30 julio 2018
‘Quijote, espejo del hombre’ se estrenó en España, en el Teatro
Municipal de Almagro, con gran acogida del público. Una versión que nos llega
desde el país invitado por el Festival, Colombia. Tropa Teatro muestra su
creación musical junto a los versos de Cervantes de la mano del director José
Alonso Mejía Román.
Muchas son las versiones que se
han hecho del Quijote, pero ninguna tan original como la que presenta Tropa
Teatro desde Colombia. Ver a los actores interpretar las hazañas de don Quijote
de la Mancha y su fiel escudero Sancho con la camisola, ya te suscita prestar
atención a lo que te van a ofrecer, y máxime cuando los actores complementan su
recitar con música en directo.
El elenco de actores colombiano
mostró en el Teatro Municipal una versión diferente y atrevida en la que las
marionetas y las máscaras acompañaban la trama. Se entremezclaba el caballero
de la triste figura en sus delirios con la marioneta al que le intentaban
extirpar los libros que había leído para que volviera a la realidad. Varios
fueron los capítulos de este rico libro las que representaron, todas en
armoniosa sintonía.
Con una escenografía sencilla que
no necesitaba más para llenar el espacio, ya que los propios actores con su
interpretación y gestos lo llenaban, junto a sus singulares amigos las
marionetas, en varios tamaños aparecieron en el escenario. Las alucinaciones de
don Quijote estuvieron latentes en toda la obra.
La creación musical corre a cargo
de Tropa Teatro compuesta por los actores Maryury Ruiz López, Robinson Cardona
Rengifo, Johnathan Rodríguez Obando, Diego Zabala Vargas, Bárbara Figueroa
Caelles y Gustavo Vidal Agudelo. Cada uno de ellos tocaba un instrumento según
la escena lo requería.
29 julio 2018
“El teatro es el alimento del alma y la espiritualidad de una colectividad, de un pueblo”
Entrevista a Ignacio García,
director del Festival de Teatro Clásico de Almagro
Este año más que nunca Almagro
rezumaba Siglo de Oro por cada rincón de la ciudad. Un Siglo de Oro en el que
nuestros autores más carismáticos han tomado el mando. Esa es la idea de
Ignacio García como director del Festival Internacional de Teatro Clásico de
Almagro. Tiene claro el objetivo para los cinco años que tiene firmados como
director del mismo. Lo importante para él es el Siglo de Oro. El teatro aureo
es el que va a reinar en la programación de cada año, puesto que en tanto en
España como en Latino América tenemos escritores del Siglo de Oro para ser la
cuna del teatro de Almagro. En su primer año, su trabajo se ha visto con
creces, con una programación novedosa y variada que el público ha recibido muy
bien. A pesar de ser su año de aprendizaje, ha tomado muy buena nota de los
gustos de los espectadores, porque raro era el día que no se viera en el teatro
observando. Como buen observador se augura que el año próximo nos volverá a
sorprender y a dar en el gusto de más de uno con obras clásicas de nuestro
Siglo de Oro, que se impregna del patrimonio cultural que nos ofrece Almagro en
este mes de julio.
-Desde octubre de 2017 que fue nombrado director del Festival habrá
tenido en mente muchas cosas para hacer, ¿se le ha quedado algo pendiente por
hacer para este primer año?
-La verdad, las ideas
fundamentales están todas expuestas. Lo que nos queda es desarrollarlas sin ir
más lejos. Digamos que las cuatro ideas fundamentales que teníamos, se están
cumpliendo. La defensa patrimonial, este festival tiene más Siglo de Oro que
nunca, la historia y hay un Siglo de Oro muy amplio, con drama, con comedia,
con auto sacramental, con mística, con picaresca, con música, con danza y con
muchos textos conocidos y menos conocidos. Bajando la cuota de autores extranjeros
para darle más protagonismo a lo que nosotros somos como Siglo de Oro. No un
siglo de Oro español sino en español.
Esa es la segunda parte del
proyecto que es la relación con América. Está clarísima desde el propio cartel
de Botero hasta la programación. No sólo que están obras de Sor Juana o de Juan Ruiz con La cueva de Salamanca, sino
el concierto de Betty Garcés, el concierto de Melón Lewis, viene música ficta,
Divino Pastor Góngora de México. La relación con América Latina va a ser una
clave fundamental. Claro que aspiramos a más, pero estamos muy felices de este
primer año.
La parte femenina del Siglo de
Oro, este año está representada por Juan Inés, con María de Zayas, fue un gran
éxito la producción. María de Zayas dirigida por otra mujer Ainhoa Amestoy, Sor
Juana Inés de la Cruz dirigida por Pepa Gamboa, Amparo Pascual, Helena Pimenta,
cerraremos con Sor Juana dirigida por Elisabeth Arciniega. No son declaraciones
de intenciones, son actos que marcan unas líneas de programación que nos hemos
planteado muy claras.
Luego la parte accesible e
inclusiva nos parece muy importante. Que el teatro clásico sea accesible para
todos los públicos y sea inclusivo. La ONCE ha colaborado muy generosamente,
tuvimos una función en la plaza Romancero de un ciego con el grupo La Ruina,
‘De lo fingido verdadero’, con una adaptabilidad total para discapacidad
visual, auditiva, discapacidad intelectual. Para personas con movilidad
reducida todos los espacios son accesibles.
No niego que este año estoy
conociendo Almagro desde esta óptica de la dirección que es distinta que venir
como artista. Estoy conociendo mejor los espacios, mejor el público. Conociendo
mejor lo que esperan de cada lugar. Confío en que podamos ir mejorándolo año
tras año.
-¿Qué diferencia hay entre dirigir una obra a dirigir todo el Festival?
-Mucha, porque cuando haces una
obra estás concentrado en la parte creativa de tu idea con respecto a un texto
del Siglo de Oro. Es verdad que hay una cosa parecida, se trata de optimizar el
talento de los demás. Se trata de poner en valor las capacidades artísticas de
otros. Como director del Festival, lo que tenemos, junto a un fantástico
equipo, primero que diseñar la filosofía del proyecto, hacerla posible y dar a
todas las compañías su lugar y las mejores condiciones técnicas para que puedan
venir. Informar adecuadamente al público para que sepan en qué se basa esta
oferta, para que puedan elegir de todo lo que hay, que es mucho y es una
maravilla, que se adapta mejor a su gusto y lo que ellos quieran que sea su
experiencia de su manera de vivir Almagro.
-No cree que aún hay personas que vienen con un desconocimiento total
de lo que han elegido para ver y a mitad de la obra se van.
- Sí, no tanto. Es algo normal,
que si no le gusta lo que ven, se levantes y se vayan. Eso está dentro de los
derechos de los espectadores. También está bien que el espectador arriesgue a
ver una cosa que no sabe lo que es. Creo que la mayoría del público, y ahora
que hay tanta venta anticipada, tan información en las redes y en los medios de
comunicación, la mayoría del público sí sabe lo que viene a ver. Luego te puede
sorprender en positivo o en negativo, pero en general sí saben lo que vienen a
ver.
-Aún es pronto para saber un balance total en la venta de entradas, y
más difícil aún compararlo con lo de otros años puesto que es su primer año.
-Es muy difícil compararlo con
otros años en los que nosotros no programábamos. Es muy difícil compararlo con
la edición 40 porque era una edición especial presupuestariamente y en condiciones
promocionalmente. Estoy muy satisfecho porque los teatros se ven llenos, está
viniendo mucha gente, hay mucho ambiente y sobre todo porque la apuesta
filosófica la estamos cumpliendo. De convertir este Festival en el centro
mundial del Siglo de Oro. Creo que en ocasiones se había diluido un tanto la
personalidad con la presencia shakesperiana masiva y con otras cosas. Creo que
hay que arriesgar, incluso sin conocer las cifras todavía, aunque haya una
pequeña corrección en la presencia de público, no pasaría nada si estamos
haciendo el Festival que tenemos que hacer y poco a poco vamos convenciendo a
la gente de que el repertorio español también vale la pena y que el público
venga. Aunque hubiera algún pinchazo, que siempre en todos los festivales hay
algún pinchazo, no pasa nada. Lo importante es que la apuesta sea clara.
También como señal para las compañías nacionales e internacionales de que este
es un lugar eminentemente patrimonial.
-No le parece que este año, sobre todo en el Patio de Fúcares ha habido
gente que se ha quedado con ganas de asistir, en especial para ver El banquete
y La dama boba.
-Nos hubiera gustado programar
más días algunas funciones pero no se podía por agenda. Por la de los actores y
por la de la compañía. Esa es probablemente una reflexión que a lo mejor
tenemos que hacer a futuro. Es decir, Fúcares era un espacio donde el año
pasado se hacía After Classics y donde en todo el festival fueron
aproximadamente 400 espectadores. Este año va a ser el triple de espectadores y
aún así se nos queda gente fuera. Es difícil calcular a medida de dónde va a
haber más demanda o menos demanda. Para nosotros era un gran paso adelante.
Estoy en lo filosófico, más allá de que haya muchos más espectadores en Fúcares
o menos en otro lugar, lo importante es que este año hay dos espacios del
Festival programados por la Compañía Nacional, cosa que no había ocurrido
nunca.
-Es cierto, antes sólo se podía disfrutar de una obra de la Joven en el
espacio que tocara, y sin embargo este año, han traído más obras.
-Claro, este año ha sido una gran
apuesto. Porque además filosóficamente yo creo en el modelo de Stratford, del
Festival Shakespeare de Stratford, donde la Royal Shakespeare Company es un
poco el alma del Festival y es quién marca la pauta de por dónde van los
caminos de interpretación del repertorio. Tener cinco producciones y veintiocho
funciones de la Compañía Nacional supone una apuesta muy fuerte por los dos
lados. Por parte de la Compañía que generosamente programa todo eso en el Festival
y por parte del Festival de asumir que una parte muy importante del Festival,
de las ciento veinte funciones, veintiocho son de la Compañía Nacional, quiero
decir una cuarta parte del Festival es Compañía Nacional. Estamos muy contentos, no
sólo porque la demanda es muy buena sino porque representa una manera muy
poderosa, muy valiente y muy contemporánea de hacer a los clásicos.
-La Compañía aunque repita obra nunca defrauda puesto que la gente responde.
-Cuando una producción triunfa en
un lugar regresa. Este año hay una larga gira de La dama duende van a ir al
Piccolo Teatro de Milán vuelven a Madrid. No había ninguna razón para no
regresar acá. Eso ellos lo entendieron igual que nosotros. Estamos muy
contentos y hay muchísimo público para ver las funciones de La dama duende.
-Aparte de las obras de la Compañía Nacional, qué otras obras
recomienda al espectador.
-Es difícil porque lo importante
es adaptarse al gusto del público. El que quiera una versión para la familia
tiene el Barroco Infantil. Quién quiera una visión de vanguardia tiene Almagro
Off. Donde tanto en lo uno como en lo otro son muy buenas todas las propuestas
que han llegado al Festival, porque vienen de un filtro previo que son los
comités que seleccionan de las cincuenta y tantas propuestas, las seis que
vienen al Barroco Infantil o de las cien que vienen al Off, las diez que
participan. De manera que ahí la calidad está garantizada.
Si te gusta el teatro
renacentista, tienes a Ana Zamora y Comedia Aquilana. Si quieres una comedia está Moreto. Si quieres
un proyecto más social está el Don Quijote de la tropa de Pereira. Si quieres
metafísica teatral a primerísimo nivel europeo, La vida es sueño de Clément
Poirée. Hay música, hay danza incluso dentro de la música, hay danza barroca y
flamenco sobre textos del Siglo de Oro con el espectáculo de Rafaela Carrasco.
Hay picaresca con Marcos de Obregón con la obra de Espinel.
Para nosotros es muy difícil y lo
que tenemos que hacer es dar una oferta variopinta y de altísima calidad. Luego
dejar que los gustos del público marquen hacía un camino u otro. Luego aprenderemos
con la experiencia. También este año con el 40º aniversario, es cierto que el
nombramiento fue en octubre pero mi toma de posesión fue el 1 de enero y el 16
de abril presentamos el Festival.
-Fueron pocos meses para trabajar.
-En tres meses y medio, en enero,
febrero y marzo hubo que hacer la programación porque el 16 de abril estábamos
presentando. Confío en que los próximos años, habiendo marcado ya claramente un
camino este año de cuál es la identidad del Festival, tengamos más tiempo para
también sumar más fuerzas de compañías nacionales e internacionales que estén
abordando este repertorio.
-Este año tan sólo dos son las obras en idioma extranjero, la gente
ante eso aún se asusta, al no conocer la lengua en la que recitan el verso.
-La gente se asusta.
Históricamente en la tendencia del Festival es que lo exótico es muy atractivo
para los medios pero para el público masivo todavía cuesta. Además, esto es una
opinión personal, muchas veces hemos sido aspiracionales mirando a Europa con
complejo y no hemos mirado de igual a igual a América y nos hemos creído el
potencial que tenemos en un mundo de quinientos millones de hispano hablantes.
Nuestra apuesta claramente es que Almagro sea un ejemplo de la relación también
cultural, diplomática, política, económica que deberíamos tener con América, de
igual a igual y estableciendo un camino de ida y vuelta que nos enriquezca a
todos. Lo vemos en la venta de Macbeth que viene del Teatro Colón o de muchos espectáculos que vienen que son
extranjeros, grandes compañías internacionales pero en lengua castellana tienen
muy buena demanda, con lo cual es un camino a futuro.
-¿Cómo ha surgido la idea de hacer un Karaoke barroco?
-Esa idea la vi en un festival en
México hace tiempo, con textos contemporáneos y me pareció que era una buena
iniciativa para llegar al público. Gracias a unir en España la universidad en
línea y teatro de Babel en México han colaborado en esta iniciativa. Es una
manera de acercar lúdicamente el teatro a otra gente. Tenemos la obligación de
que el Festival tenga una parte innovativa y una parte popular. Parte gratuita
en la plaza para el público, para quien entre función y función quiera
disfrutar en la plaza sobre el Barroco o quien quiera ver una exposición tenga
una oferta grande de ocio sobre el Siglo de Oro. Para convertir a Almagro en lo
que decimos que es. Que es una reserva natural del Siglo de Oro, un lugar en el
que el Siglo de Oro suena, se ve, se escucha y se siente por las calles. El
karaoke nos parecía una iniciativa novedosa y atractiva para que también el
público conozca las obras desde otro punto de vista. Va a estar un fin de
semana como un programa piloto.
Este año queremos probar muchas
cosas para aprender y después ver cómo funcionan mejor. O qué textos funcionan
mejor o cuales peor. Qué horarios funcionan mejor y cuales peor. Estamos en
fase de aprendizaje, vuelvo a repetir, hace apenas seis meses que hemos entrado
a dirigir el Festival.
-El balance de estos seis meses, cuál sería.
-Maravilloso. Creo que dirigir el
Festival es el mejor trabajo del mundo. Es agotador. Muy intenso. Todo es intenso,
porque hay que elegir las obras, hay que contratarlas, hay que hacer la parte
técnica, hay que difundirlo. Este año también hemos hecho un gran esfuerzo en
contar lo que es Almagro en América, en Europa pero es muy bonito. Es muy
cansado y muy gratificante al mismo tiempo.
-¿Qué tiene Almagro que no tengan otras localidades?
-Todo. Un patrimonio histórico
artístico único. Un Corral de Comedias que cumple 390 años. Un ambiente
formidable, respetuoso, cultural, positivísimo. Una ciudadanía entregada al teatro
y que engalana el municipio maravillosamente para que la gente disfrute
paseando por las calles. Una hostelería y hotelería que acoge maravillosamente
a los visitantes. Una tradición de 41 años defendiendo más que en ningún lugar
del Siglo de Oro y el teatro clásico. Yo digo que es un milagro, que una
localidad de nueve mil habitantes se transforme en el centro mundial del Siglo
de Oro es milagroso. Es gracias a muchos apoyos de compañías, de un patronato
espléndido que apuesta claramente por el Festival, de voluntarios, de
trabajadores, de instituciones, de sponsor… Eso no lo tienen muchos lugares. Y
sobre todo, un lugar dedicado con devoción a un patrimonio como el del Siglo de
Oro como Almagro no lo hay en el mundo.
-Este año me ha chocado más que ningún otro año que hay padres que
llevan a sus hijos al teatro desde bien pequeños, ¿es bueno que le vayan
inculcando desde esa temprana edad esa devoción por el teatro clásico?
-Es buenísimo para hoy y para
mañana. Es buenísimo porque un mundo en el que a veces las ofertas de ocio son
muy banales, muy estúpidas, muy superficiales poder ver una obra de teatro en
familia sobre un texto clásico, que permita a la familia disfrutar juntos, pero
también pensar y hablar sobre temas importantes de la vida. Es una manera de
crear mejores ciudadanos, sin ninguna duda. Además seguro que despierta
vocaciones al futuro, o como actores, o como directores, o como espectadores.
No importa, en cualquier caso, lo que sí va a hacer es mejores ciudadanos.
A veces no valoramos eso. Cuánto
le aporta el municipio al Festival en cuanto al entusiasmo de los ciudadanos, y
cuánto les aporta el Festival a los ciudadanos en cuanto al valor que tienen
las ideas. El valor que tiene que haya un director francés, que vaya a venir
gente de Australia, de Estonia, de Polonia y que viva por las calles de Almagro
y que conviva con la gente de aquí. El hecho que desde niños puedan ir a ver en
el teatro las mejores compañías del mundo. A decirles los grandes clásicos.
Cuánto le aporta a la ciudadanía de Almagro que Calderón les diga: “Más sea
verdad o sueño, obrar bien es lo que importa”. Que les haga reflexionar sobre
la necesidad de hacer una sociedad más justa, más ecuánime y mejor. A veces valoramos
todo. Por eso yo me niego y quiero cambiar la tendencia a valorar el Festival
en cuanto a cuánta cerveza más se vende o cuánta es la ocupación hotelera. Que
son datos importantes pero creo que la importancia del Festival va mucho más
allá. Cuánto vale el lazo cultural con América y con Colombia que hemos hecho
este año.
-Justamente es eso que dice, ahora la sociedad ha perdido la esencia de
coger un libro y leerlo, con tanta tecnología se olvidan un poco de la cultura.
-Los valores del Siglo de Oro. En
el Quijote está la justicia. En La Vida es sueño está la libertad. En
Fuenteovejuna está la dignidad, la compasión, la cercanía, la honorabilidad.
Son valores importantes. Probablemente la política del país y los valores del
país se han ido al traste porque no se ha sabido conservar algunas ideas que no
son ni de ayer ni de hoy, que son de siempre. Los clásicos nos dan esa
oportunidad y por eso tenemos que ser capaces de ponerlo en valor y necesitamos
mucho la ayuda de los ciudadanos, de las compañías, de los medios de
comunicación para contárselo al mundo. Creo que muchas veces en España nos
puede la timidez o el complejo, no sé cómo explicarlo, algo que nos impide
gritar a los cuatro vientos las cosas positivas que tenemos en nuestro país.
Los italianos llevan muchas
décadas vendiendo aceite de oliva, queso y en esta tierra que hay un magnífico
aceite de oliva y un magnífico queso, hemos tardado mucho en venderlo, porque
como ya nos lo comemos parece que no hay que contarlo. Es importante contarlo.
Es importante transmitirle al mundo los valores del tipo de vida, el tipo de
cultura que tenemos, el valor que tiene nuestra lengua en la relación con
América.
Ya les gustaría a otros países
tener una hermandad de quinientos millones de hispano hablantes receptivos a
una cultura, a una lengua y con un patrimonio común. Porque somos nietos de Sor
Juana Inés de la Cruz que es mejicana y de Calderón. A sor Juana la leemos aquí
y allá y a Calderón lo leemos aquí y allá. Somos países hermanos y como tales
tenemos mucho que crecer. Eso este año Colombia lo ha entendido muy bien. Desde
el propio Fernando Botero que nos ha cedido la imagen del cartel hasta el
ministerio de Cultura, las compañías que vienen.
Creo que lo más positivo en el
balance que hago hasta hoy del Festival es el entusiasmo con el que muchas
instituciones, compañías, artistas se han involucrado para ayudarnos a tener
una visión más amplia de Almagro y del Siglo de Oro.
-El lema de este año “Soñemos, alma, soñemos otra vez” nos evoca a venir
a Almagro y soñar en el momento que te sientas en la butaca para transportarte
al Siglo de Oro.
-Sin duda. Nos evoca a soñar con
un mundo distinto. A soñar con un mundo mejor. A soñar con un mundo con mejores
valores. Apela al alma. Apela a la profundidad, que el teatro es el alimento
del alma y de la espiritualidad de una colectividad, de un pueblo. También es
en primera persona del plural. Soñemos entre todos que son los clásicos. Porque
lo que son los clásicos no lo vamos a poder decidir nosotros desde el Festival.
Nosotros podemos orientar la programación en un sentido patrimonial. Decir
queremos más Lope de Vega y menos Shakespeare pero cómo se hace ese Lope de
Vega no lo vamos a decidir nosotros. Lo va a decidir cada compañía, cada
artista y cada institución que decida apoyar la presencia de Lope de Vega en
Almagro.
-Bien es cierto, que según la programación hay obras que el espectador
sin verlas ya las decantan como las mejores, un ejemplo es Mestiza o Nacida
Sombra que está de boca en boca, sin olvidarnos de los Desengaños Amorosos, El
banquete… y otras tantas.
-Creo que no va a ser fácil.
Nacida sombra es una maravilla es flamenco sobre textos del Siglo de Oro
cantando versos de María de Zayas, versos de Sor Juana Inés, versos de Santa
Teresa. De nuevo el hilo de la mujer, el hilo de América. Es difícil elegir un
pódium de un Festival porque al final depende mucho del gusto. Además no
necesariamente, una cosa son las obras que más le gustan al público y otra
cosa, a veces, son las obras que son más representativas desde una visión del
Siglo de Oro o que representan una calidad en la exhibición. No siempre va
exactamente igual. Nuestro deber en el Festival es tener lo uno y lo otro. Es
tener las mejores obras y también la visión del Siglo de Oro que más atrae al
público. Cuando se juntan en el mismo texto y en la misma producción
maravilloso. A veces no es así y hay que tener lo uno y lo otro.
-Otra de las cosas que se ha recuperado este año es la ficción sonora,
hacía nueve años que no se había vuelto a ver.
-A mí me había dicho que era
imposible, que era muy difícil por los gastos de producción. Hemos tenido la
ventaja de tener dos grandes socios. En esta idea de acumular fuerzas RNE ha
hecho la versión de ‘Casa con dos puertas mala es de guardar’, maravillosa con
Benigno Moreno en la dirección, con Luis García Montero en la versión y un
reparto encabezado por Verónica Forqué, Fernando Cayo, Carmen Ruiz… espléndido.
Y el cierre lo hacemos con Valle Hidalgo, otra autora y directora, dirigiendo el
‘Lindo don Diego’ con Eloy Arenas, Eloy Azorín, Pepa Pedroche, Emilio Gavira,
Joaquín Notario, con un gran reparto.
De nuevo, cuánto vale, que un
espectador en Colombia, en China, en Australia pueda conectarse en directo en
la página web y escuchar lo que está pasando en Almagro en el Corral de
Comedias. Cuántos miles y miles de espectadores escuchan esa edición sonora.
Cuánto vale la democratización de la cultura que supone que quién tiene un
problema de movilidad, quien tiene un problema de dependencia y que no puede
venir a Almagro pueda escuchar el Festival de Almagro desde su casa. Tenemos
que derribar todas esas barreras y la apuesta es clarísima.
-El presupuesto con el que ha contado este año se ha visto mermado en
cuanto al del año pasado que se aumentó un 20% al ser una fecha especial, pero
además también se ha visto reducido al tener que invertir una parte en la
recuperación de un espacio. El año que viene influirá positivamente.
-Claro, esa obra ya está hecha.
Consideramos que este año valía la pena. Era un edificio que se encontraba en
un estado muy precario. Hay unas fotos que se puede apreciar. Creemos que eso
cumple con la función que el Festival tuvo desde el inicio que es recuperar el
patrimonio histórico artístico y ponerlo en valor como un lugar en el que se
vea el patrimonio vivo que es el teatro. La verdad que hay mucha gente que nos
felicita por la calle por lo que supone esa recuperación. Precioso, con un aire
estupendo, con unas butacas comodísimas, con un cielo… De nuevo, cuánto vale
eso. Yo no estoy preocupado porque este año haya sido un año de transición y el
presupuesto haya sido un poco menor al de la 40 edición, como digo es un año de
aprendizaje, también de carta de presentación de hacia dónde va a ir el
Festival de aquí a unos años. Creo que eso está cumplido. Creo que la gente
entiende bien el Festival que queremos hacer y lo comparte. Lo disfruta, tanto
desde las compañías, como desde las instituciones, como desde los espectadores.
De manera que nosotros hemos pactado que vamos a estar cinco años al frente del
Festival y lo importante es marcar el camino. Tenemos cinco años para crecer.
-La herencia es buena.
-Sí, queremos ser buenos
herederos en el sentido que lo importante para nosotros es que lo que se hizo
bien, quedó bien se mantenga. Barroco Infantil es una gran iniciativa y la
hemos mantenido. Almagro Off es una gran iniciativa que no sólo mantenemos sino
que lo hemos hecho crecer porque vamos a un espacio nuevo, al Silo con el doble
de aforo y con el doble de espacio escénico, con lo cual aspiramos a que se vendan
más entradas. Pero de nuevo, no voy a valorar que el Almagro Off es mejor
porque se venden un 10% más o un 3% menos, sino porque uno, recuperamos un
espacio público para la cultura, que es el Silo municipal, le damos unas
condiciones mejores a las compañías, mejores al público, está más cerca, es más
accesible. De manera que para nosotros es más importante el concepto de lo que
defendemos y la herencia recibida. Que la recibimos de Natalia pero también de
los equipos anteriores, que durante cuarenta años han construido una realidad
de la que nosotros somos galantes. Nuestra responsabilidad es mantenerla y acrecentarla.
-Aparte de hacerse cargo del Festival tendrá otros proyectos como
director de teatro que es. Eso sigue manteniéndolos o no le da tiempo.
-Sí. Ha bajado mucho el ritmo. Me
he comprometido con el patronato en estar muy implicado en el Festival. Dirijo
puntualmente fuera. Lo que sí pacté con el Festival, con el patronato, mantener
los compromisos que tenía sobre el Siglo de Oro, para intentar que algunos
proyectos que tengo que dirigir en América Latina, en Europa, en Estonia, en
Polonia se hagan allá, pagados por los gobiernos de cada uno de estos países.
Si el resultado vemos que nos gusta, intentemos traerlo para que cada año haya
más países representados haciendo el Siglo de Oro. Porque lo que queremos es
cambiar esa dinámica. Comprendo y respeto la decisión de que vengan de Alemania
a hacer Shakespeare o que vengan de Inglaterra a hacer Shakespeare. Nuestra
opinión es que eso hace menos competitivo el Festival en el panorama
internacional. Porque festivales shakesperianos hay muchos en muchos países con
más presupuesto, más músculo y más visibilidad que Almagro.
Si Almagro no consigue
diferenciarse radicalmente, siendo un Festival único y excepcional se va a
diluir en el mercado internacional y va a ser poco competitivo en el mundo
globalizado como este. Quiero decir, para que ir a Almagro a ver algo que puedo
ver en Stratford o en Edimburgo. Nosotros queremos apostar por esa diferencia y
parte de esa diferencia está en que en más países y más lugares estén haciendo repertorio
del Siglo de Oro y lo traigan a Almagro. De manera que ahí convive un poco la
parte institucional como director de la fundación, con mi carrera como
director, en la que siempre he tenido un compromiso con los clásicos.
Desde hace diecisiete años que
estrené mi primer clásico en Almagro. He venido catorce de esos diecisiete años
a trabajar a Almagro. He dirigido clásico y aquí he traído clásicos que había
dirigido en la India como el Quijote Kathakali o en México. No tengo que
renunciar a mi identidad como director de clásico para dirigir este Festival.
Al contrario, creo que son hechos que se suman. Por ejemplo, el trabajo con
Colombia este año ha sido muy fácil porque es un país con el que tengo muchos
vínculos, porque llevo dirigiendo muchos años allá y tenemos una relación de
gran respeto y de gran concordia con el ministerio de Cultura. Con quien quiero
seguir manteniendo esa sinergia.
La emocionante historia de una mujer libre: ‘La Baltasara’
Triunfo absoluto en su estreno el de ‘La Baltasara’. Los aplausos y
ovaciones no cesaron en varios minutos. Llegó de nuevo al Corral de Comedias
para triunfar a lo grande y poner de manifiesto que las mujeres somos libres de
elegir lo que queramos hacer. Obra con un mensaje impreso para concienciar.
No podían haber cogido mejor
lugar para el estreno de la obra ‘La Baltasara’ que en el Corral de Comedias de
Almagro. En los Corrales era donde triunfaba Ana Martínez, más conocida por La
Baltasara, hasta que un día se bajó del escenario en mitad de una función y
salió de ese Corral de la Olivera. Pero no del de Almagro, donde Pepa Zaragoza
nos sumerge en la vida de esta actriz barroca que pasó a Santa Anacoreta.
El nombre elegido para sus
espectáculos lo eligió al haber nacido el día de Reyes y sonar mucho mejor
Baltasara que el de los otros magos de Oriente. A través del patio del Corral
empieza su narración. Para continuar sobre las tablas su intenso periplo a lo
largo de su vida, desde sus éxitos hasta su retirada en el monte, donde se
convierte en ermitaña. Esta obra es un claro manifiesto de las injusticias que
se cometían con las mujeres en aquella época, donde ser libre estaba más que
criticado.
El texto de Inma Chacón y la
dirección de Chani Martín llega al espectador para cautivarlo. Un texto ágil en
el que Pepa Zaragoza y Nacho Vera imprimen agilidad a la escena. A pesar de que
la historia no tiene nada de cómico, arranca las risas del espectador por su
manera de hacer fácil el verso, con un lenguaje que entendemos todos. Puesto
que las injusticias, da igual los siglos que pasen están a la orden del día. En
el caso de Ana Martínez fue la censura de la iglesia y la sociedad la que le
hizo abandonar su carrera en el momento más álgido.
La música es parte fundamental
del espectáculo, en donde Nacho Vera acompaña en escena a La Baltasara en su
relato. El cual hace de músico, marido, padre, obispo y cura, según el momento
de la narración de Ana Martínez. La escenografía de Fernando Sánchez-Cabezuelo
llama la atención al tratarse de un confesionario que simula el camerino de la
actriz. Es una construcción de madera que gira según el momento de la escena
que necesite, tan pronto es el camerino, como es la cueva, como la ermita. Y lo
que más llama la atención es el caballito de los parques infantiles que con
monedas se mueve simulando la cabalgadura del caballo original de la artista.
A pesar de la media hora de
retraso con la que empezó la función, el público se involucró desde el primer
momento con esta obra que nos vuelve a mostrar una vez más que las mujeres
tenemos voz y voto, que somos valientes y libres. Que ni la iglesia ni la
sociedad nos debe cortar nuestros logros ni triunfos. Aunque para más de uno la
huída de la Baltasara fuera una victoria para ellos, nada más lejos de la
realidad, la victoria fue para ella.
28 julio 2018
El hechizo de ‘El caballero de Olmedo’ cautivo las almas de los espectadores
Con una versión propia de Eduardo Vasco y bajo su dirección, ‘El
caballero de Olmedo’ cautivo en el Aurea. Por esa sencillez en la puesta en
escena y por la energía que desprendía cada verso interpretado por el magnífico
elenco de actores de la compañía Noviembre. Embelesados estaban los
espectadores pendientes de cada escena. A pesar de ser un drama la versión de
Vasco tiene partes de comedia.
Muchas son las versiones que se
han hecho sobre la gran obra de Lope de Vega ‘El caballero de Olmedo’. Sobre
muchos escenarios y a lo largo de los siglos se ha ido representando este
clásico que en el juego de amor, envidias y traiciones se ha desenvuelto la
trama. Pero ninguno de tan gran calado como el que presenta Eduardo Vasco en la
Antigua Universidad Renacentista. En el que su versión le imprime un ritmo en
el que no todo el dramatismo de la misma es el que lleva el peso, sino que el
amor y la comedia le ponen ese punto que lo hace tan atrayente.
La música siempre anima y que el
elenco de actores comience la función cantando “Esta noche le mataron, al
caballero, a la gala de Medina, la flor de Olmedo” ya te pone en antecedentes de
lo que va a suceder. Nos espera una tragedia en toda regla, aunque hay que
verla para dejarse sorprender. La historia quien haya leído el libro la conoce.
Aquí lo que pretenden reflejar es que la envidia es siempre mala consejera,
máxime cuando se llega a matar de forma ruin a quién son mejores que nosotros.
Eso le pasa al final a don Alonso, que llega a Medina, conquista a la dama y
aparte también es triunfador en la corrida de toros. Don Rodrigo al ver que no
tiene los favores de su dama, doña Inés, pues se quita a su enemigo del
medio.
Esta historia no sólo destacan
los personajes principales, en el que de nuevo Daniel Albaladejo llena con su
presencia y actuación la escena, sino que los personajes de Tello y Fabia tienen
un valor importante. El primero, interpretado por un magistral Arturo Quereja,
le imprime la gracia que la obra requiere en ciertos momentos. Y el segundo,
representado por Charo Anmador, nos viene a recordar los enredos de La
Celestina, por sus teje manejes y brujerías. No nos podemos olvidar del resto
del elenco de actores en el que Antonio de Cos pone la música en directo en la
mayoría de las escenas, hasta que se convierte en el Rey Juan II.
Nadie ha dicho que un escenario
recargado es belleza, o que cuanta más decoración más atractivo ha de verse.
Muchas veces el minimalismo es sinónimo de estilo y eso ha pasado con la escenografía
de Carolina González, que a simple vista ver sobre las tablas un panel central
en el que se vislumbra algo abstracto y tres columnas no dicen mucho. Pero el
gran juego que dan hace que sirvan para dar funcionalidad a la trama. Importante
también la iluminación de Miguel Ángel Camacho que juega con las luces para
formar sombras que se reflejan en el panel central. Qué decir del vestuario
diseñado por Lorenzo Caprille, de gran belleza estética y muy acorde con la
época.
25 julio 2018
Un Volpone inclusivo que triunfa a través de cuatro Clowns
La versión libre sobre el texto de Ben Johson “Don Volpone” triunfó en
su estreno en el Teatro Municipal. Arrancó las risas en más de una ocasión, ya
que la farsa disparatada de Belén Pérez nos llevaba a un mundo muy actual, en
el que todo está permitido con tal de obtener el poder, sin importar a quién
haya que pisar. Una clara alusión con el humor gaditano de nuestra España más
profunda.
Antes de dar comienzo la obra,
que fue estreno absoluto en la 41º edición del Festival Internacional de Teatro
Clásico de Almagro, el director del mismo Ignacio García acompañado por el
alcalde de la localidad Daniel Reina, el director General de la ONCE Andrés
Ramos y la consejera de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de
Castilla-La Mancha Aurelia Sánchez tuvieron unas palabra de agradecimiento por
el hecho de que este año el Festival haya logrado incluir en su programación
obras inclusivas, ya que todos tienen talento para acercar a la sociedad hacía
la cultura, sin que su discapacidad visual les prive de realizar lo que más les
gusta, que no es otra cosa que representar sobre las tablas de un teatro.
Los más reacios a este tipo de
espectáculos se lo habrán pensado a la hora de ir a ver este tipo de teatro,
pero muchas veces hay que dejarse llevar y que te sorprendan, como lo hizo en
su estreno Orozú Teatro. Cuatro actores con discapacidad visual que en ningún
momento dan muestra de ello, puesto que conocen muy bien las tablas y saben
cómo moverse y dar espectáculo, y lo que es más importante, arrancar las
sonrisas del respetable. Josema Gómez, Beluki Daza, Jessi Romero y Benjamín
Colomer representan varios personajes cada uno, dando a la trama gran agilidad
y frescura. Andrés Alcántara ha hecho un magnífico trabajo de dirección puesto
que el éxito en el estreno fue tal. Eso es sinónimo de que se ha trabajado
bien.
La trama consiste en que Volpone
tiene ansias de enriquecerse, para ello idea un plan junto a Mosca, el plan
consiste en que tiene una dolencia aristocrática y va a morir. Es por ello que
necesitan a una persona muy chismosa para que difundan la noticia, esa no es
otra que la señora Costrone. A partir de ahí empiezan a desfilar varios personajes
que le ofrecen su dinero para poder convertirse en sus herederos como son el
señor Bonario, que es un político. El señor Corvino que es médico y el señor
Corbaccio que es juez. Cada uno de ellos ofrece parte de su fortuna para poder
enriquecerse más. El perverso Volpone no se conforma con eso y también quiere a
la mujer de Corvino. De nuevo mosca vuelve a idear como conseguirla con el
favor del marido, que es quien consiente los cuernos. Al final de tanto enredo,
Volpone se hace pasar por muerto y redacta un testamento en el cual deja su
herencia a Mosca. Pero antes de saber eso, es Corvino con su sombrero con
cuernos quien se encarga de matar a sus enemigos, como son el señor Bonario y
el señor Corbaccio. Una vez logrado su objetivo se enfrenta a Volpone, quien
vestido de torero y con un capote con lunares que hace de muleta lo mata con
estoque tras realizarle una faena con arte. Mientras en el burladero del
tendido 4 Mosca y su mujer Celia, que vive los vientos por Volpone, observan la
lidia. Una vez que Volpone se deshace del marido de Celia y reclama su
testamento es Mosca quién no se lo da. Y terminan en un duelo en donde ambos
mueren al desenfundar sus pistolas y salir las balas con la palabra BANG.
Entre toda esta trama fluye la
música y la canción para darle más vivacidad al asunto, desde canciones
populares como Amante Bandido de Miguel Bosé hasta la propia de Chu chu ua chu
chu ua… claro está con su propia letra, sin dejar el toque de clarines y
timbales en el olvido.. Tampoco hay que dejar pasar por alto el maltrato a la
mujer, y cada vez que Corvino amenazaba a Celia, Mosca estaba al quite con
llamar al 016. Clara alusión a la Infanta Cristina en el final de la obra
cuando le preguntaron por su marido a Celia y declaro que no le consta que eso
lo lleva su marido. Y muchas más alusiones a la actualidad que está viviendo
nuestro país en la que los ricos son más ricos a costa de las personas
trabajadoras.
No podemos olvidar el trabajo
impecable de sonido de Almudena Rodríguez, de luces de Lola Sabajanes, la
escenografía de Artifex en la que con tres bancos, un mini escenario, una
percha y un muro fueron suficientes para realizar una obra con este calado.
Una obra inclusiva con demanda
social, que pone de manifiesto que todos podemos lograr nuestros sueños, y como
soñar es gratis, Soñemos, alma, soñemos otra vez.
24 julio 2018
‘Comedia Aquilana’, un renacimiento dentro del barroco
Ana Zamora nos transporta al prebarroco de la mano de Torres Naharro
con una comedia brillante, sencilla y atrayente, que hace las delicias del espectador.
No sólo recupera una obra de este autor del Renacimiento, sino que mantiene el
texto para imprimirle más realismo conjugándolo con la música y el danzar de
los actores. Belleza en movimiento es lo que se ve sobre las tablas del Teatro
Municipal.
Llegar al Festival de Almagro y
triunfar con su obra ‘Comedia Aquilana’ es lo que ha hecho Ana Zamora y el
elenco de actores que la han acompañado en este viaje. La magia ha resurgido en
las tablas del Municipal para llegar con su verso primitivo al espectador. Un
verso más arcaico pero bello de escuchar aunque el oído no esté hecho para eso.
Una comedia llena de humor y sencillez que enamora nada más ver el escenario
montado antes de que se abra el telón.
Cuando la música, el cante, la
danza y el verso fluyen poco hay que decir, se forma una amalgama de belleza
incomparable. Lo más importante es que nadie quiere destacar por encima del
otro, se nota el buen trabajo que ha hecho esta compañía Silvia Acosta, María
Besant, Javier Carramiñana, Juan Meseguer y Alejandro Saá, junto a los músicos
Belén Nieto, María Alejandra Saturno e Isabel Zamora.
La comedia trata los amores del
caballero Aquilano y la princesa Felicina hija del rey Bermudo. Todo eso
representado sobre un teatro en el que los protagonistas van tomando partida.
Con cinco actos en los que al principio nos cuentan todo lo que va a ocurrir y
luego lo desarrollan. El vestuario de Deborah Macías llena la escena, del negro
inicial de sus vestimentas, a la belleza de los trajes coloridos en lo restante.
Importante también la iluminación a cargo de Miguel Ángel Camacho que le da
suavidad a la escena. Todo ello bajo la atenta mirada de Ana Zamorano que está
al mando de Nao d’Amores y con la colaboración de la Compañía Nacional de
Teatro Clásico.
23 julio 2018
Los versos de Calderón recitados por cuatro muñecos y Moscatel
Con una apuesta un tanto peculiar Producciones Esquivas estrenaron “No
hay burlas con el Amor” en el Teatro Municipal. Muñecos divertidos
caracterizados como los protagonistas de la novela de Calderón que eran
dirigidos por cuatro de los actores. El único que estaba exento de la
caracterización de su personaje era Moscatel, el gracioso de la obra según el
dramaturgo del Siglo de Oro.
El amor, quién es capaz de jugar
con él o burlarse. Por mucho que se intente, nunca se vence algo tan fuerte que
nace de dentro. Es imposible derribarlo por muchas barreras que se interponga.
Eso es lo que intenta decir Calderón, si realmente somos dueños de quién nos
enamoradas. En esta comedia tan divertida, el amor no es burlado, el amor es
correspondido y todos acaban consiguiendo su objetivo.
La trama comienza en casa de Don
Alonso de Luna cuando su amigo Don Juan de Mendoza acude a pedirle ayuda puesto
que está enamorado de Doña Leonor de Enríquez, claro que con el pensamiento que
existía en aquella época, el honor de una hija era lo primero para un padre y
sobre todo, quien debía casarte antes era la primogénita. Por ello Don Juan le
pide a Don Alonso que enamore a Doña Beatriz de Enríquez. Si ya de por sí en la
obra se ve el humor de Calderón si además se adereza con unos muñecos muy
característicos y peculiares, la risa y la atención están garantizadas. Máxime
cuando aparece en acción un personaje tan serio como es Don Pedro Enríquez con
ese cuello que parece un acordeón cuando lo estira en sus inmensos cabreos. Y
el acento de Inés o el simpático Moscatel. Todos ellos crean una puesta en
escena con un ritmo muy ágil y fácil de seguir con tanto enredo amoroso en el
que al final Don Juan consigue a Doña Leonor, Don Alonso a Doña Beatriz y
Moscatel a Inés.
Riqueza visual en cuanto a los
decorados y los muñecos, que hacen atractivo el conjunto de la obra. Una
escenografía de Javier Mateo en el cual según la casa en la que estén muestra
un salón muy hogareño en la de Don Alonso, con dos retratos suyos, interesantes
y curiosos si se fijan puesto que recuerdan a pinturas de artistas El Greco con
su famoso “Manco de Lepanto” o Caravaggio con “Baco”. Mientras que la casa de
la familia Enríquez es más sencilla y con una alacena que le sirve para
esconderse a Don Alonso y Moscatel en una ocasión. Y si curiosos y bonitos son
estos decorados, la calle por la que pasean Don Luis y Don Diego es típica de
la época, empedrada y con fachadas regias.
El vestuario va acorde con el de
los muñecos para no desentonar. Muñecos que son guiados por las manos de los
actores que gesticulan la boca con una, mientras que con la otra es utilizada
como parte del cuerpo del propio muñeco. Muy bien sincronizado. Cada uno de los
actores tiene doble personaje que a veces salen enfrentados en una misma escena,
diferenciando las voces con una dicción perfecta. Antonio Ponce encarna a Don
Alonso de Luna y a Inés, la criada de las Enríquez. Por su parte, Enrique
Meléndez es Don Juan de Mendoza y Don Pedro Enríquez. Doña Leonor es Claudia
Salas y Doña Beatriz es Susana Martíns. Las chicas también hacen de Don Luis y
Don Diego respectivamente. El único personaje que es de carne y hueso es
Moscatel interpretado por un dinámico Alberto Arcos.
Para que todo este conjunto visual
se dé hay un responsable que no es otro que el director. Juan Polanco ha hecho
un trabajo encomiable junto al elenco de actores y los muñecos de Mónica
Florensa. Sin olvidar a Karmele Aranburu en la dirección del verso. La música
de Jaume Carresas. Un estreno en el que han dado el do de pecho.
21 julio 2018
La mestiza Pizarro que reinó en el Corral de Comedias
Con gran éxito conquistó los corazones de los espectadores la mestiza
Francisca Pizarro Yupanqui, que aunque no fue reina en Perú, lo fue por unas
horas del Corral de Comedias. Divertida y entretenida la obra dirigida por Yayo
Cáceres y texto de Julieta Soria. Una obra que invita a desconectar y pasar un
grata agradable viendo sobre las tablas a Gloria Muñoz y Julián Ortega.
La música llena cada rincón del
Corral de Comedias para dar la bienvenida a Mestiza, que no es otra que
Francisca Pizarro, la hija del conquistador español Francisco Pizarro. En su
jardín de su casa de Madrid donde vive recluida, ya que allí es libre entre “el
susurro de las flores y el murmullo de la brisa que se escucha en el jardín”.
Allí aparece un joven Tirso de Molina para entrevistarla con la excusa de
escribir una obra sobre su vida. Una vida en la que fue hija de princesa inca y
terminó sin reinar en su país.
Francisca se deja convencer por
Tirso y termina narrándole su historia desde que sus padres se casaron hasta
que fue traída a España a la muerte de sus padres. Allí recibió correspondencia
de los distintos reyes que gobernaron en el país natal de su progenitor,
empezando por Carlos I de España y V de Alemania que la envió a Castilla.
Estuvo en Sevilla donde la Giralda al ser cristiana y mora le pareció como ella
cristiana e inca. Después Felipe II la mandó a Mediana del Campo a casarse con
su tío Hernando. Su estancia en el castillo no fue nada agradable a pesar de
tener hijos. Cuando muere su tío es cuando ella vuelve a nacer y es en el
Madrid de Lope donde renace con un nuevo amor más joven que ella. Aunque
recibió críticas por doquier al tener sangre de conquistadores y sangre de
incas, allí la llamaron mestiza.
Toda esta historia se entremezcla
con la música de Manuel Lavandera y la voz de Silvina Tabbush, que en algunas
ocasiones el son y el estilo te recordaba a Ron Lala, sin llegar a ser ellos,
aunque dos de sus componentes estén involucrados en la obra con Yayo Cáceres en
la dirección y Álvaro Tato como asesor de dramaturgia.
Historia fresca y divertida en la
que al final tras ser ordenado Tirso de Molina como sacerdote vuelve al jardín
de Francisca para presentarle el libro que la Inquisición entre unas cosas y
otras ha dejado, sin llegar a contar su historia realmente, ya que, “hablar de
mujeres era ofender a los hombres”. Y otros motivos más por lo cual apenas sale
ella y menos es la protagonista.
Aunque a veces se le fue el texto
a Gloria Muñoz su maestría en las tablas le hizo salir de la situación y
solventar la escena como si no pasara nada. Una actriz con recursos y saber
estar en el escenario. La escenografía adornaba las tablas del Corral con un
simulacro de jardín con un banco y macetas. A la izquierda del espectador un
baúl donde Francisca guardaba sus recuerdos, y a la derecha dos sillas para
completar la escenografía. Y un elemento clave, el botijo del que dio buena
cuenta Francisca, muy español y que no puede faltar en un jardín en esta época
del año.
Gran ovación con el público en
pie fue la que recibieron todos. Puesto que el conjunto de la obra hizo las
delicias del espectador.
20 julio 2018
La ambición del poder sin límites encarnada por Macbeth
El poder siempre por encima del bien o del mal, sin mirar a quién o qué
destruyen los que se aferran por dominar el mundo. Eso es lo que le pasa a
Macbeth que le ciega el poder y para conseguirlo es capaz de destruir a todos
los que le impiden alcanzarlo. Con una dirección soberbia de Pedro Salazar, el
país invitado en el Festival conquista el escenario del AUREA.
Como mensaje claro que la obra nos
quiere transmitir es que cualquiera de nosotros puede caer en la ambición por
conseguir el poder. En seguir un camino erróneo tan sólo por conseguir llegar
al objetivo sin juego limpio. Ese mensaje dejó ayer Macbeth en la Antigua
Universidad Renacentista. Bajo la dirección de Pedro Salazar a partir de la
obra de Shakespeare los artistas dieron forma a la tragedia de un Macbeth que
termina convirtiéndose en rey sin merecerlo, tan sólo por su ambición.
Con una escenografía minimalista
pero muy bien utilizada para diferenciar los espacios y aprovechando el juego
que ofrece el Aurea, el montaje duró 110’ en los cuales la intensidad de la
obra iba creciendo a medida que se acercaba el final. Las luces jugaron un
factor importante para darle a las escenas los momentos de tensión que
precisaban. La música al inicio adentró al espectador en el bosque donde
Macbeth y Banquo encontraron a las tres brujas que le predijeron su futuro.
Los espectadores salieron
contentos de lo que vieron en las tablas, donde Colombia el país invitado en el
Festival hizo gala de su saber hacer encima de un escenario con una
interpretación exquisita en la que al final a Macbeth se le apaga la luz
efímera.
Derroche de puro arte con ‘Nacida sombra’ en el Palacio
Encantado a la par que fascinado salió el público del Palacio de los
Oviedos tras la magnífica actuación de la compañía de Rafaela Carrasco. ‘Nacida
Sombra’ conquistó a los presentes, acunados bajo el manto de estrellas que lucía
en el cielo de Almagro, para ver una actuación de pura seducción encima de las
tablas. De pie entre oles y bravos despidió el espectador a los artistas.
Pocas veces sucede, en contadas
ocasiones, aunque bien es cierto que hay espectáculos que desde el primer
momento llegan al alma y por ende no deseas que se acaben. Te hechizan con la
magia que desprenden, eso pasó con ‘Nacida Sombra’ donde a más de uno le
pasaría que los pies y las manos se irían al son de la bulería, el taranto o la
soleá. Y no es para menos puesto que ver bailar de la forma que lo hicieron
Rafaela Carrasco, Florencia O’Ryan, Carmen Angulo y Paula Comitre evocaba a eso
a ponerte a bailar a su lado, aunque claro está la diferencia iba a ser
notable. Lo mismo pasaba cuando la música y el cante hacían su aparición, esas
manos cohibidas por no poder unirse al son de la melodía.
La luna creciente que lucía en el
firmamento fue testigo de la interpretación que hizo la compañía de Rafaela
Carrasco, cuatro mujeres que representan las cuatro lunas. Cuatro mujeres
importantes del Siglo de Oro español e hispanoamericano como fueron la mística
Teresa de Jesús, la novelista María de Zayas, la actriz de corrales de comedia
María Calderón y la rebelde sor Juana Inés de la Cruz. Mujeres libres y
valientes que alzaron la voz en un siglo donde trataban de enviarlas a la
sombra.
La palabra se conjuga con el
flamenco y la danza española en este espectáculo sin igual. La voz en off de
Blanca Portillo narra las cuatro cartas que se escriben entre sí las
protagonistas, enlazando una historia con otra. Cada una de ellas expresa con
su baile la interpretación de las cartas. “Esta noche nuestra Teresa os sueña”
no sólo nos sueña Teresa en la esencia de Rafaela Carrasco sino que todos la
soñamos a ella. Como en el Romance a Florencia O’Ryan siendo María de Zayas. En
los fandagos, Paula Comitre como la Calderona o en la Guajira, Carmen Angulo de
Sor Juana Inés de la Cruz.
La danza no encerraría esa magia
sino estuviera rodeada de buena música como en esta ocasión estuvo acompañada
en la guitarra por Jesús Torres y Juan Antonio Suárez “Cano” junto con los
cantaores Antonio Campos y Miguel Ortega que nos ofrecieron un espectáculo único
en todos sus palos como la seguiriya “Amadas
Sombras”, el taranto , la bulería
“En el camino”, Las cantiñas “Ensoñación de Teresa” y la soleá “Nacida Sombra”. Sin olvidarnos de la
percusión “Corral de Comedias” o el
vals “En Palacio” y las voces “El rezo”.
Para que toda obra consiga su
propósito detrás de ella hay una dirección y una dramaturgia. En esta ocasión
se han juntado Rafaela Carrasco y Álvaro Tato para crear esta criatura de tan
imponente potencial. Con un escenario, obra de Carolina González, en el que dos
paneles reflejan la sombra de las bailaoras mientras que danzan, y al fondo una
cortina donde se ven imágenes en 3D mientras se narran las cartas que salen de
un baúl que va itinerante y donde aparecen símbolos de cada una de ellas, como son
las plumas para escribir y el escenario del Corral de Comedias. Un vestuario
sencillo y bonito de Belén de la Quintana para interpretar a cada una de las
mujeres en la que destaca el rojo de Teresa de Jesús.
Entres aplausos, oles y bravos se
fue la compañía de Rafaela Carrasco del Palacio de los Oviedos, con ese regusto
que dejan las cosas buenas, con ese arte que se derrocha por los poros de la
piel, y con esa bulería que surge del alma. Hoy pueden volver a verlo quienes
no lo han hecho y disfrutar de la esencia del arte en estado puro.
19 julio 2018
Un Corral rendido ante ‘Divino Pastor Góngora’
Ver un teatro ovacionando al actor que acaba de actuar es algo
maravilloso. Maravilloso es si cabe que uno solo haga infinidad de personajes
que van calando en el espectador cada vez que entran en acción. Pero más
maravilloso si cabe es formar parte del espectáculo como compañeros de celda de
Divino Pastor Góngora.
José Sefami da vida a Divino
Pastor Góngora que se estrenó en España en el Corral de Comedias de Almagro. La
dramaturgia corresponde a Jaime Chabaud, la obra ha sido dirigida por Mauricio
García Lozano. Una obra que ha cautivado con la extraordinaria actuación de
Sefami. No hay que dejar de dar importancia a la iluminación de Ingrid SAC, que
aparecía llenando cada rincón del espacio cuando el personaje interactuaba con
el público.
Desde México llega Divino Pastor
Góngora para conquistar los corazones con su forma de llevar sobre las tablas
varios personajes, puesto que Sefami encarna a un actor de la Nueva España del
siglo XVIII, que es perseguido por un inquisidor obsesionado con su captura. A
partir de su huída y posterior encarcelamiento, el actor nos narra las
vicisitudes por las que ha pasado. Desde su fama y reconocimiento del pueblo y
de la corte, hasta sus amoríos. También se le aparece su profesora, que nunca
olvida para guiarlo por el buen camino. El momento en el que se mete de lleno
al espectador en el bolsillo es cuando interpreta al delicado Pitiflor.
Con un escenario que lo es todo,
puesto que el Corral de Comedias tiene esa virtud de que con poco se llena el
espacio. En esta ocasión bastó un carro, pero un carro vacio, sino lleno de
cosas que le sirvió en cada momento para emular el lugar. Como una mesa que le
servía de celda, las veces que no hacía la función de mesa. Una escalera con
pocos peldaños para subir a la mesa y al carro. Una alfombra que dio mucho
juego. Y telas que simulaban un chorizo, o un sonajero como una albóndiga.
Imaginación al poder para crear el espacio ideal con el decorado propicio.
Era uno de los muchos
espectáculos accesible que se pueden encontrar dentro de esta 41ª edición de
Teatro Clásico. Donde el Siglo de Oro se pone a merced del espectador y da
igual que venga de nuestro país que desde el otro lado del charco, ya que el
éxito está garantizado cuando se ofrece un espectáculo de esta categoría.
18 julio 2018
El descanso del escudero Marcos de Obregón llegó al Aurea
Nada más lejos de un descanso como tal. Al contrario, fue un trabajo
arduo el que realizó Juanma Cifuentes en su última función en el Aurea. Con el
texto de la obra de Vicente Espinel fueron cinco los descansos que eligió para
interpretar sobre las tablas de la Antigua Universidad. Un monólogo en el que encarnaba
a varios personajes durante su viaje a lo largo de su vida. Con un reducido
número de espectadores recitó, bailó y cantó Cifuentes.
Juanma Cifuentes encarnó a Marcos
de Obregón durante tres días en la Antigua Universidad Renacentista. En su
última función, volvió a demostrar su calidad en las tablas para afrontar un
monólogo en el que varios personajes acompañan al escudero en sus aventuras. Es
la vida del propio Espinel la que recrea Marcos de Obregón, sin olvidar sus
raíces rondeñas. Aunque durante su andanza no anda solo, está acompañado por la
música de Juan Carlos de Muelder.
Amparo Pascual dirige esta obra
que se estrenó en la 41º edición del Festival de Almagro, rescatando uno de los
textos poco representados del Siglo de Oro. Una apuesta en la que la
escenografía no es lo más importante, ya que tan sólo la componen un sillón, un
taburete, una mesa (en la que se sube Cifuentes y de la que hace una propia
broma con su físico para arrancar la sonrisa del espectador), un mantel, un
atril, un farol, un barco y un bastón. Todos ellos elementos que va
introduciendo en escena Marcos de Obregón a lo largo de su periplo por los
distintos lugares a los que viaje.
La música de Muelder marcaba los
cambios de capítulos o como los llamaba Espinel “descansos”. En los tres
primeros fue narrando su periplo desde que llegó a la casa del doctor Sagredo
donde era un escudero, después viajó a Salamanca a estudiar, no conforme con
ello continuo como caminante. En el cuarto ya se hace navegante y es allí donde
su voz acompaña los sones de la guitarra barroca. Aquí pasó de esclavo a
soldado y por último, en el que su voz acompañaba a su danza volvió a
reencontrarse con su primer dueño. El destino que muchas veces aunque intentes
huir y cambiar de aires siempre vuelve.
La empatía con los espectadores
hizo que más de un chiste metiera en la obra, como por ejemplo: “al final me
como una mosca” y con eso continuo su viaje a Salamanca con la mosca
introducida en el texto. Siempre hay licencias que se permiten los actores para
acompañar su interpretación. En esta ocasión, venía a cuento puesto que eran
muchas las moscas que sobrevolaban el escenario del Aurea como si buscaran su
protagonismo, que al final lograron.
17 julio 2018
Morboria seduce con su comedia de enredos
Con motivo del 400 aniversario de la obra de Agustín Moreto, “De fuera
vendrá… quien de casa nos echará”, Morboria Teatro ha querido rendir homenaje a
un autor tan poco conocido y con obra tan buena como la que representaron en el
Palacio de los Oviedos. Varias funciones que cautivaron a los presentes
arrancando la risa en todo momento.
Que tengan que pasar 200 años
para ver sobre el escenario una joya del Siglo de Oro Español es mucho tiempo.
Una obra de un autor español como Agustín Moreto, tal vez por ser poco conocido
pero tan bueno como puedan llegar a ser las obras de Lope, Calderón o el propio
Cervantes. Morboria se atreve con ello para conmemorar el 400 aniversario de
dicho escritor.
Con una obra desternillante en el
que los enredos son el motor de la misma. Enredos que al final se resuelven de
la mejor manera, pero antes la mentira corre por doquier entre los personajes
principales. Engaños que satisfacen a quienes los escucha como es el caso de
Doña Cecilia Maldonado y que por otra parte enfurecen a Doña Francisca, ambas
enamoradas del mismo hombre, el capitán Lisardo. El engaño se descubre cuando
llega el hermano de Doña Cecilia. Aunque jugará a la par que Lisardo para
engañar a su hermana y que se case con su sobrina. Entremedias el toque más
humorístico lo pone el criado Chichón.
Con un elenco de actores compuesto
por once actores que representan a los dieciocho personajes puestos en escena
crean un conjunto en el que van haciendo partícipe al espectador de la trama de
la obra. La dirección corre a cargo de Eva Palacio, que aparte de hacer la
adaptación de la misma también interpreta el papel de la viuda Doña Cecilia
Maldonado. Aunque aquí no queda la cosa de la intervención de Eva Palacio ya
que también ha diseñado la Escenografía, el vestuario, maquillaje, coreografía
y producción. Algunas de las cosas junto con Fernando Aguado otro de los
actores principales, en esta ocasión en el papel de Alférez Aguirre.
No podemos dejar en el olvido la
música en directo de Milena Fuentes con el violín, Miguel Barrón con guitarra y
vihuela y Javier Monteagudo con Mandola sueca y percusión. Que marcan los
tiempos en la obra entre escena y escena.
La fuerza de Segismundo llega al alma de los espectadores
Con una energía arrolladora aterrizó en la Antigua Universidad
Renacentista el Thèâtre de la Tempête. Única actuación en toda España y el
lugar elegido para ello ha sido en el Festival de la ciudad encajera. La garra
y el ímpetu de los personajes te hacía olvidarte de los subtítulos para los que
no dominaban la lengua francesa, puesto que era mucho más interesante ver la
expresividad de sus rostros.
La puesta en escena de la
compañía francesa sorprendió a los asistentes al Aurea, muchas veces se ha
representado el clásico del Siglo de Oro, pero pocas con tanta fuerza y garra
como la que hicieron el elenco de actores de Thèâtre de la Tempête. La versión
de Celine Zins es muy fiel a la obra de Calderón. Por eso, quién decidió
asistir a ver este espectáculo no necesitó de subtítulos para seguir la
función. Una lástima la gente que fue abandonando sus localidades con la
brutalidad de lo que se estaba interpretando. Merecía la pena verlo de
principio a fin.
No sólo el elenco de actore
compueto por John Arnold como Basile, Louise Coldefy como Étoile, Thibaut
Corrion en Clairon, Pierre Duprat en Astolphe, Laurent Ménoret como Clothalde,
Morgane Nairaud como Rosaura, Makita Samba en Sigismond y Henri de Vasselot
como Le Musicien sino la escenografía de Erwn Creff, el vestuario de Hanna
Sjodien y la música de Stephanie Gibert jugaron un papel fundamental en el conjunto
de la obra. Cabe destacar la iluminación de Kevin Briard que iba acorde con
cada escena, dando el toque dramático o incluso el de alegría en el momento del
perdón del hijo al padre.
Aunque de primeras leer que la
duración es de 145 minutos puede suponer que tanto tiempo, y encima sin
intermedio, se puede hacer eterna. Aseguro que los minutos vuelan y no se hace
nada pesada. Clément Poirèe ha sabido dirigir a unos actores que hacen una
exquisitez con mucha fuerza y potencia suficiente para envolverte.
15 julio 2018
El arte de Curro, la inteligencia de Lorenzo y la variedad de Colombo abren la puerta grande
El toreo es arte, es
expresividad, es sentimiento puro, es templanza, es emoción... todo esto lo ha
conjugado Curro Díaz con su segundo toro, aparte de ponerle su toque más
personal. Desde que salió el toro por los toriles Curro le ha ofrecido su
capote para dejar unas verónicas de profundidad y con mucha expresividad. Con
mucho gusto. Y el gusto en su toreo no iba a faltar con la muleta donde se han
vivido los momentos más bellos de la tarde. Tanto por el pitón derecho como por
el izquierdo tanto toro como torero han trazado unas bellas pinturas para
guardar en la retina por muchos años. Lástima que la rúbrica no haya sido el
culmen para un triunfo mayor. Aunque dos orejas no es un premio pequeño. Con la
consiguiente vuelta al ruedo para el de Castillejo de Huebra.
Con su primero la cosa no ha sido
igual. Lo mismo los fantasmas del año pasado han volado en el recuerdo de Curro
Díaz al enfrentarse a su primer astado que poca facilidad le ha dado, era
complejo y tan sólo en las primeras tandas ha podido ligar los muletazos, luego
se ha venido a menos incluso huyendo de la muleta del jienense. Oreja tras la
estocada.
Uno de los toreros que crece cada
tarde es Álvaro Lorenzo. En todas ellas se entrega y hace que su enemigo le
acompañe. Le suele dar el sitio para después conseguir meterlo en su muleta. A
su primero le ha realizado una faena muy inteligente en la que ha mimado a un
toro con fijeza pero sin fuerza. Lo ha toreado con mucha suavidad. Una pena que
con la espada no haya acertado y se haya ido de vacío.
Sin embargo, en su segundo ha
paseado las dos orejas tras la buena estocada que le ha recetado a un burel que
le ha permitido hacer su toreo, sobre todo con la mano izquierda. El broche
final de la misma lo ha puesto con unas luquesinas. Sin olvidarnos del
ramillete de verónicas que le ha ofrecido.
Con dos largas cambiadas recibió
Colombo al tercero de la tarde, para seguir a la verónica cargando la suerte,
rematando con el compás abierto. Quite por chicuelinas con un cambio de mano en
el remate. En banderillas estuvo poderoso y elegante. Con la muleta comienza
por ayudados por alto combinados con bajos. Facilidad en su toreo por ambas
manos, el fallo con la espada le hizo perder los trofeos ganados tanto con
capote, banderillas y muleta.
Con el que cerraba plaza recital
de toreo en los dos primeros tercios, con la muleta le ha costado ya que el
toro no ha estado colaborador, por donde más ha colaborado ha sido por el pitón
izquierdo. Remata con bernardinas. Mata de estocada y descabello.
Ficha técnica
Toros de Castillejo de Huebra de
juego desigual. Mejores tercero, cuarto que se le dio la vuelta al ruedo y quinto.
Curro Díaz, oreja y dos orejas.
Álvaro Lorenzo, silencio y dos
orejas.
Colombo, silencio y dos orejas.
Un laberinto apasionado que enamora al espectador
“Aquel que tuviera amor, entenderá lo que digo”, con esta canción
termina la obra de Sor Juan Inés de la Cruz “Los empeños de una casa” que llenó
el Patio de Fúcares. Donde los espectadores pudieron disfrutar de un teatro más
cercano, sin escenario de por medio. Donde los enredos amorosos se entretejían
con la expresividad de sus rostros.
Quien asistió al Patio de Fúcares
para ver “Los empeños de una casa” puedo disfrutar de una obra llena de enredos
amorosos en la que la inteligencia de la mujer es la que fluye para crear los
laberintos de enredos que en ella se desarrollan. Una gran propuesta en la que
el escenario no está en alto, sino a ras del suelo, en el centro, y los
espectadores están sentados unos enfrente de otros viendo como en el centro se
desarrolla la obra. Dos portones laterales, que sirven para dar juego a la
función, junto con cuatro imponentes cuadros de Spranger, que entran en acción
dependiendo de la trama.
Aparte de disfrutar de la
escenografía también se disfrutó de la música, donde los músicos se mezclaban
con el público y los propios actores entonaban desde boleros a tanguillos. Cabe
destacar el vestuario en el que se mezclan varias épocas. La versión de Antonio
Álamo bajo la dirección de Pepa Gamboa y Yayo Cáceres le da frescura a la obra
escrita por Sor Juana Inés de la Cruz. Con un elenco de actores que potencian
el contenido de la misma.
Una interpretación sublime la de
Daniel Alonso de Santos, Marçal Bayona, Georgina de Yebra, Silvana Navas, José
Fernández, Cristina Arias, David Soto Giganto, Kev de la Rosa, Miguel Ángel
Amor y Pablo Béjar que dan vida al enredo de personajes que confluyen en la
obra. Sin dejar atrás la iluminación de Pedro Yagüe que hacen que las escenas
se envuelvan de un halo misterioso cuando baja la intensidad de los focos.
La acción tiene lugar en Toledo,
concretamente en casa de Doña Ana y Don Pedro. Donde va a parar Doña Leonor al
hacerla prisionera al comienzo de la obra tras su huída. La historia tiene como
punto de partida el enamoramiento de dos parejas. Por un lado, Doña Leonor y
Don Carlos y por otro Doña Ana y Don Juan. Una vez que Doña Leonor está en casa
de Doña Ana, aparece Don Carlos con su criado Castaño, de quien Doña Ana cree
haberse enamorado, claro que él no le hace caso por seguir enamorado de Doña
Leonor, que no sabe que está en la misma casa que él. Entre unas cosas y otras
los enredos se van multiplicando y la comedia adquiere un ritmo ágil y
divertido. Al final Doña Leonor consigue estar con su amado Don Carlos. Por su
parte, Doña Ana hace lo propio con el suyo, que no es otro que Don Juan.
Mientras que Don Pedro creyendo que había conseguido a Doña Leonor, descubre
que es Castaño disfrazado con las ropas de ella. Un laberinto de pasión que
termina con un final feliz y una clara reflexión para el espectador.
12 julio 2018
Un deleite para los sentidos la música de Capella de Ministrers junto al recital de Fele Martínez y la voz de Aurora Peña
Chiaroscuro. Luces y sombras del Barroco español sumergió a los
presentes en el Corral en el más sublime de los deleites. La música inundó cada
rincón de ese emblemático teatro, seduciendo en cada nota musical a los que
allí se daban cita. Lo mismo que pasó con la palabra de Cervantes en la voz de
Fele Martínez o la de la soprano Aurora Peña que cautivo en cada canción que de
su garganta brotaba.
La música llega al alma, la
envuelve y la transporta a otro lugar, en concreto al Barroco español. Desde la
primera nota Capella de Ministrers fue llenando el alma de los presentes con su
melodía. Si a eso le sumas el recital que dio, en referencia a la palabra de
Cervantes, Fele Martínez, seduciendo con su entonación con la aterciopelada voz
de Aurora Peña, podemos decir que los presentes salieron encantados con los ochenta
minutos de música de la que disfrutaron.
Hacía diecisiete años que Capella
de Ministrers no volvía al Festival de Almagro, y lo hizo por la puerta grande.
De nuevo cautivó para volver a ganarse con creces el volver a un lugar tan
emblemático como es el Corral de Comedias, que no solo es centro de representaciones
teatrales sino que también lo es de la música y el cante.
Con un repertorio en dos partes,
por un lado Luces en el que se pudo escuchar: Pavana & Gallarda de Luys de
Milán; De la dulce enemiga de Gabriel Mena- Cancionero de Palacio; Vuestros
ojos tienen d’amor no se que de Anonymous; Austria Felice de Hachas; Villancico
& Spagnoletto/Canario de Cesare Negri; Passava Amor su arco desarmado de
Anonymous-Timoneda; De tu vista celoso, Seguidillas en eco-Cancionero Sablonara;
No piense menguilla de José Marín; Folías de España; Ojos, pues me desdeñáis de
José Marín y Un sarao de la Chacona de Juan Arañés.
La segunda parte la de las
sombras estaba compuesta por Romance de Cardenio: Por unos puertos arriba de
Ribera- Cancionero de Palacio; El baxel está en la playa de Gabriel Bataillé; Diferencias
sobre Guárdame las Vacas de Luys de Narváez; Claros y frescos ríos de Alonso
Mudarra; Preludio de Gaspar Sanz; Calata a la Spagnola de J. A. Dalza; Jotas de
Santiago de Murcia; Yo soy la locura de Folía- Henry Du Bailly; Un cavalier di
Spagna de Magistro Rofino; Vuestra belleza señora de Anónimo- J. Stefani;
Recercadas & Romanescas y Romerico Florido de Mateo Romero, Folias.
La dirección corrió a cargo de Carles
Magraner que también tocó la viola de gamba, acompañado por Robert Cases con la
vihuela y tiorba, David Antich con flautas y Pau Ballester con la percusión. La
voz la puso la soprano Aurora Peña y el recital vino a cargo de Fele Martínez.
Una cosa sin ensayos previos que salió a las mil maravillas cuando se conjuga
el arte por todas partes. Terminaron con un bis de El baxel está en la playa
para recibir el caluroso aplausos de los presentes.
10 julio 2018
Evocando tiempos pasado con ‘Casa de dos puertas mala es de guardar’
Cuando la televisión no existía y el poder adquisitivo solo abarcaba a
una mínima parte, como eran los ricos para poder asistir al teatro. El resto de
la sociedad se tenía que conformar con escuchar a través de las ondas las obras
de teatro. Por ello, el Corral de Comedias nos transportó a tiempos pasados
donde la narración era la base de la obra.
No pudo tener mejor estreno ‘Casa
de dos puertas mala es de guardar’. Tras nueve años sin hacer obras radiadas en
el Corral de Comedias vuelve Radio Nacional de España para ofrecernos la obra
de Calderón de la Barca con guión y adaptación de Luis García Montero y
dirigida por Benigno Moreno.
Con un lleno absoluto y con
muchos oyentes a través de las ondas, ya que se quedaron sin entrada para poder
disfrutar de esta adaptación de la obra de Calderon, se transmitió sobre las
tablas del Corral de Comedias parte de la actualidad que estamos viviendo,
poniendo de manifiesto el protagonismo de la mujer.
Con un reparto de excepción en el
que se encontraban Verónica Forqué, Fernando Cayo, Carmen Ruiz, Juan Megías,
Lourdes Guerras, Juan Suárez, Amaya Prieto, Miguel Valiente y Pedro Muñoz
hicieron las delicias de los presentes con su dicción y sus gestos. Porque
aunque no se movieran del sitio, pero la interpretación corre por sus venas y
tanto las manos como los gestos de la cara vuelan libre a la hora de transmitir
su pasión.
Desde el patio de butacas se
encontraba Luis García Montero junto a su esposa Almudena Grandes disfrutando
del espectáculo como el resto de asistentes.
Si importante es como se narra la
novela, lo es mucho más el aspecto técnico que estuvo a la altura de las
circunstancias, sin fallos y dando paso a los actores cuando iba a terminar el
efecto sonoro que precedía a la siguiente escena.
07 julio 2018
La voz de Emilio Gutiérrez Caba evoca escuchar con el alma los textos de Fray Luis
Doble estreno en la noche de ayer, por una parte se inauguraba el
Palacio de los Oviedos y que mejor forma de hacerlo que con textos de Fray Luis
de León en la voz de uno de los actores más relevantes del panorama nacional
como es Emilio Gutiérrez Caba. No sólo hubo recital sino que la música acompañado
al verbo. Una conjunción perfecta para una noche que albergaba a llenar el alma
de mística.
Si algo hay que agradecer a la
nueva dirección del Festival, es el hecho de haber recuperado un espacio
histórico para albergar obras de teatro y enriquecer el patrimonio cultural con
el que cuenta Almagro. Ignacio García inauguraba el Palacio de los Oviedos con
unas palabras en las que destacó el gran valor histórico del lugar y para lo
que se había recuperado el antiguo cine de verano de la localidad encajera, que
no es otro que para: “el teatro, la palabra y la cultura”.
Tras la inauguración del espacio,
los textos de Fray Luis de León en la voz de Emilio Gutiérrez Caba pusieron el
alma a la noche de verano que nos brindaba la localidad almagreña. Once versos
elegidos a conciencia en los que acompañados por unas pantallas con imágenes
relacionadas con lo que el verso decía ponían el toque místico al espectáculo.
Textos elegidos con sumo esmero
que convivieron con la música histórica de “Los músicos de Urueña” que
sirvieron para el deleite del público entre los que se encontraba el actor
Arturo Querejeta y parte del elenco de ‘La cueva de Salamanca’ como son José
Manuel Seda, Juan Carlos Castillejo y María Besant, para ver en acción a su
director.
Desde un primer momento la música
que te adentra en los textos pertenece a César Carazo, Aníbal Soriano y Luis
Delgado quienes inician y finalizan el espectáculo. Aunque la voz protagonista
es la de Emilio Gutiérrez Caba. Su voz nos dejó conocer la mística de Fray Luis
de León invitando a leer esos textos y tomar conciencia de ellos.
La cueva de Salamanca cautivo a los presentes en el AUREA
Sentarte en la butaca y disfrutar de una obra desde el principio es una
alegría para el espectador, pero mucho más para los actores y el director
puesto que es una recompensa al trabajo realizado. Eso fue lo que pasó en la
Antigua Universidad Renacentista ‘La cueva de Salamanca’ enganchó desde el
primer minuto. El metateatro gusta y de qué manera. Un acierto por dar ese aire
fresco a una obra clásica.
Encantado salió el público de la
Antigua Universidad Renacentista tras disfrutar de la obra ‘La cueva de Salamanca’.
Una obra de Juan Ruiz de Alarcón en la que Emilio Gutiérrez Caba se ha
encargado de dirigir y escribir la dramaturgia para cautivar al espectador, no
sé si los efectos de la magia que pululan por el escenario han sido los
causantes en conjunción con el buen trabajo del elenco de actores.
La obra en sí es un reflejo de
cómo los actores de pequeñas compañías se tienen que buscar la vida en otros
trabajos para poder subsistir. Con motivo del VIII centenario de la Universidad
de Salamanca este reducido grupo de actores buscan una obra para poder
presentar y ser seleccionada. Prueban con ‘La Fénix de Salamanca’ de Antonio
Mira de Amescua y ‘Obligados y ofendidos y gorrón de Salamanca’ de Francisco de
Rojas Zorrilla. Ninguna termina de llenarles. Mientras los actores ensayan es
el director desde una de las butacas del patio donde observa y los dirige.
Al final recuerda uno de ellos
haber leído una obra titulada ‘La cueva de Salamanca’ de más extensión que la
que escribiera Cervantes. Buscando en internet dan con ella y se ponen manos a
la obra a ensayar para llegar a tiempo a la presentación. Claro que llegaban a
tiempo con un año de antelación, es por ello que deciden cambiar de ubicación y
decantarse por el Festival más próximo, en esta ocasión el de Chinchilla.
El peso fuerte de la obra,
dejando atrás el metateatro, donde el espectador es participe de cómo se
prepara una función y lo que cuesta dar con las teclas perfectas para que el
conjunto de las mismas llegue a la butaca y llene la vista y el alma, es el
desarrollo de ‘La cueva de Salamanca’, fiel reflejo de la magia que se
practicaba por aquellos entonces, tanto la blanca como la negra. Y como fiel
reflejo la vida cotidiana de la época en la que ha querido ahondar el director.
No sólo de magia trata la obra también hay amor.
Cabe destacar la escenografía de
SUSO33 y Alfonso Barajas, donde tan solo cortinas pintadas forman parte de la
representación de cada lugar en concreto. Gran belleza y originalidad. El
vestuario pasa desde actuar con ropa normal a la propia del siglo en el que fue
escrita. Y qué decir del elenco de actores, en los diversos papeles que han
interpretado lo han bordado desde Eva Marciel pasando por María Besant, Daniel
Ortíz, Juan Carlos Castillejo, Chema Pizarro y finalizando con José Manuel
Seda.
Obra muy recomendada coproducida
por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, VIII Centenario de la Universidad
de Salamanca y la Compañía de Salvador Collado (Euroscena).
06 julio 2018
Un don Juan burlado por la valentía de las mujeres
La obra que Tirso de Molina escribió en el Siglo de Oro está muy de
actualidad en los tiempos que vivimos. En la sociedad moderna sigue patente el
maltrato y abuso hacia las mujeres indefensas, y por ende, el quedar impunes de
castigo quien han cometido tal aberración, por ello la obra que la Compañía
Nacional de Teatro Clásico presentó en la inauguración del festival viene tan a
colación con el reflejo de la humanidad de hoy día.
Tras la entrega del premio Corral
de Comedias, en el que un Carlos Hipólito muy emocionado recordó la magia del
lugar y sus primeras andanzas en el Festival de la mano de la Compañía, en la
cual rechazó un papel de don Juan, nos trasladamos al Hospital de San Juan,
sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y con ello al comienzo de la
primera de las funciones. La que levanta el telón del sueño de Almagro, en el
que la ciudad en lugar de dormir, vive muy despierta, con el alma de todo un
pueblo brindando su hospitalidad en este mes de bullicio cultural.
‘El burlador de Sevilla’ se
muestra al espectador con un claro mensaje. Un mensaje en el que reivindica que
la mujer tiene la valentía, la fuerza y el coraje para luchar contra las
injusticias. Donde se atreven a desafiar a todo y a todos con tal de que un ser
despreciable no se salga con la suya.
En este caso el ser despreciable
es don Juan. Un personaje que retrató Tirso de Molina como un conquistador sin
piedad, que se beneficia de las mujeres sin ningún tipo de sensibilidad ni
pudor. Tan solo busca su goce y disfrute, importándole bien poco los daños
colaterales que pueda causar. Claro que, siempre que alguien actúa de esta
forma, es porque cuenta con la protección de alguna persona. En esta ocasión,
es su padre, consejero del Rey, quien le proporciona la libertad de actuar a su
libre albedrío.
Aunque se piense don Juan que
siempre puede salir indemne de todas ellas, ya que tampoco cree en la justicia
divina. Al final es ella, la que imparte el castigo correspondiente a singular
personaje. Toda la trama muy bien orquestada por Josep María Mestres gracias a
la versión de Borja Ortiz de Gondra.
Y si hay que destacar algún
personaje son los encarnados por las mujeres, que le dan fuerza a la obra en
especial el de Mamen Camacho como Tisbea. Un poco más flojo, en escasos momentos,
es el trabajo de Raúl Prieto, al que le falta un poco más de garra, tal vez es
porque no han querido hacer un don Juan mucho más libertino por no herir
sensibilidades, si es el caso, entonces Chapeau. El que brilló con luz propia
fue Pepe Villuela como Catalinón, que viendo las injurias de su amo no podía
hacer nada. El resto del elenco que completaba el reparto se sincronizó a las
mil maravillas para la que la obra fluyera y llegara a cada espectador con la
pasión que ellos le ponen. Cabe decir que el sonido, que era una asignatura
pendiente, este año se ha corregido y se escuchaba en todos los rincones bien.