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19 agosto 2026

Entre poco son y mucho silencio, Fernández paseó una oreja y Aparicio Romero derramó la esencia

 

“Sueño que el mundo es taurino”, eso pasaría por la cabeza de los novilleros, dos de ellos debutaban con caballos en la primera de Feria de la Virgen del Prado de Ciudad Real. Los sueños son efímeros y muchas veces se escapan antes de que se hagan realidad. Eso debieron pensar tanto Adrián Reinosa como Javier Fernández, e incluso Aparicio Romero, que su sueño de abrir la puerta grande se veía truncado por el juego de los novillos de Toros de San Román.

 

Hay tardes en las que los minutos pasan lentos, que se hacen eternos y parece que el tiempo está estático, que no avanza, pero ves el movimiento a tu alrededor, sin llegar a conectar con él. En la primera de Feria hubo momentos que se vivieron así, otros en los que entrabas y conectabas con la novillada, pero la gran mayoría estabas fuera. Más de tres horas de festejo en el que no hay muchas cosas que contar, pero si destacar la actuación de tres banderilleros de la tierra, como fueron Francisco Rodríguez y Miguel Ángel Ramírez, en el quinto de la tarde y Jesús de Natalia, en el sexto, tras dejar unos sensaciones pares de banderillas que tuvieron que desmonterarse. Sin olvidarnos de la gran ovación, para Aurelio Cruz, tras el extraordinario puyazo que dejó al sexto. Tarde de matices, saludos y ovaciones, mezcladas con las ganas de los novilleros y el juego desigual del ganado.

Se guardó un minuto de silencio por la muerte del ganadero Santiago Barrero San Román, al finalizar se le entregó a la viuda el cartel de la tarde de la novillada. También recibió el brindis de Adrián Reinosa. Las banderillas llevaban el color de su divisa, pero los novillos la lucieron negra. En la tronera de los burladeros una foto del ganadero, un digno homenaje a su persona.

Adrián Reinosa se topó con un primero que lo dejó que lo saludara a la verónica, con la muleta le fue imposible realizar una faena cuajada, alguna tanda pero sino descomponía la embestida el novillo lo hacía el viento. Pinchó y dejó una estocada caída casi entera, recibió recado de la presidencia y su labor se vio silenciada.

En el cuarto, tampoco pudo lucirse aunque puso toda la voluntad pero cuando no hay son ni ritmo poco queda. Dos pinchazos, aviso y estocada caída y trasera. Como dato curioso, es que el picador en lugar de abandonar el ruedo por su derecha, se volvió por el camino más corto. Eso se debería cuidar y mantener la tradición.

Una oreja paseó el debutante Javier Fernández de la Escuela de Ciudad Real, que pudieron ser más si no llega a fallar con los aceros. Dos veces se fue a porta gayola a recibir a sus enemigos, en el segundo el novillo le dejó sin capote, pero lo solventó. Alguna verónica pero no se fijaba. Con la muleta destacar una tanda por la derecha, pero cuando no se tiene animal, por muchas ganas que se ponga no se consigue. Mató de estocada desprendida, un aviso y un descabello. Primera oreja.

Dice el refrán que “no hay quinto malo” y en esta ocasión fue así, este novillo le dejó realizar su toreo. Nuevamente se fue a porta gayola y lo recibió con una larga para continuar con la verónica, brindis a su maestro Aníbal Ruiz y con la muleta se vio otro novillero puesto que había materia prima para exprimir una buena faena, lástima que la tizona se le resistiera y le privara de la puerta grande. Tres pinchazos, estacada que hace un pelín guardia y dos recados del presidente.

Aparicio Romero también debutaba con caballos, de la Escuela Taurina de Ciudad Real, y seguro que su debut no se lo imaginaría así. Dicen los gitanos que “ellos no quieren buenos principios para sus hijos”, pues habrá que esperar para ver su triunfo, puesto que su faena ha dejado una huella imborrable en la afición pero ha faltado que se rubricara con la espada. Y con el sexto, un bonito ejemplar que metía la cara bien en el capote, tras banderillas se desordenó y no hubo maneras, lo mejor era abreviar.

El tercero que salió por chiqueros tuvo que ser devuelto por descoordinación en las manos, sobre todo la derecha. Salió el tercero bis, el novillo más terciado de todo el encierro que le permitió a Aparicio Romero lucirse tanto con el capote como con la muleta. Los olés más sinceros y profundos llegaron cuando toreó al natural. Lástima que la espada no entrara para haber tocado pelo. Pinchazo, pinchazo hondo y aviso. Recibió una sonora ovación.

El sexto prometía por la bella estampa que presentaba y al ser el novillo con más kilos, que más que novillo, parecía un toro. Lo lanceó a la verónica. Aurelio Cruz, dejó una buena vara en todo lo alto, y el novillo metía los riñones. Metía la cara en el capote, y prometía que iba a haber faena de cante grande, pero el animal cambió su comportamiento en banderillas y eso que Jesús de Natalia puso dos buenos pares e hizo las cosas bien. Y no hubo faena ni probaturas ni nada, sino abrevió y mató de estocada trasera y tendida.

 

Ficha técnica:

Con un tercio de entrada se lidió una novillada de Toros San Román, bien presentados y de juego desigual, destacó el quinto. El tercero fue devuelto y salió el tercero bis.

Adrián Reinosa: silencio tras aviso y silencio tras aviso

Javier Fernández: oreja tras aviso y ovación con saludos tras dos avisos

Aparicio Romero: Ovación con saludos desde los medios tras aviso y silencio.

Se desmonteran Francisco Rodríguez y Miguel Ángel Ramírez de la cuadrilla de Javier Fernández en el quinto y Jesús de Natalia, de la de Aparicio Romero, en el sexto. Con el capote también destacó de Natalia. Ovación, en el sexto, para Aurelio Cruz tras dejar un buen puyazo.