética de la vida también. No es una contemplación del mundo como una obra de arte de un artista que se esconde detrás de las formas, detrás de los colores. Que nunca ves al artista, se te escabulle. Es una performance donde el creador está en el objeto creado y al mismo tiempo no está. Eso es lo maravilloso. Los místicos descubren esa mirada, esa visión, esa contemplación y son todos grandes artistas. Todos los místicos son grandes poetas, necesitan del arte para expresar una vivencia que el lenguaje no puede expresarla con facilidad. Se necesita el lenguaje artístico que es un lenguaje más allá del lenguaje. Es una recreación del lenguaje. A través de la imagen, de la música o de la literatura.

El Lazarillo digo que es metafóricamente místico porque expresa la confrontación de un ser humano con la miseria vital, es lo más terrible de la vida, la podredumbre de la vida, la miseria del dolor, la corrupción, la vergüenza, la falta de ética pero también con su propia necesidad de sobrevivir y salir airoso de eso. El hambre del Lazarillo es un hambre que tiene una dimensión física, el hambre del estómago, pero también tiene una dimensión espiritual, que es la necesidad de una dignidad y una realización del ser, de la persona. De su ser existencial. Ese es el hambre metafórica del Lazarillo.

Ha sido una obra muy estudiada desde ese campo, desde ese punto de vista por exoteristas, estudiosos de las obras exotéricas y de la mística. El viaje del Lazarillo es un viaje iniciático, es un viaje en el que un joven se inicia, pasa de la infancia y de la adolescencia a la edad adulta a través de una serie de pruebas que la vida le va poniendo. Ese es un tema de los grandes clásicos del Siglo de Oro y de la literatura griega. El viaje iniciático, es un viaje desde la ciudad de Salamanca a Toledo, en el transcurso de ese viaje hay una serie de sucesos y de amos. Amos que le van llegando a él a medida que su maduración va atrayendo magnéticamente vibraciones diferentes y cuando llega a atraer al escudero, ya es porque él está preparado para la compasión. Es decir, para compadecerse del hambre de los demás y no de la suya propia, sólo exclusivamente. Porque dice: “cuando conocí al escudero los otros tenían algo y me maltrataban y no me daban de comer, pero es que éste es más pobre que yo. Y nadie da lo que no tiene”. Esa es la pobreza extrema y absoluta. Entonces El Lazarillo sale triunfante, airosa de esa confrontación con la vida, pero al mismo tiempo con unos cuernos enormes. Que es que necesita que su mujer entre al trapo en aquellas formas y costumbres de la barragana y todas aquellas cosas del clérigo con la ama de llaves que estaba casada con otro para guardar las apariencias, y él entra al trapo. También hay una visión de la honra. De la típica honra de la época, la honra de Calderón, la honra del Siglo de Oro vista desde el lado del conocimiento que la honra esa realmente no es la honra. Esa es la honra de la sociedad, es una fachada, es una apariencia de hipocresía. Esa honra tan celebrada y tan reverenciada del siglo XVI. Todo eso está ahí en el Lazarillo y más cosas.

-El influjo que tiene usted de los místicos tiene que ver con la época que pasó en el Monasterio de Santo Domingo de Silos. Le viene de ahí o ya tenía interés por los místicos antes.

-Ya tenía interés por los místicos porque entré en la meditación desde muy joven. Entonces el descubrimiento hinduismo, la filosofía oriental y los medas. El mahabharata, la filosofía subyacente en el Bhágavad-guitá, las escrituras orientales, los upanishads me es familiar porque de joven me atraía todo eso y leía cosas relacionadas con ello. El descubrimiento es cuando me he hecho más mayor y he ido indagando mucho más que hay un punto de conexión entre la mística occidental y la mística oriental. Porque las místicas son caminos para la vivencia de un hecho que es transpersonal, transreligioso, transnacional y que no depende de la cultura. En cada cultura se manifiesta de una forma peculiar, pero depende de una esencia que va más allá de la cultura. Es una esencia antropológica. Un patrimonio del ser humano que se manifiesta en el Islam, en el hinduismo, en el budismo y en las místicas cristiana, por ejemplo en la mística carmelita del siglo XVI que es la más potente, la de Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz.

-Cree que el público tiene esa visión, a la hora de ver su obra, sobre lo místico que ha contado del Lazarillo o simplemente están enfocados en lo que saben del libro en sí, sin llegar a profundizar.

-Eso ya no está en mi mano.

-Eso depende del público, verdad. ¿No lo percibe?

-Percibo que pasan cosas. Que hay un inconsciente colectivo que recibe. Si tú preparas los caminos, como el agua que va buscando la forma de fluir a través de los canales, si tú preparas los caminos a través del lenguaje, de la puesta en escena. Los caminos del inconsciente receptivo, me dirijo al inconsciente del espectador más que a su mente lógica que capta de forma directa, inmediata el lenguaje. Me voy a otra sensibilidad que es inadvertida aparentemente pero que luego deja un poso. Cuando llegas ahí te das cuenta que te escucha igual un ama de casa, de un pueblo pequeño, esposa de un campesino que un catedrático. Casi mejor el ama de casa porque el catedrático tiene una serie de conocimientos, de erudiciones y de datos que le impiden a veces llegar a esa zona de la sensibilidad. A esos estratos de la sensibilidad.

También utilizo las referencias de la cultura, las luces para que todo lo que digo vaya, como cuando recitas unos versos de Lope o de Quevedo, es imposibles seguirlos de manera lógica. Tú no puedes seguir ese lenguaje de manera lógica porque en cuanto quieras entender un verso ya no sigues el siguiente. Si no entiendes el siguiente porque no lo has escuchado mucho menos el tercero, ni el cuarto, ni el quinto. En Lope de Vega eso ya es increíble. Tú sigues ‘El caballero de Olmedo’ de una manera y ese público de aquella época lo debería seguir así, de aquella forma. Como Una ventana abierta de un viento que llega y el viento hace su labor por sí solo. Pero si tú dices: “cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día”. Dices quién se lleva la sombra, quién cerró la puerta, ya no entras, ya perdiste el hilo de los clásicos. Tienes que dejarte abrir para escuchar la música. El milagro musical del que hablaba Valle-Inclán un ta-ta-ta-ta-ta-ta y te va llegando eso con la luz, con un chiste… Cuando ya se satura el entendimiento, la receptividad está un poco bloqueada entonces viene un chiste, te ríes, te olvidas o hablas de una cosa de actualidad. Cuando ya se ha producido una distensión vuelves a lo otro. El manejo de todo eso hace que el público esa hora y media esté ahí, celebrando la fiesta, que es de lo que se trata.

-¿Qué de actualidad va a tratar en estas funciones que esté relacionado?

-La corrupción es algo que está en la atmósfera, es un vicio, es una pulsión que convive con las más nobles aspiraciones del ser humano. Es una mezcla muy del Barroco español de luz y sombra. Es también una idea profunda de toda la filosofía oriental. Que es maya. El mundo es un gran teatro, de donde toma Calderón el tema del gran teatro del mundo y la vida es un sueño, no es real. Esa evanescencia de la vida, esa cosa de como que extraño, parece que es un sueño, se diría que este atardecer es tan bonito que no es real. Eso es lo que a los místicos le lleve a esa búsqueda más allá de. Eso es lo que le lleva a Teresa a huir de su casa con 8 años e irse a vivir una aventura. Es irse al norte de África a enfrentarse con los infieles y recibir un martirio por la gloria de Cristo. Es el Quijote tan sólo que en otra versión. En una versión mística. Es lo mismo, es esa atmósfera. Esa idea de luz y sombra, oscuridad y trascendencia lo mejor y lo peor, es la pulsión corrupción-vida y corrupción-pureza. Es el diálogo de corrupción y pureza, lo veo así metafísicamente porque hay algo innoble en el hacer leña del árbol caído. Cuando sale lo de Blesa todos los que lo machacan son los que han potenciado la corrupción. Luego es tirar la piedra y esconder la mano. Todo esto era en el Siglo de Oro, eso es la bajeza moral. Es una atmósfera de la que participamos todos.

Siempre he dicho, cuando la sociedad ha permitido que el IVA del teatro, de una pequeña compañía de gente joven, que quiera hacer un texto del patrimonio dramatúrgico más importante de Europa, incluso más que Shakespeare. Porque los ingleses tienen a Shakespeare a Marlowe, que es menos conocido. Nosotros tenemos aquí un repertorio impresionante. Una compañía de chicos jóvenes que aspiran a eso tienen que pagar un 21% de IVA y al fútbol le cobras un 10%, con lo que estamos viendo que es el fútbol y lo que hay detrás y lo que no sabemos que hay detrás del fútbol. Tu pones las entradas del fútbol que no va a sufrir al 10% y el IVA de una revista pornográfica al 4% esto ya es una cosa que la sociedad permite. El gobierno lo hace porque la sociedad permite la indecencia, de eso no se ha hablado mucho. Se ha hablado como si fuera cosa de los cómicos, de los actores, de la gente del cine. Que ahora lo bajas al 10% y al cine le das un año más de castigo. Es una utilización de los recursos del estado. El problema no es ese, es que la sociedad lo permite. Ese es el problema de la corrupción.

-Por último, Fernán Gómez supo capturar el alma de este pícaro al que usted da vida. Nos hemos deshumanizado tanto que no vemos el alma de las personas, que no apreciamos la pobreza que existe para ayudarlo. Después de cuatro siglos sigue estando vigente.


-El pobre siempre estará ahí, ya lo dijo Jesucristo. Cuando los apóstoles le dijeron a Jesucristo que una de las hermanas María de Betania, Marta y María, se estaban gastando mucho dinero en un perfume maravilloso para ungir al maestro, al Rabbit. Dijo uno de los apóstoles, muy caro ese perfume, con ese dinero podríamos haber socorrido a los pobres de Palestina. Jesús dijo a los pobres siempre los tendréis pero no a mí. No lo dijo en el sentido personal de yo, yo, yo, entiendo.  Soy el maestro, lo que no tendréis es el presente el momento de celebrar la fiesta de la vida.  El momento de compartir con un maestro iluminado el momento que os da. Eso no lo vais a tener. Pero para hacer obras sociales vais a tener siglos y siglos, pero que no se hace. Siempre ha habido quien socorre a los pobres y quien no lo hace. Desde la época de San Francisco de Asís que decidió ser uno de ellos hasta la época actual. En esencia somos los mismos.

25 julio 2017

La vida es más divertida con calzas y a lo loco

VERDE EL COLOR DE LA ESPERANZA PARA ESTE DON GIL

Comedia de enredos muy divertida con códigos, amores, celos, ritmo y teatro son los ingredientes de esta versión de Alberto Gálvez que dirige Hugo Nieto de ‘Don Gil de las calzas verdes’. Seis actores dan vida a los personajes acompañados de percusión, cantos y versos por doquier. Versos ágiles para la intrincada trama, en la que el famoso don Juan que enamoraba a todas queda relegado a doña Juana que va con calzas y a lo loco.

Disfrutar de una buena obra es siempre un placer, y si encima tiene ritmo, musicalidad y, a la vez, combina el verso con la percusión, todo esto forma un conjunto que te invita a pasar noventa minutos muy interesantes. Comedia de las más importantes de Tirso de Molina que cuatrocientos años después sigue en boga. Aunque el lenguaje es adaptado a los tiempos para que su complejidad se entienda entre los asistentes. Es por ello que cuando se introduce un lenguaje moderno, que está fuera del texto original, el resto de actores exclaman como sino comprendieran muy bien lo de la época moderna.

El elenco está compuesto por seis actores, como son Sara Moraleda, Rafa Maza, Jorge Muñoz, Natalia Erice, Samuel Viyuela y María Besant. Ellos son el eje que sostiene la función, son el motor primordial para que el enredo fluya y al final se termine por desenmascarar todo. doña Juana se hace pasar por don Gil, nombre que su enamorado don Martín adquiere para casarse con doña Inés, por eso ella quiere seducirla. Pero no sólo enamora a Inés, que también lo hace con su prima, doña Clara. Para diferenciarse de su amado se pone unas calzas verdes.

Caramanchel le da el punto más cómico a la obra. El escenario es de lo más minimalista y abstracto que pueda existir. El escenario está compuesto por cajas de frutas de color verde, que sirve de asientos en los laterales, donde se sientan los actores mientras esperan para entrar en acción, o donde se cambian para transformarse en el personaje que les corresponde. En el centro hay una tarima sostenida con cajas verdes más pequeñas que hace que esté más elevado y es donde se desarrolla la acción.

Destacar el buen trabajo de Sara Moraleda que le da diversión a su personaje con una sonrisa pícara que no pierde en ningún momento. El vestuario es sencillo que les sirve para disfrazarse en cada momento. La música corresponde a Miguel Magdalena muy importante en el desarrollo de la trama.


El Corral de Comedias se divirtió de lo grande con este ‘Don Gil de las Calzas Verdes’ y a ritmo de palmas acompañó en la canción final que te invitan a vivir con calzas y a lo loco, que la vida es ya muy triste para no pensar en diversión.

Un pícaro que crea magia en las tablas a través de su verso

EN LA ÉPOCA QUE LAZARILLO IBA POR LA 'APIE 27'



‘La magia del teatro es la mirada del público’, frase de gran calado que pronunció El Brujo durante el intermedio de El Lazarillo de Tormés. Con más profundidad, si cabe, remató diciendo: ‘donde el público mira, surge una estrella’. Tan sólo un juglar, como es Rafael Álvarez, logra crear esa simbiosis con el espectador. Desde los primeros minutos arrancó los aplausos más sinceros que abarcaron toda su interpretación, cortándolo en más de una ocasión.


Tras veinticinco años de su estreno en Almagro, concretamente en el Corral de Comedias, este pícaro tan universal vuelve a escena. Rafael Álvarez ‘El Brujo’ recupera su Lazarillo de entonces para volver a interpretar su versión más fiel. Una versión escrita por el gran Fernando Fernán Gómez y que sigue vigente en nuestros días. A la que no le pueden faltar temas de actualidad, sobre todo los relacionados con la política.

La fuerza picaresca de saber reponerse es lo que le da sabor a una obra. De esa fuerza surgen las anécdotas. Cuando uno es un genio, tiene tablas de sobra, logra reponerse fácilmente y sacar la obra hacía a delante. Hacía varios años que El Brujo no interpretaba su gran obra, la que le llevó a convertirse en ese juglar que es hoy día. Esta pieza marcaría un antes y un después en su carrera. Tal vez por ello, ayer en algunas ocasiones se fue de escena, el propio Rafael lo reconoció. Aunque eso al respetable le dio igual, porque nadie como él crece tanto en el escenario, con errores incluidos, como él.

Desde sus penurias con el ciego hasta su llegada a Toledo, donde su amo es un escudero, pasando por el clérigo que termina descubriéndolo como si fuera la serpiente, narra a viva voz esas vivencias ‘El Brujo’. Vivencias, que van por sus aventuras o desventuras desde Salamanca hasta Toledo, que entremezcla con un giro de actualidad, en las que la política es el principal foco junto a las andadas de Lázaro. Si importante es el verso de Rafael, más importante es verlo gesticular, las caras que pone. Incluso con sólo gesto logra arrancar el aplauso más sincero. Es tal la compenetración que hubo en la Antigua Universidad Renacentista que entre carcajadas y aplausos se hizo muy liviana la representación.

Si de escenografía tenemos que hablar, volvemos al espacio minimalista que últimamente acompaña a éste sin par actor. Un escenario cubierto de velas, estratégicamente puestas, un banquillo, una vara, una bota y por último el baúl del clérigo que le ha acompañado durante estos 25 años de representación. Sin olvidarnos de los pantalones que lució allá por el año 1991 en el Corral de Comedias, que hoy día están en el museo que se exhibe en la iglesia de San Agustín, en la muestra ‘Festival de Almagro: 40 años vistiendo emociones’. Las luces juegan un papel fundamental dentro de las tablas, ya que con ellas se logra expresar distintos fenómenos meteorológicos, como es la lluvia con un halo de luz azul.

Ese misterio del teatro del siglo de oro español surgió en el AUREA. Surgió a través de la interpretación de ‘El Brujo’ que entre líneas dejó ver que esta famosa obra fue escrita para criticar los vicios y actitudes hipócritas de la época. Los mismos que hoy día se pueden ver a través de los políticos. No faltó mención ni para Ángela Merkel con referencia al escenario minimalista, como a Rajoy y Montoro con el asunto del IVA del teatro, que por fin, tras cuatro años se ha conseguido bajar. Donde más irrumpió la carcajada fue cuando dijo que tanto el Rey emérito como Rajoy necesitan intérpretes a la hora de hablar, y para ello iban a contratar a Ana Botella.

Momento especial se vivió en el intermedio. Rafael Álvarez quiso saludar a los espectadores y por ello bajó de las tablas para recorrer toda la sala. Subió hasta la última fila sin dejar de contar anécdotas que le ocurrieron en otras representaciones de esa misma obra. Cuando antes ofrecía vino en el descanso, en esta ocasión, al tener la bota seca, no pudo hacer lo mismo.


Clamorosa ovación cuando el baúl ocupó el centro del escenario y una luz lo iluminaba, de escena desapareció ‘El Brujo’ para dar su espacio a ese atrezzo importante en el transcurso de sus actuaciones. En tres ocasiones salió a saludar a los allí presente y recoger esa calurosa ovación que le tributaron. Cuando se es grande la magia surge e invade el alma del público. No sólo esa magia crea esa la mirada del espectador donde surge esa estrella, puesto que la estrella lleva años brillando con luz propia.

23 julio 2017

Déjate impresionar con todos los sentidos al ritmo de ‘La Calderona’

VIAJAR DEL SIGLO XVII AL XXI Y DEL SIGLO XXI AL XVII

Arriesgar es de valientes. Innovar es crecer hacia adelante, es avanzar con los tiempos, así es la propuesta de David Ottone. Donde el rap se apodera del verso, la música hip hop acompaña toda la trama. El Corral de Comedias albergó el estreno absoluto de esta obra de Rafael Boeta, en la que nos representa la vida de una actriz y mujer en el Siglo de Oro, sobre el poder, la ambición, el amor y la supervivencia en clave de comedia oscura.


Ir con escepticismo a una obra, sin saber si lo que vas a ver te va a convencer realmente, de que existen otras formas de interpretar teatro clásico, y salir con la sensación que te han cautivado en cada acto. Eso es lo que ha transmitido la obra ‘La Calderona’ para la gran mayoría que llenaba el Corral de Comedias.

Parte de la base, que te puede echar para atrás, que la obra es en hip hop y los versos los rapean los dos actores que componen el elenco. Algunos pueden osar a creer que es un sacrilegio y se ha profanado el templo, que en este caso se trata del Corral de Comedias. Nada más lejos de la realidad. La obra te sorprende, te cautiva, te arropa con la música DJ, a cargo de DJ Hardy Jay,  que en muchas ocasiones está de fondo cuando la narración invita al verso y otras va al compás del rap que se marca Natalia Calderón y Pablo Paz en los distintos personajes en los que se sumergen.

Una obra con gran aceptación en la noche de ayer, ya que cada vez que se apagaban los focos el aplauso inundaba los rincones de este emblemático Corral. Síntoma de que estaba gustando y mucho lo que allí se estaba representando. Aunque escépticos todavía quedaban en el espacio. Necesitaban dejarse impresionar por esta nueva forma de hacer teatro clásico.

Abrir los sentidos, descubrir una obra que denuncia los pocos derechos que tenía la mujer en el siglo XVII como claro reflejo, en algunas ocasiones, de lo que impera en el siglo XXI. Varios siglos  han pasado y los derechos de las mujeres no están en igualdad con los de los hombres. Al igual que el poder siempre va a gobernar por encima de todo.

La historia de María Inés Calderón “La Calderona” es un claro ejemplo del abuso de poder de un Rey, Felipe IV, con el ansia de tener un heredero, le roba el hijo a su amante. Obligándola a recluirse en un convento. Juan José de Austria, el hijo bastardo del rey es reconocido. Al final llega a descubrir quién es su verdadera madre que a raíz de eso abandona el convento. Distintas son las historias que se cuentan a partir de este momento. Hay inclusos quienes dicen que terminó sus días de bandolera y por ello la sierra de Valencia lleva su nombre.

La originalidad del vestuario mezcla la indumentaria barroca de la época con el chándal de los raperos. Una mezcla atrevida que atrae al espectador. Con una escenografía nimia que juega muy bien cada espacio que se desarrolla.


Una apuesta atrevida a la que invito a no perderse. Hoy es el último día para disfrutar de la misma. Para dejarse llevar por los sentidos y disfrutar de noventa minutos de risa garantizada. Puesto que la comedia oscura a golpe de hip hop llega a hipnotizar.

22 julio 2017

La argucia inteligente de Tristán para que triunfe el amor entre las distintas clases sociales

LA CONDESA DE BELFLOR Y TEODORO, SU SECRETARIO, PROTAGONIZAN UN FINAL PASIONAL

Cuando el prejuicio de las clases sociales está por encima de los sentimientos del ser humano, se desvirtúa el amor. El ingenio se agudiza siempre en las escalas inferiores para intentar aspirar a más. Y los de arriba caen en el engaño con tal de conseguir su objetivo. Este es el trasfondo que la obra de Lope, ‘El perro del hortelano’, se dibujó en las tablas del Hospital de San Juan. Una versión con una delicadeza sublime y una fuerza pasional.

Muchas versiones se han interpretado de ‘El perro del hortelano’ de Lope de Vega. Aunque la versión de Álvaro Tato nos sumerge en el Nápoles de la corte, con una delicadeza extrema conjugada con una fuerza tremenda en cada uno de los protagonistas. Todo viene marcado por la mano de Helena Pimenta que le imprime un carácter relevante a la hora de desarrollarse la trama.

Abrir una obra con música al compás de la coreografía de los actores es el sello de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, para romper con la acción que se va a desarrollar. La fuerza con la que irrumpe en escena Diana, quiebra la imagen de la dama indefensa. Cuando aparece con una espada al descubrir que hay intrusos en sus aposentos que no son otros que su secretario Teodoro y su fiel criado Tristán. Una obra envolvente que va tomando cariz y sumando la intriga a cada minuto que pasa.

El querer y no poder, el amar a un hombre que no está dentro de su estatus social, la de enamorarse y no dejar que su amado pueda disfrutar de las virtudes del amor a manos de otra. Como el popular dicho que ni come ni deja comer. Eso es lo que se desarrolla sobre las tablas. En la que destaca el juego escenográfico en la que a través de un cubo con puertas secretas se van sucediendo la aparición de los personajes.

Cabe destacar la magnífica interpretación de Marta Poveda, Rafael Castejón y Joaquín Notario, sin olvidarnos de la veteranía y serenidad que le confiere Fernando Conde. Son el eje y el motor de la obra. En la que giran el resto de los personajes. Esta comedia atrapa al espectador desde el primer momento, puesto que transmite hermosura, ternura, diversión, luz, oscuridad, es brutal y vibrante a la vez, a la par que triste y alegre, mezclando aristocracia con popularidad.

Claro cuando Teodoro se enamora de Diana se topa con el estigma social, para ello tiene a Tristán que urde un plan magnífico para conseguir que su amo sea conde, para ello habla con el Conde Ludovico, que da la casualidad que abandonó a un hijo y lo acoge sin ningún reparo. De este modo los dos pretendientes de la condesa de Belflor pierden su oportunidad. Al igual que la doncella Marcela que al final termina con Fabio.

Final feliz al son de Ti amo para recoger la clamorosa ovación que le tributó el público que acudió en la fresca noche almagreña a disfrutar de dicho espectáculo. Es más asistir a ver la Compañía Nacional de Teatro Clásico es sinónimo de opiniones conjuntas, de aprobar lo que se goza en una noche mágica.

21 julio 2017

Bulerías ante la muerte del tirano en ‘Fuente Ovejuna’

LA JOVEN DOMINA LAS TABLAS CON SU EXPRESIÓN CORPORAL

Verdades devastadores ofrece la versión de Alberto Conejero de ‘Fuente Ovejuna’. Veintitrés actores que lo dan todo sobre las tablas, con una gran fuerza en su interpretación y una pasión descomunal para dar vida a la obra de Lope de Vega. Versos a ritmo de las canciones populares entona el pueblo cordobés en muchas de las escenas coreografiadas con bailes. Una plaza de toros es el escenario estático que separa la parte donde vive el pueblo llano con la del castillo por una puerta.

Una potente propuesta dirigida por Javier Hernández-Simón nos sumerge en una realidad latente hoy día en nuestra sociedad, el abuso de poder. Con un escenario que emula a una plaza de toros, hecha con talanqueras o traviesas, de las que aún quedan algunos pueblos de la piel del toro, se desarrolla la trama de la obra. Desde el primer momento rompe con lo cotidiano cuando el astado sale por toriles y el pueblo se enfrenta a él, unos lo lancean y otros están expectantes en la barrera, cual corrida de toros. La tensión va aumentando por momentos. De esta manera se muestran las vicisitudes que viven los toreros cada tarde.

Es curioso como el pueblo se levanta cuando las injusticias y abusos de poder que realiza el Comendador Fernán Gómez le tocan de lleno a la hija del alcalde Laurencia, muy bien interpretada por Paula Iwasaki, y dejan al olvido el agravio que se ha cometido antes con la campesina Jacinta, que sale de escena una vez que el pueblo pide justicia ante los Reyes Católicos, que permanecen inalterables fuera de escena, introduciéndose a paso lento, incluso al ralentí.

Dos alturas muestra el escenario fijo en el que se desarrolla el montaje. En la parte de abajo, habita el pueblo llano, que permanecen a la vista aunque no estén actuando, la barrera de la plaza de toros le da opciones de jugar. La puerta por donde sale el comendador es la misma por la que salió el toro. Es un símil a los chiqueros. Esa puerta separa al pueblo del Castillo. La parte alta es donde está el poder, tanto el Comendador como los Reyes Católicos.

Cabe destacar el sacrificio que hace el único valiente del pueblo. Mendo da la cara siempre por las mujeres de su pueblo. Lo hizo primero cuando se llevaron a Jacinta y lo volvió a hacer cuando reveló quién había matado al Comendador, que como habían acordado todos si les preguntaban era gritar ‘Fuente Ovejuna’. Papel importante el que desarrolla Carlos Serrano.

Es impresionante la sincronización que mantienen durante la hora y media que dura la función los veintitrés actores. Todos se mueven al mismo ritmo in crescendo por momentos hasta el final de la misma. La música juega un papel importante en la pieza, al igual que el baile. Destacar esas bulerías que se marcan las mujeres a la muerte del Comendador.


Gran ovación la recibida por el elenco de actores, director, ayudante de dirección, coreógrafa… En cinco ocasiones tuvieron que salir a recibir la calurosa ovación que le tributó el respetable. Es justo reconocer el trabajo de Jacobo Dicenta como el Comendador, Loreto Mauleón en el papel de Jacinta y Pablo Béjar como Frondoso.

17 julio 2017

Un hilarante don Diego arranca las carcajadas en noche incandescente

LA VANIDAD Y EL NARCISISMO SIGUEN VIGENTES CUATRO SIGLOS DESPUÉS

La ironía es la base de la obra de Agustín Moreto. Ironía a la que se rindió el espacio Narros en la única noche de función. La gracia de los versos combinado con la música de jazz y rhythm and blues hizo del espectáculo una sintonía con aire fresco y olor a modernidad. Comedia del siglo XVII llevada a los años 20 del siglo XX. Los actores se mezclan entre el público haciendo la labor de acomodadores antes de dar comienzo el espectáculo.

La compañía Morboria, con la adaptación a la obra de Moreto por parte de Eva del Palacio, representó una obra hilarante, de comedia de intriga, en la que se pone en ridículo de forma grotesca a don Diego. Papel que interpretó a la perfección Fernando Aguado. Aparte de la obra en sí, se intercala un homenaje a la fascinante y enigmática Tótola Valencia: “La bailarina de los pies desnudos”. Musa de artistas modernistas que cayeron bajo su embrujo.

Con un escenario que recreaba el salón de un club se desarrolla parte de la obra. Las diversas mesas junto a las sillas y unos paneles con los que van jugando a medida que las escenas cambian forman el conjunto del montaje. La música de fondo hace que a veces no se escuche bien las voces del elenco actoral.

Don Tello pretende casar a sus hijas, doña Inés y doña Leonor, con sus sobrinos, don Diego y don Mendo, por esos los hace llegar a Madrid. Don Juan enamorado de doña Inés se entera de los planes que teje don Tello. Con ayuda de su amiga Mosquita trazan un plan para ridiculizar al pedante y engreído don Lindo. Crean un personaje de una viuda condesa, interpretada por Codorniz, amigo de Mosquita.

Sabedor de ser un conquistador nato y que todas las mujeres caen rendidas a sus pies, don Diego no tarda en ver que es mejor casamiento el de la condesa que el que le ofrece su tío. El enredo se desenmascara el día del casamiento, cuando una vez casadas ambas hijas, doña Inés con don Juan y su hermana doña Leonor, con su primo don Mendo, se descubre que la condesa no es otra que un simple criado que ha colaborado para ridiculizar su figura petulante.

Risas al compás del abaniqueo para amenizar la noche del domingo en el Espacio Miguel Narros deleitaron a los presentes que rompieron a aplaudir una vez que la función hubo finalizado como empezó, con música y baile.


No hay que olvidarse del resto del elenco de actores que completan el reparto, como Eva del Palacio de Mosquita, Virginia Sánchez en Tórtola de Valencia, Diego Morales como don Juan, Ana Belén Serrano de doña Inés, Jorge Corrales en don Mendo, Eduardo Tovar hace de Codorniz, Alejandra Lorente es doña Leonor, Vicente Aguado, don Tello y Trajano del Palacio como Lope. En el piano Miguel Barón.