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30 octubre 2010

El festejo más largo de la historia

Se lidiaron novillos de Andrés Prado, flojos y descastados.
Miguel Ángel Martín, vuelta al ruedo.
Aníbal Ruiz, oreja.
Luis Miguel Vázquez, silencio.
José Carlos Venegas, dos orejas.
Miguel Hernández “Miguelín”, dos orejas que le llevó a la enfermería su cuadrilla.
Alberto Romero, dos orejas.

Desde las cinco y media que dio comienzo el festejo no terminó hasta las nueve menos veinte, no porque se estuviera disfrutando de un gran toreo sino todo lo contrario, los novillos no colaboraron y se pararon demasiado para frustración de los toreros.
El primero que salió por toriles le hizo trabajar a Miguel Ángel Martín, un novillo que se refugió en tablas y no se encelaba con los caballos del rejoneador, por más que Miguel Ángel lo intentaba. Le costó mucho en banderillas dejar las farpas, incluso varios de sus subalternos fueron enganchados, sin consecuencias. A la hora de entrar a matar tuvo que hacerlo en dos ocasiones.
Aníbal Ruiz, estuvo muy templado con el novillo que le tocó en suerte. Se abrió de capa cuando lo recibió, con temple lo fue sacando hasta los medios. Con la muleta, volvió a demostrar, la despaciosidad que le ha acompañado esta temporada. Dos buenas tandas por el pitón derecho, pero cuando cambió de mano para torear al natural el novillo pisó mal y tuvo que entrar a matar. Una lástima.
Luis Miguel Vázquez poco pudo hacer ante un novillo que iba más a su cuerpo que a los trastos que le presentaba. Imposible también se puso a la hora de entrar a matar, en la que en ningún momento el de Andrés Prado humillo, ni le presentó la muerte.
A José Carlos Venegas le devolvieron su novillo, saliendo el sobrero al que lo toreó con gusto tanto con el capote como con la muleta, dejó ver el buen momento que está atravesando.
Mala suerte tuvo Miguelín, que con el capote cautivó al respetable, y en lo primeros compases de su faena fue arroyado por su novillo al pasárselo por la espalda, con tan mala fortuna que al caer se rompió la muñeca y le fue imposible continuar la lidia. Tuvo que ser Aníbal Ruiz quien lidiara a este ejemplar, como director de lidia que era. De nuevo volvió a imperar el temple en este torero. Las dos orejas que cortó se las entregó a la cuadrilla de Miguelín.
Cerraba cartel, el novillero de la Escuela Taurina de Ciudad Real, Alberto Romero. Un joven que demostró que su concepto del toreo va por el clasicismo con el toreaban los toreros de antaño. Un corte muy del gusto del aficionado. Estuvo muy bien tanto con el capote como con la muleta. Toreando despacito, templando y mandando. Aquí hay torero. Cortó las dos orejas de su enemigo, que orgulloso paseó por el albero.

1 Comments:

Blogger Higorca Gomez Carrasco said...

¿Qué esta pasando? ¿Son caros los toros buenos? En ese caso no sería mejor no ofrecer tantas corridas y mejorar el ganado? Y por lo visto siempre le toca al mismo, creo que deben reflexionar todos un poco y moderar el momento.
Abrazos

12:43  

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